jueves, 2 de septiembre de 2010

Turquía (I)

Este verano hemos ido a Turquía. Un país maravilloso en donde uno puede encontrar desde lo más profundo de la tradición musulmana más arraigada, hasta lo más cosmopolita de Nueva York. Y en pocos kilómetros de separación.

Es un cliché decir que tal o cual país es "de contrastes", pero Turquía da un nuevo sentido a la frase. Durante unas cuantas entradas, voy a contar lo que hemos visto y disfrutado con todos los sentidos.



Turquía no es un país musulmán, es laico. Es decir, es menos religioso que España, que es "sólo" aconfesional. Pero claro, ello no significa que no tenga una fuerte presencia de la religión musulmana por todo el país. De hecho, el 95% de la población es musulmana y todo el país está trufado de bellas mezquitas. Laico significa que el país está blindado constitucionalmente para que la religión no pueda interferir en la política. No van mal por esta parte.
Foto: ^_Pepe_^

Tampoco es un país árabe. Árabe es sólo un país, que yo sepa. Y es Arabia Saudí. Pero es que ni siquiera hablan Árabe, como Marruecos o Argelia, que no son Árabes, pero hablan Árabe. En Turquía, hablan Turco, que no se parece a nada, pero de parecerse a algo, es al Alemán. Tampoco es un país Islámico, por ser laico, como dije antes.

Pero es que por no ser, ni es un país al uso de los de la región. Tiene un enorme porcentaje de su territorio en Asia, y el resto en Europa, pero recorriendo el país, vemos que el sur se puede parecer a Iraq, con quien hace frontera, el Oeste se parece enormemente a Grecia, que lo fué hace más de 3000 años. Éfeso, Esparta y muchas otras ciudades de la Antigua Grecia, están hoy en día en Turquía.

Foto: ^_Pepe_^

Lo que sí es es un país con diferentes climas, pues es el doble de grande que España. Viajamos en Agosto, y pasamos un calor horroroso. No mucho calor. No. Mucho más que eso. Pero es necesario abstraerse de ello y continuar viendo las maravillas del país.

Principalmente estuvimos en tres zonas: En el centro, en Anatolia, en donde es necesario conocer el legado Bizantino. En el oeste, en donde la influencia griega es brutal (hasta en la comida). Y por último en Estambul, una enorme ciudad que no envidia nada a Madrid o París.

Poco a poco desgranaré lo que vimos y vivimos.

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