sábado, 16 de octubre de 2010

¡No volveré a entrar en una tienda jamás! Capítulo II

Dejamos a nuestro querido protagonista, con la cabeza a punto de reventar.

Si esto fuese una serie de éxito americana, sería: "Previously in ... "

Pero vamos al tajo. Algo hizo "clic" en mi cabeza. Definitivamente, hoy no tenía ganas de dejarlo pasar, como había hecho el resto de las ocasiones. ¡No señor! ¡No me apetecía! ¡Hoy, tenía ganas de guerra!


Yo creo que el tendero lo vió en mis ojos, y se tiró a embestir. Directamente y sin miramientos. Está acostumbrado a la guerra, y -creo- a ganar. 

-- "Luego me venís a reclamar que se os rompen las horquillas". 

Yo pensé, hacia mis adentros, que ni en mis peores pesadillas se me habría ocurrido ir a una tienda a comprar una horquilla, pero en fin, a mí me importaba más la parte física del problema.

-- "Vamos a ver", le dije. "¿Me estás diciendo que el disco de 200 que tengo es intrínsecamente malo en sí mismo y estropea las bicis por haber sido parido de 200?"

-- "Por supuesto", contestó. "Hace más palanca, más momento. ¿Entiendes?"

Y tanto que entiendo. Esto lo dije. Se me pasaron por la cabeza las espesísimas clases de Física Clásica de Lisardo Núñez (ya desaparecido) en donde nos dió cera hasta en las púas del alma. Aquellas frases de "yo vengo aquí a conenceros de que no valéis para ser físicos" o "el año que viene, sólo estaréis la mitad"...no se olvidarán jamás. Forjan carácter. Y las de de Mecánica Clásica de 2º, con cierto tratamiento de sólidos rígidos y teoría de choques. Bueno...está decidido. ¡¡A por él!!

Pero no vamos a hacer aquí divulgación. Aquí hemos venido a hacer terapia, mala leche y humor.

-- "Pero bueno, no importa. Si estás convencido, adelante" Dijo, queriendo cerrar el tema rápidamente.

-- "Pues yo creo que sí que importa", le dije. "Importa porque estoy realmente harto de  los tenderos que contáis sistemáticamente una sarta de mentiras y estupideces a los clientes, que hace que monten clichés sin sentido en su cabeza, basándose en nada más que el criterio de alguien que, -suponen-, sabe más que ellos"

La gente que tenía en la tienda, dos o tres personas, dejaron de ojear las estanterías y se iban arremolinando entorno al mostrador, en busca del morbo, más que la explicación física del fenómeno, cabeza gacha y ojillos morbosos.

-- "Veamos. Supongamos que un HOPE M4 de 183mm frena 100 unidades, y un HOPE M4 de 200mm frena 125 unidades. Las "unidades" en este caso, no importan, y los valores comparativos entre los dos diámetros, tampoco. Si con un disco de 183, hago una frenada de, digamos 75 unidades, y con el de 200 otra frenada igual de 75 unidades. ¿Tú crees que el daño sobre dirección, horquilla, radios no es igual?"

-- "Por supuesto que no lo es". Contestó rotundo. "Con el de 200, la frenada es mucho peor para los materiales" [sic].

Glubs, la cosa se pone interesante. Lisardo y Sir Isaac se deben estar retorciendo en sus respectivas tumbas. Ahora resulta que hay una confabulación judeo-masónica en pro de la demonización de los discos grandes. Por supuesto, ni hablamos, ni vamos a hablar de que, por ejemplo, un Avid de 165 puede tener más potencia de frenada que un Hope M4 de 200, tranquilamente, y ello no lo hace ni mejor ni peor. 

-- "Teniendo yo una Kula Supreme, no creo que sea el más indicado para defender los discos grandes. Es más, creo que se pueden contar con los dedos de una mano, los usuarios de Kula Supreme, que tienen un disco de 200 mm delante", pensaba yo... 

Pero ¿y?

No importa. Como los toros cabreados...


Suspiré y resoplé.

¡A por él!

Le expliqué que no. Que se equivocaba en el planteamiento, y que no me importaba cuánta física había estudiado. Que lo que era una cuestión de momento de fuerza, era la relación entre el diámetro del disco y la posición de la pinza, efectivamente, pero que físicamente hablando, ello no define el sistema. El sistema es eso, JUNTO CON el conjunto de la maneta, el pistón que mueve, y el cilindro que lo rodea, que, hidráulicamente, actúa sobre los pistones.

No os penséis que me puse "gafotas", aunque las pocas veces que se me da por hablar de física, se me va la boca. 

Proseguí con la tesis que intentaba defender. Lo que da un disco más grande, no es más potencia de frenado, aunque también, sino más potencia en relación con la fuerza que es necesario aplicar sobre la maneta. Y eso es lo relevante. Y eso es lo que buscaba con el disco de 200. No más potencia, sino la misma, con menos fuerza en los dedos.

Pero no, don erre que erre, había dejado de escucharme y ya sólo quería que me fuera de la tienda.

Salió del disco, y comenzó con la cubierta de 2,4, que si destalonan, que si no se aprovechan. 

--Eeeeeerrrr...¿no se aprovechan?, dije, ¿Pero acaso, hemos montado juntos? ¿Me has visto montar? ¿Cómo sabes que no la aprovecho?

--"Yo no destalono, pero si te enteraras que llevo una cubierta de kevlar, con 0,8Kg/cm2 de presión, entonces ya entrabas en cólera", pensé, aunque no lo dije. 

Recuerdo la primera vez, que me intentó vender tubeless casero. 

--"Por nada del mundo pondría yo eso sobre mis Spinergy", pensé para mis adentros, pero, por supuesto, de aquella callé.

También me vino a la cabeza, otro día en que fuí a comprar unos guantes fox, y me quiso vender otra marca, no recuerdo muy bien cual.

Y un día que me intentó convencer de que las Fox "no me convenían", que para lo mío era mucho mejor una REBA.  Señorrrr...¡qué país!...

--"Yo no he venido aquí a pedir consejo", pensé, aunque no dije, de aquella.

Otro día más, con mi compañero de fatigas, fuimos en busca de un Camelbak M.U.L.E. Fácil. Lo habíamos puesto fácil. Repite conmigo. ¿Tienes un M.U.L.E.? Sí, pues véndenoslo, no, pues buenas tardes. Pues no, vino la arenga de que Camel era un desastre y que lo que era "in" y "cool" en esto del MTB, eran los Camel de Deuter, que, como marca de mochilas está muy bien, pero en este temita, no la avala ni dios. En 15 minutos, acabamos con un M.U.L.E. comprado en DiVico.

En fin, que me pierdo, hermanos. Aquí dejamos la historia, del cliente que se fue echando pestes, el tendero que se quedó a gusto con su disertación. (Ni me quiero imaginar cómo me puso a los ojos de sus fieles clientes, una vez que crucé el umbral de la puerta).

Moraleja de todo esto: Al Chain, al chain...que no os dé pereza.

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