miércoles, 17 de noviembre de 2010

Videojuegos y satán.

Hoy quiero hablar de niños y videojuegos. Esa conjunción satánica de tecnología y formación, que tiende a mezclar constantemente el tocino con la velocidad, y que tan habitualmente, hace dogmas de falacias (a.k.a. gilipolleces).

Mi hijo mayor, juega bastante a los videojuegos. Eso es un hecho. Lo hace porque le gusta, porque le transportan a un mundo de fantasía en el que le gusta estar, sin duda. Y tiene derecho (y la suerte) de estar en la edad fantástica, y vivir a medio camino entre la realidad y la fantasía. Se lo pasa bien. Bien, sin fin. Técnicamente, siempre hay que limitarle el tiempo, pues él solo, no es capaz de parar por cansancio. Ello, en sí, si hay unos padres que limitan, no es malo. El niño, en mi opinión, está creciendo, y el "hedonismo de hacer lo que me gusta sin parar", todavía es algo incontrolable para ellos.

Ese hecho, que él juegue bastante, me ha hecho reflexionar sobre el tema. Y estas son las conclusiones a las que he llegado.

Hagámonos tres preguntas.

1. ¿El juego le produce algún daño? Es decir, ¿no es adecuado a su edad?, ¿pasa miedo con él?, o ¿le produce alguna incomodidad física o peligro de accidente?. Es, en mi opinión, la primera pregunta a resolver. Y es bien fácil de contestar, a mínimamente atentos que sean los padres. Estas dudas, se plantean con cualquier otra actividad que el niño pueda hacer.

2. ¿Juega con algún tipo de límites? Es, también importante, que el niño vea, que aunque jugar no es malo, y hacerlo a los videojuegos es un subconjunto de "jugar", hay que poner límites para hacer otras cosas, como salir con los padres, jugar con otros amigos o hacer los deberes. Con igualdad. No creo, en mi opinión, que haya que contarle que los deberes son más importantes que jugar, aunque lo sean, porque para él, el juego es la vida. De nuevo, en la pregunta sobre límites, no tenemos nada especial que plantearnos por ser videojuegos.

3. ¿De qué le quita tiempo jugar a los videojuegos? Esto es también, en mi opinión, muy relevante. Si la respuesta es "de ver la tele", o "de colorear unas hojas" o de "jugar con los Playmobil", yo creo que debemos ver esto con un poco más de perspectiva. Los videojuegos, si son adaptados a su edad, le enseñan a tener más pericia (manual y mental), a perder (importantísimo), a levantarse tras una derrota y volver a luchar, y a muchas otras cosas. Lo mismo que colorear una hoja, o hacer una batalla galáctica con unas naves de Lego. 

En la sociedad en la que vivimos, socializar es un lujo, así que si viene un amigo a casa, jugar con él, es más importante que los videojuegos. Otra cosa es que, puedan socializar jugando a los videojuegos, que también. Hacer deporte es también muy importante, pero no más que jugar. Así que si un niño, como el mío, hace suficiente deporte, que lo hace, considero que jugar a los videojuegos no es ni más ni menos importante que jugar al fútbol. Ni más, ni menos. Jugar al fútbol aporta el ejercicio físico, la socialización, y la importancia de jugar en equipo. Correcto. Pero todo eso se puede hacer con otras cosas. Incluso con videojuegos. 

Y nadie piensa que jugar al fútbol sea satánico (yo sí, pero eso es otra historia). Sin embargo, mucha gente piensa que jugar a los videojuegos sí lo es. Y piensan que, de jugar, ha de jugarse lo mínimo imprescindible, pues es un mal necesario. He visto, incluso, quien le compra una consola a un chaval, para no dejarle jugar casi nunca. ¡Joder! ¡Para eso, cómprale una katana, que mola más, y la podrá usar lo mismo!

Concluyendo, antes de pensar si nos da dentera ver a un chaval disfrutando al sentirse Obi Wan con su espada láser, pensemos si nos creemos también que beber un vaso de agua fría mientras está sudando, le hará daño.

Y no hagamos dogma de las soplapolleces.

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