miércoles, 5 de enero de 2011

Las contraseñas son como los calzoncillos

1. No debes dejarlas por ahí donde alguien pueda verlas


2. Debes cambiarlas regularmente


3. No las debes prestar a cualquiera
Leído por ahí.

Comenzando a usar KeePass a gogó, y generando contraseñas aleatorias para todo. Podría haber sido peor, pienso.


Misterios de la mente humana.


Nadie recibe un manual para “aprender Internet”. Lo hacemos día a día por ensayo y error, o de otros si tenemos suerte, sobre virus, troyanos y toda una taxonomía de malware y prácticas riesgosas —como dar clic en el anuncio de “¡¡Ganaste 1000000!!”—. Sin embargo, llegado un punto de confort, cometemos el grave error de olvidar que Internet es un sitio hostil en el que hay que vivir a la defensiva. (alt1040)

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