viernes, 22 de abril de 2011

Vacaciones en Portugal (I)

Hacía tiempo, que teníamos en tareas pendientes ir al Algarve, así que aprovechando que teníamos "vacaciones escolares" en Semana Santa '11, nos lanzamos a la aventura, aprovechando que ir de Camping, es ir a la aventura, pero ir con niños pequeños, es absolutamente absurdo... :)

El viernes, 15 de abril, a las 10 de la mañana, teníamos el 308 cargado y listo para salir a Albufeira. Íbamos a ir a Quarteira, pero finalmente, decidimos ir a un camping en Albufeira, que está mucho más centrado en el Algarve, para poder ir a visitar todo, y sobre todo, es un 4 estrellas, que, con niños, es importante.


Tantos años dándole la vuelta al marcador del tetris,
debe servir para algo...
Pues salimos. Y poco después de empezar, en plena A5, con buen ritmo (130, claro), y poco tráfico, nos encontramos con un barco. ¿Qué es un barco? Pues yo tampoco lo sabía. Es la parte grande de un puente, que puede ser de hormigón, o de acero. En este caso era de acero, y monstruosamente grande. Tanto, que la Guardia Civil, nos mantenía a distancia del camión de transporte especial. Pensamos que sería cosa de 20 minutos, y el camión se apartaría, pero no. Tras dos horas, de 60-80 Km/h, totalmente desesperados, y sin poder intentar maniobra alguna, finalmente llegó una subida de 3 carriles que pudimos aprovechar. ¡¡¡Tira!!! No se nos ocurrió ni parar para mear. No podíamos quedarnos atrás ahora.

Paramos mucho después, ya en plena A-66, Ruta de la Plata, cerca de Sevilla. Las cosas se torcieron un poco con el camión de transporte especial, pero finalmente, fuimos hacia Portugal, sin mayores contratiempos. El tiempo se aguanta, por ahora. No es opción que se ponga malo, porque...¡¡vamos de campingggg!!

Y llegamos a Albufeira. El camping, parece correcto. Era el Camping Albufeira, de esos en los que se matan por buscarle un nombre con tirón... Nos cobran por adelantado, aunque ya sabíamos que eso iba a pasar. Lo hacen todos, y es un poco misterio. El sistema de seguridad de entrada, poco menos que digno de una cárcel. Con sistema HID, con tarjetas por persona y coche.

Cenamos en el restaurante del camping. Bastante bien. Pescado del día, que resultó ser una lubina buena, que llegó para casi todos, y hamburguesas, que para eso estamos de vacaciones. 60€, que nos parecieron un poco excesivos, pero que en buena lógica, no lo eran tanto, porque el pescado, estaba super-fresco.

Nos fuimos a dormir, y lo hicimos estupendamente. Eso sí, cometimos el error de meternos todos juntos en la tienda, con lo que los niños se agitaron convenientemente, oliendo la fiesta. No hay que hacer eso, sin duda. Lo mejor es meterlos solos, y ellos se desactivan y se duermen.

Al final, conseguimos dormirnos todos, y no llovió en toda la noche, aunque se levantó una mañana de rocío espectacular. El sol, se lo llevó por delante bastante rápido.

El sábado, nos fuimos a ver Albufeira. ¡Faltaría más! Un pueblo antiguo, con casco antiguo, muy bonito y cuidado, pero perfectamente preparado para los turistas. Tiendas de souvenirs, pizzerías, hamburgueserías, y todo tipo de comida rápida, 24 horas. Un poco deprimente. Pero el pueblo lo merece. Las terrazas, en las que dan un excelente café, llegan hasta casi el mar, con lo que es posible disfrutar de unas vistas maravillosas, sin tener que hacer muchos esfuerzos, que no estábamos para ello. Carlos decidió que el viento y las olas gigantes, le daban miedo, con lo que se puso a llorar sin parar.

Poco a poco, se hizo la hora de comer, y decidimos hacerlo en Albufeira, en donde estábamos. Con el coche de nuevo en el parking (razonablemente barato), y con pocas opciones de encontrar comida portuguesa. Y así fue. Cerramos los ojos, y nos quedamos con el menos malo. Pizza, hamburguesa, y esas cosas, tan simpáticas.

Por la tarde, nos fuimos al camping, a disfrutar un poco del parque de juegos, y de la piscina, de la que Ángel no dudó en hacerse amigo. :) Carlos seguía llorando sin parar por culpa del viento, y de algo que vio en alguna peli del cole, con alguien que se cae al agua, porque lo que le producía pánico era que Ángel se tirase al agua. En fin. Poco a poco, se le fue pasando.

Habíamos hecho una parada para comprar unos cuantos víveres básicos, en el supermercado del camping, muy bien surtido. Leche, pan, y lo básico para hacer una pasta, esa noche. Y la hicimos, a fé que la hicimos, pero no leimos que la salsa era increíblemente picante. Y eso, fué la alegría de la huerta...jejejeje.

En fin, miraremos mejor, la próxima vez. Con todo y con eso, no quedó gran cosa en los platos. Otro día estupendo de camping. ¡Ah! Y compramos una botellita de orujo viejo Portugués, que habría que catar convenientemente, mientras se duermen los niños.

Y se durmieron razonablemente rápido.

1 comentario:

  1. PRecisamente ahora que mencionas lo del Parking barato, me acorde del parking barato aeropuerto barcelona. Sin duda uno de los mejores servicios. Y es que como a ti, nos encanta vacacionar.

    Un saludo cordial desde barcelona.

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