viernes, 15 de octubre de 2010

Atacar a la SGAE...¿es ético?



Durante la semana pasada, ha habido un ataque de hackers a la SGAE, a la web del Ministerio de Cultura y a alguna organización más del mundillo este de "vamos-a-mantener-a-cualquier-coste-una-industria-basada-en-vender-copias".

No voy a hablar de lo que es un hacker, que lo define bien la Wikipedia, ni tampoco de lo que que es un ataque de Denegación de Servicio, (D)DoS, que también lo define bien la Wikipedia (como hace, con casi todo, por cierto). Para que nos entendamos todos, es como ponerse de acuerdo para "entrar todos a la vez" en la web, con el ánimo (ahora veremos su moralidad) de que los servidores se caigan por exceso de tráfico. Obviamente, no hay mucha ciencia de hacking aquí. Instalas un programita, y dejas tu ADSL "dando caña" automáticamente la web. Con tu contribución y la de algunos miles más, es un juego de niños...literalmente. No hay nada más allá.




Pero yo no quiero dejar pasar la ocasión de hablar de lo que me ha llamado la atención. Es más la parte "real" de la protesta virtual. Y me explico. Algunos comparaban la propuesta con una manifestación a la puerta de la SGAE, más o menos pacífica. Es cierto, que tirar abajo la web de la SGAE no creo que les suponga un perjuicio económico grave, con lo que no es comparable a "tirar piedras y romper los escaparates". Discutible.

No sé. Me puse a leer.

Por un lado, tenemos a Enrique Dans, nuestro gurú favorito, que aquí, en Expansión , y en su blog, defiende las protestas, apoyando a su vez, la opinión de la gente de Panda Security, que, creo, fueron de los primeros en entrar en la cuestión, abanderando el ataque.
Je, je, je...

En Error500, le dieron buena caña a los integrantes y organizadores del ataque, aquí, y Carlos Sánchez Almeida, abogado especialista en temas digitales, y defensor de las víctimas de la SGAE, tampoco lo defiende.

David Bravo, tampoco deja títere con cabeza 

Vamos, que, resumiendo, tenemos dos aristas: 

Por un lado, quien dice que hay una nueva generación, una nueva civilización digital, con otra forma de ver las cosas, en la que ya no se cortan carreteras, sino páginas web y ello es legítimo, para ellos y para los que lo defiende. Y a éstos, no les gusta la SGAE, ni nada que se le parezca.

Por otro, están a los que tampoco les gusta la SGAE, pero piensan que esta acción, les da aire para poder seguir adelante con la idea de "págame por adelantado por si algún día pirateas algo".

Y por último están los que, legítimamente también, cambian de opinión, como la gente de ALT1040

¿Y yo?

Qué, cuándo y cómo...
Dios mío!, tengo que tener un criterio. ¡Rápido! La verdad es que los dos tienen algo de razón aquí. Creo que no va a ser algo de blanco o negro, sino más bien de matices de gris. Nunca lo había pensaso, pero no creo que por los cajones de mi casa ande un carnet del club de fans de la SGAE. Obviamente. Pero la parte de la nueva civilización digital, me deja inquieto. Me veo ese cada vez más numeroso número de universitarios, que van con su portátil a todas partes. Sí, decididamente, cuando yo estaba en la universidad, teníamos unos cabezones con Solaris (1), que daban miedo con sólo acercarse a ellos. Entiendo que ahora, los chavales (¿he dicho chavales?) de 20 años, van con sus mochilas OGIO (son lo más, en las hordas street) y su portátil con 8 horas de autonomía. Decididamente, no sé si estos chavales aprenderán o no lo que es la Teoría de Cuerdas y si acabarán dirigiendo alguna empresa o el país. Pero lo que tengo claro es que son muy, muy diferentes a nosotros. No sé si para calificarlos como una nueva generación o no, pero creo que su diferencia es relevante con las personas que les doblamos la edad. Ni hablo de las diferencias con los que la cuatriplican.

Bueno, a lo que vamos, al criterio. Me apetece quedarme con la idea de los jóvenes de los portátiles de 3 Kg; no sé, me parece muy romántico y además, creo que, independientemente de tecnicismos (en el blog de los leguleyos se habla de cuándo empezará a ser delito el DDoS), me parece una idea de protesta bastante buena. 

La SGAE es un tiburón que se muere, y quiere morir matando. Como cualquier depredador, en el momento de la agonía es cuando más peligroso es, pero ello no quiere decir, que no podamos ponernos a una distancia prudencial a ver cómo agoniza. Mola ¿verdad? yo creo, que -salvo ellos- nadie duda, que el modelo de negocio basado en copias digitales, está más muerto que Manolete, pero es necesario rematarlo, y no sé si debemos rematarlo por puro mercado, es decir que se mueran por pura inanicción. 

En caso de que haga falta algo más que un mercado para matarlos, es importante que se hable poco de ellos, de ahí mis dudas con la idea que defienden los abogados. Que la SGAE ahora va a aprovechar para hacerse la víctima maltratada por una bandada de piratas, al grito de: ¡Ministra, ministra! ¿Ves como teníamos razón? ¡Los piratas con loro y pata de palo nos atacaaaaan!

En fin, que yo creo que los chicos de Anonymous han hecho bien en darles caña. Ha servido como revulsivo, ha servido para crear comunidad, ha servido para que gente se entere de lo que es la SGAE y a lo que se dedica, y sobre todo, ha servido para que se abra debate digital, que, en mi opinión, refuerza nuestra unión contra ellos.


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