martes, 29 de marzo de 2011

Una historia magnética

Tengo un "amigo" que me ha contado una historia que me ha hecho reflexionar, y quiero compartir aquí.

He de decir, que no es una persona demasiado al uso, normal, gris, como todos nosotros, sino más bien, algo diferente. Con mente inquieta.

El caso es que me ha contado que se le han estropeado todas las tarjetas de su cartera. Misteriosamente, todas las bandas magnéticas, dejaron de funcionar. Pensé yo, que puede ser hora de controlar sus impulsos fetichistas y dejar de meter el culete en escáneres de resonancia magnética, pero al final pensé que en temas personales, cada uno debe buscar su camino.

Me contó que llamó a Bankinter, el 24 de diciembre, viernes, para contarles que su tarjeta había dejado de funcionar. El interlocutor, español, le contó que:

  1. Podría utilizar la tarjeta en TPV's, gracias al chip EMV que no se ha visto afectado.
  2. Podría disponer de efectivo a través de hal-cash, gratuitamente, y realizar el cambio de plástico a la vuelta de las fiestas.

Mi amigo, insistió en cambiar el plástico cuanto antes. Le dijeron que se lo podían enviar a casa en 5 días o a su oficina más cercana en 3, quizá en 2. Pidió que se lo enviasen a la oficina. El lunes 27, a las 8:30, recibió un SMS de la oficina más cercana, para que pasase a recoger la tarjeta cuando quisiera.

Luego llamó a ING Direct, para contarles lo mismo. Se esperaba un trato peor, por ser un banco low-cost. Le atendieron bien, le expidieron el duplicado de su plástico (aquí no hubo hal-cashes) y se comprometieron a enviársela antes de 7 días. La recibió en 3 laborables, a pesar de las fiestas.

Luego llamó a la línea telefónica de su otro banco (no su "otro", sino su "otro más"). Le atendió una persona de acento inidentificable, que le contó que "eso de los duplicados de tarjetas, lo dejaron de poder hacer, desde septiembre" [sic].

-- ¿Perdón?, dijo mi amigo, incrédulo . ¿Me estás contando que ni por internet, ni por teléfono voy a poder duplicar un plástico de una VISA de débito?

-- Efectivamente. Nos lo han quitado, no se muy bien porqué. Se tiene que acercar a cualquier oficina a realizar la operación. Dijo el interlocutor, echando al culpa a un opaco departamento oculto que les quita o pone atribuciones.

Aprovechando que estaba de vacaciones, se acercó a su oficina más cercana, en donde le realizaron la operación, sin problemas, no dándole un tiempo determinado para la recepción de la tarjeta, aunque "no más de 8 días", fué lo más exacto que pudo recoger. Tardó 5, pero tuvo que ir a recogerla a la oficina de nuevo. No hubo opción de envío a domicilio.

Esta rocambolesca historia, me hace reflexionar, si el proceso de adelgazamientoque tenemos que sufrir en todos los ámbitos de nuestra vida, lo han interiorizado los bancos adecuadamente, y han empezado a mover ficha para simplificar nuestra vida.

Los clientes, lo que más pedimos a un banco, es que el algoritmo para saber si nos van a cobrar comisión o no, NO sea que si letras de la descripción comercial del producto financiero coinciden con una serie de Fibonacci truncada a los menores primos de Mersenne. 


Y quizá, luego el banco tenga la valentía de decirnos que nos lo explica. Pero luego, ese mismo cliente, si pierde su plástico, tiene que ir a una oficina, en horario comercial a sacar otro. ¡Yo, en horario comercial, estoy trabajando!


 P.S.: Si estáis pensando en nuevas sensaciones con las máquinas de resonancia, dejadlo. ¡Es peligrosillo!





[Esta entrada fué publicada en mi blog profesional. Como parece que vamos a cambiar la herramienta que lo sostiene, lo publico aquí, por si acaso se perdiera... He modificado la entrada, para quitar la carga sarcástica que tenía. Bueno, una parte...]

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