martes, 14 de septiembre de 2010

Madres low-tech

Tras un rato peleando por entender cuál es la complejidad de la configuración del móvil de mi madre, llego a la conclusión de que el tema es generacional. Hablando con otros colegas con madres en igual situación, entiendo que ya no es una cuestión de training ni de simplificar más el interfaz. Es, simplementemente una cuestión irresoluble.

Yo, al menos, me rindo.



Es cierto que a los setenta y bastantes, se hace complicado entender, sobre todo, la velocidad con qué se conciben ahora las cosas. Si me pongo en el pellejo de mi madre, veo que deben visualizar que el mundo se mueve demasiado rápido y les marea.

Ahí es donde entra el hijo realmente hi-tech. Un especialista, con conocimientos en usabilidad, interfaces, docencia, etc... Un tío que sabe que "simple is smart", y todo eso, pero vamos al tajo.


  1. Con tapa. Los Nokia con tapa, evitan pulsar botones. Abrir, es descolgar, y cerrar es colgar. Fácil, ¿eh? Por supuesto, hay que configurarlo, pero eso es tarea mía. Nos quitamos un importante porcentaje de errores. ¿no? Pues...no muchos.
  2. Marcación rápida. Las madres, realizan un universo muy pequeño de llamadas diferentes. Con 9 números, llegan al 99% de sus llamadas, con lo que la marcación rápida, es ideal. 2 y al verde, llamando a fulano. 5 y al verde, llamando a mengano. De nuevo Nokia, está un paso por delante en usabilidad. Puedes utilizar el número más la tecla de marcar, o bien una pulsación larga al número...y precisamente ahí, están los problemas.
  3. Desactivación de las funciones demoníacas. Llamar a Movistar para desactivar e-Moción, 3G, roaming, contestador, llamada a 3, llamada en espera, Ya-voy...¡¡¡y cualquier otra cosa que se pueda activar por error!!! Esto es más o menos efectivo, si miro las facturas.


Pero entonces, ¿cuál es el problema? ¿Qué es lo que tenemos los demás que nos hace no fallar ni el 1% de las conversaciones? Observando atentamente el caso, hay varios condicionantes.


  1. Las madres, no miran la pantalla. Obviamente, no ven sin gafas, y poner las gafas para llamar, toca un poco los melindres, con lo que...llaman a ciegas. Sí, sí. Claro, si intentamos hacer una llamada a ciegas, la cosa cambia mucho ¿verdad? Sin pensarlo mucho, cuando hacemos una llamada, le echamos una mirada de reojo a la pantalla antes de llevar el terminal a la oreja, a ver si pone "fulano >> llamando", porque nos da la seguridad de que vamos bien. Pues no, las madres, pierden ese punto de seguridad.
  2. Las madres dudan si habrán pulsado. ¿Uñas largas?, ¿dedos poco acostumbrados a los botones? No lo sé, pero dudan. Si en lugar de pulsar el 2 y darle al verde, pulsas 22, o el 222, o el 233322222,  y le das al verde, y luego llevas el terminal a la oreja...pues sólo pone "tecla rápida no encontrada"... Y si suena el teléfono, abres la tapa (¡¡¡nos hemos quitado el paso de que el verde es "descolgar"!!!) y no oyes nada, inmediatamente, pulsan el verde, quitando el terminal de la oreja, mientras el interlocutor grita ¡¡mamá!! ¡¡¿¿me oyes??!! NO, ya no nos oye, y está pulsando el verde, para ver si lo arreglamos, cuando lo que se hace, en realidad es retener la llamada, con lo que nos vamos ya al infierno absoluto. Si no cierran la tapa, podemos estar minutos facturando mientras nos gritamos ¡mamá! y ¡quién es! mutuamente.
  3. Las madres no escuchan. Que es distinto que no oigan, aunque también. En general, la gente mayor, tiende (y hace bien) a estar de vuelta de todo y no tiene muchas ganas de cambiar hábitos y aprender, en el vasto sentido de la palabra. Cuando intentamos reconducir el comportamiento para evitar los errores 1 y 2, obtenemos poco más que "no me calientes la cabeza".
  4. Es imposible profundizar el conocimiento del terminal, más allá de lo comentado. SMS, llamadas perdidas o contestador, son funcionalidades que es mejor no intentar, pues entropizan el resto de funcionalidades que sí son imprescindibles.

Y mientras tanto, nos mantenemos en ese alto porcentaje de llamadas erróneas, o ese repaso a la agenda (reducida, pero agenda) en búsqueda de esa llamada perdida, tras un simple:

-- "Hola, fulano, ¿me llamaste? ¿No? Ah!, vale voy a llamar a mengano a ver si fué.

No hay comentarios:

Publicar un comentario