martes, 21 de diciembre de 2010

Empezando a hacer balance de fin de año (I)


Pues, aunque no lo parezca,  ya está aquí el fin de año, lleno de turrones, de cenas de empresa, no-cestas y de la maldita navidad (¿se podrá poner navidad con minúsculas, con la nueva ortografía? Yo lo pongo sólo para ser irreverente, conste).

Bueno, ¿y?

Pues, es hora ya de hacer balance. De ver lo que se consiguió y lo que no. De ver todo lo que uno se propuso y se pudo hacer o no. Esas son las grandes ventajas de hacer un blog que (casi [¡bicos!]) nadie lee.


De lo primero que quiero hacer balance, es de mi situación en Kiva. El que no sepa qué es Kiva, o cuál fue mi compromiso, está aquí. Para ahorrar el viaje, eran 300€ de inversión a 31/12/2010.

Pues a fecha de publicación de esto, hay más de 400€. Incluyo pantallazo, porque la página es dinámica y perderá el numerito. O sea, que objetivo cumplido.

No está nada mal, la verdad.

Me siento bien a gusto con cómo funciona Kiva, con como están yendo las cosas, y sobre todo, con cómo está yendo la probabilidad de impago y por tanto, el impago en sí. ¡En el cero por ciento! ¿Cómo? ¿Os estoy diciendo que estos tíos de gafas de aviador de espejo, BMW M5 en doble fila y una caña Mahou y torreznos en el bar del barrio de Salamanca tienen uno o más de un préstamos impagados y la señora de Benin paga estupendamente?

Sí. Sin ningún género de dudas, (y ésto ya lo sospechaba), el tema del impago iba a ir por ahí, y es lo que ayuda al mundo a ir como va.

Hace tiempo que descubrí que los estados no van a cambiar el mundo, por diversos motivos, entre los cuales está el interés económico. Y hace tiempo que dejó de importarme y cabrearme. Prefiero centrar mis energías en otras cosas.

Si queremos cambiar el mundo, lo tendremos que hacer las personas, como tu y como yo. A mí, al menos, no me cabe duda.

Obviamente, con el tío del M5, tampoco contamos. Que le aprovechen la caña, la doble fila y las gafas de sol de espejo. Al menos, confiar en que pague sus préstamos y no haya que rescatar a su banco, también con nuestro dinero.

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