lunes, 6 de septiembre de 2010

Gadgets...realmente low-tech (II): El giro postal

Hay ciertas cosas en nuestro uso cotidiano en el uso cotidiano de algunos, que a mí, cuando me paro a analizarlas, me sale urticaria.

Veamos: Tenemos por un lado el cheque, por otro, el giro postal, y por último el fax...¡ese gran recurso!

Hoy vamos a ver uno tranquilo. ¡El giro postal! Algo que una persona menor de 25 años, puede ser que ni sepa que existe.



GIRO POSTAL

Esto, ya, me parece de traca. Hablo en serio cuando digo que un giro postal, me transporta a los años 50, en donde una serie de aguerridos hombres, emigraban de un lado a otro de España para ganarse el pan, y mandar dinero a sus ancestros, que hacían una economía de supervivencia de libro en algún pueblo socialmente estructurado de forma medieval. Vamos, un Money Express, pero en versión de Paco Martínez Soria. En pleno siglo XXI, ahí tenemos a Correos, todavía insistiendo con el servicio, que debe dar más pérdidas que una tienda GAME en un geriátrico, pero que nos empeñamos en seguir subvencionando. Porque Correos todavía nos cuesta dinero, si pierde ¿no? Según sus últimos resultados, sólo nos ha costado 2.000.000 €, que no parece mucho, aunque habría que invertir 10 minutos más (o 10 minutos más de los que yo he invertido), en comprobar el nivel de maquillaje de dichas cifras...

Bueno, en fin, que me da igual si Correos es ya pública, privada participada o privada, que lo acabará siendo y ya lo sería si lo dejaran en manos de Esperanza Aguirre. El caso es que dan ganas de gritar: ¡quiten los giros postales de la faz de la tierraaaa, por favor!

Y los pobres carteros, cargados de dinero por los portales...en busca de unos destinatarios, que, como es natural, nunca están en casa, pues están trabajando, si tienen suerte.

¿Por qué se llamará giro?

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