martes, 31 de agosto de 2010

Dieta

Al volver de vacaciones, (y en esto, entiendo que todos hacemos lo mismo) abrimos la puerta de casa, encendemos la luz, comprobamos que no nos han robado ni se ha roto ninguna tubería, y subimos corriendo al baño, a pesarnos.

El grito que di, cuando la báscula escupió el guarismo 79.9 Kg se debió oír en Samoa.


Ver mapa más grande


La cuestión amerita más de una medida, y seria. Obviamente los 68 Kg de la más tierna juventud, no volverán, pero tampoco lo harán las oscuras golondrinas de Larra y el mundo sigue girando en varios ejes.

  • Regla número 1: Fuera vino, fuera alcohol en general, racionalización absoluta de la cerveza. La cerveza ya no puede ser la herramienta de quitar la sed. Sí, sí, todos montamos en bici para poder beber una jarra de cerveza sin remordimientos, pero ¡¡hasta aquí hemos llegado!!
  • Regla número 2:  Reducción de las dosis de pienso. Uno puede ir al médico a decirle que necesita adelgazar. Puede ir al "dietista", al "natur-biólogo", al "chackra naturólogo", herbólogo, mantra-equilibrólogo o incluso al quiro-maestro-acupuntor. De todas formas, termodinámicamente hablando, sólo hay una forma de adelgazar, y es gastando más de lo que se ingiere. Y la Termodinámica, no es tan tozuda como la mecánica clásica, pero lo es. Es por ello, que una medida del éxito de una dieta, es la preparación del afectado para empezar a pasar hambre.
  • Regla número 3: ¡¡A la bici!! Ya está bien de excusas. Es que hace calor, es que hay mosquitos o incluso la tan manida de...¡es que el agua del Camelbak está llena de amebas! Cualquiera que haya calado un pedal en MTB sabe que esto no es Bambi. Disciplina y rigor.
A fecha de este post, la báscula arroja unos mucho más tranquilizantes 76,4 Kg que hay que seguir bajando hasta, al menos, 73.

    No hay comentarios:

    Publicar un comentario