lunes, 24 de enero de 2011

BART, el travieso

Este fin de semana, he revivido a BART, con lo que la cuestión amerita, para, por fin, presentarlo en sociedad, antes de que haya más cambios.

BART, es el muchachote de la familia. El fuerte y potente, puesto que, actualmente, es poco más que una PS3 con plataforma PC.

Esto, es continuación de la presentación en sociedad de la familia: MAGGI, MOE, HOMER, LISA, MARGE, la recién llegada, de la que hablaré pronto.


Como ya conté alguna vez, uno tiene una serie de gustos un poco,  digamos, raros, y esto de la simulación de conducción en PC, aunque no muy exigente, como los juegos modernos, sí, cada día más, exigen bastante desarrollo gráfico.

Pues, ¿qué hay dentro de BART?

Lo nuevo, una fuente Seasonic M12 de 650W, modular. Comprada de nuevo, porque la M12 de 450W pasó a ser la fuente de HOMER, el Server, ya que, a su vez, su Silverstone ST-300NF pasó a mejor vida.

También nueva la placa. La menos mala de las que había en Alternate.es. Al final fue una Asus, marca de la que no termino de fiarme, por unos largos problemas con la M2N que tengo en HOMER, pero tampoco tengo pruebas fehacientes de que ella haya sido la culpable.

El caso es que he me ido a por una P5QD Turbo, de ASUS, que está super-bien equipada, hasta con USB 3.0 y firewire.

Le acompaña un overclockero E8400, que se pone a 3.9GHz con total solidez, 4GB de Crucial Ballistix, DDR2-800 espectaculares. A 1100MHz no dicen ni mu. 

Y en la parte gráfica, una GTX260, que tiene algún tiempo (una indecencia, para el mundo de las tarjetas). Ensamblada por Gainward, que me acompaña en las últimas 3 gráficas, con nVidia siempre, que me da una calidad muy buena, grandes ventiladores, y sobre todo, control exquisito y absoluto de la velocidad de éstos, bien por sensor, bien manualmente. Las dos turbinas que tiene la 260, son responsables de gran parte del ruido que hace el PC, con lo que poderlas poner a 1300 rpm, es un alivio para todos los sentidos, incluido en común.

¿Qué más? Una Sound Blaster x_Fi, un Raptor 74GB a 10.000 rpm (un espectáculo para ver en directo), un 300GB de Seagate, metido en una caja Scythe que lo hace absolutamente imperceptible. Son retales de lo que fué el primer HTPC del salón.

Y no hay más.

Un Iiyama de 27", 1900x1200 y 3ms de respuesta, un Logitech G25, y un G15 para el control y la dominación...

Muy pocas cosas para redondear una máquina que ofrece muy buenas prestaciones durante un montón de meses, sin apenas retoques, más allá del desastre que supuso el chispazo que dió la lavadora el otro día, del que hablaré más adelante.

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