martes, 21 de diciembre de 2010

Empezando a hacer balance de fin de año (II)

Hace unos años, que me propuse hacer un propósito a principio de año, y ver cómo iban las cosas sobre ese propósito al final.

Suelen ser propósitos sobre actitudes o actuaciones que, o bien no me gustan de mí, o bien me provocan problemas sociales, o bien, por último, simplemente, deben ser mejorados.

El 1 de enero de 2010, me propuse lo siguiente:

"Dejar de preocuparme por lo que todavía no es un problema"


Y doy fe de que, durante el 2010 he tenido algunos. Cierto es, que en lo laboral, no ha sido tan duro como el 2009, pero ha habido de todo.

¿Y puedo considerar la propuesta como conseguida?


Rotundamente sí. ¿Cómo? Pues muy fácil. Teniéndolo siempre presente. Sin ningún género de dudas, para proponerse un cambio de actitud personal, sobre algo que está intrínsecamente imbricado en tu forma de ser, lo que hay que hacer, es tenerlo presente, "cacheado" en el cerebro, para que salga delante de tus ojos, a la primera vicisitud de cambio.

La AEAT, no me devolvió mi dinerito, hasta bien entrado el mes de noviembre. ¿Cóóóómo? Pues sí. "Su declaración se está tramitando" ponía un bonito log personal. Y nada más, durante muchos meses. ¿Me preocupé? Hombre, tenía mi intranquilidad pero no hice de ello un problema. Al menos conseguí que de pensarlo no me comenzasen a sudar las manos. Conseguí poder cerrar los ojos y no verme delante del inspector de Hacienda, derrotando y lloriqueándole para implorarle piedad por haber puesto la obra del salón como desgravación por reforma de la vivienda habitual.

No señor, no. Ahí. Como un campeón. Pecho fuera y a pensar en otras cosas.

Y tengo más ejemplos, en lo laboral, en lo personal, con los niños, en varias ocasiones, ante vicisitudes variadas (sin importar gravedad), en donde me dije que no iba a darle más vueltas a la incertidumbre, hasta que realmente tuviese un problema delante de los ojos. Y la verdad es que en un porcentaje altísimo de casos, finalmente, no hay problema, luego ¿de qué preocuparse? ¡Que noooo! ¡Que no hay que preocuparse antes de tiempo! Que no hay que poner la venda antes que la herida.

Bueno, entonces ¿prueba superada?

Sin ningún género de dudas.

¿Soy, por tanto mejor?

Naaaaaaaa. Menos pringao si cabe. Pero desde luego, contento por el funcionamiento de la iniciativa personal.

Ahora a por el próximo reto, para el 1-ene-2011. Tengo un ramillete de 3, que promete.

Pronto, más.

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