martes, 21 de diciembre de 2010

Carta a los Reyes Magos

Paso olímpicamente de pensar cómo, históricamente, tres (aunque puede ser que hasta 12) pringados (ni reyes, ni magos, véase Wikipedia) que se acercaron, siguendo -muy probablemente- un cometa, hasta dar de bruces con un "chiringuito" en donde alguien les dijo que había algo importante, pasaron a ser los bienpensantes benefactores de la ilusión de todos los niños del primer mundo. No voy a entrar a ello, ni a quien lo dirigió ni cómo se aprovechó de ello El Corte Inglés.

Paso.

También paso de hablar de liberalismo económico, de comunismo y de libertad de culto, pensamiento o expresión. De escepticismo, capacidad crítica o reacción ante el consumo más incivil.

Paso.

Hoy, me toca hablar de la carta que quiero hacer, porque esto es mi blog. Me arremango.

A saber:

  1. En lo tocante al Universo que nos rodea, me pido que aparezca el bosón de Higgs. ¡Ya está bien, hostias! Está bien que Peter Higgs (por cierto, el artículo original de la Wikipedia, es contribución de servidora) no dijera que era la partícula de dios, (que dijo todo lo contrario, según apuntan todas las teorías). No por ello debe ser castigado por la providencia natural. Está bien que sepamos que sería huidizo. Pero ¿tanto? También es importante saber que a Higgs no le queda mucho tiempo de vida para llevarse ese Nobel que se le resiste, aunque sea a la tumba. ¡¡Pero, joder, es que, en pleno siglo XXI, donde sacamos mineros de las entrañas de la tierra, y montamos un fabuloso chiringuito en órbita espacial, no sabemos en dónde reside la masa de las cosas, que están llenas de una asombrosa, fascinante y bellísima nada (nihil), pero pesan!! El bello misterio de lo físicamente rápido (relativista), o pequeño (cuántico).
  2. En lo tocante al mundo de los humanos, más cerca, pido más visión crítica y más compromiso. Ya no nos revuelve las tripas ver a niños en Haití deshidratándose por el cólera. Podemos comer uvas de moscatel mientras lo vemos. Con suerte, nos lo quitarán de delante de los ojos en 3 minutos. Claro que no les ponemos las caras de nuestros hijos. ¡Sería un bonito ejercicio de Gimp! Pido que todos estemos más cerca de los demás. No es tan difícil. Sólo hay que ver a uno mismo en el fondo de los ojos del que tienes enfrente. ¡¡Y me niego a creer (todavía), que lo que acabo de escribir sea un brindis al sol!!
  3. En lo tocante a mi universo personal, pido que sigamos como estamos. Los pequeños creciendo, los mayores parcheando los achaques y los del medio, viendo como la vida es un cúmulo de casualidades, a veces realmente fascinante. Entorno los ojos ante tanta fabulosa fascinación. Casualidad puede ser, por ejemplo, que el tiempo nada borre, o sólo lo menos bueno; puede ser que veinte años no sean nada o que los cinturones de los Megane no abrochen fácilmente. No pido más, ni pido nada realmente. Carpe Diem.
  4. En lo tocante a mi universo celular, pido reposo, paz y ganas de seguir buscando lo que no encuentro. Y lo que no encuentro tiene que ver con el porqué de las cosas y las ganas de seguir sabiendo. Pido ser más constante y menos picaflor, (aunque sea horriblemente complicado), pido precisión cortante en los criterios y tibieza en los consejos, pido habilidad en las manos, capacidad de terciar, y porqué no...2 kilos menos en la barriga.
Y si no puede ser, o hay que priorizar, que pidan otros por mí, porque la verdad, con la que está cayendo, mejor guardar la pólvora del rey.

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