jueves, 9 de junio de 2011

El Cenador de Salvador

Aprovechando las jornadas gastronómicas de Moralzarzal, nos acercamos a probar, como viene siendo habitual, el menú de degustación de El Cenador de Salvador. Es uno de los restaurantes de referencia de la Sierra de Madrid. Fué más de lo que es, pero sigue siendo un gran sitio para ir a disfrutar de una gran comida.


Veamos qué encontramos, porque, desde luego, las expectativas que habíamos puesto en el restaurante eran buenas.




Según decía el menú, que publicaron aquí, constaba de:

  1. Aperitivos de la Casa 
  2. Ensalada de Pintada Confitada con Membrillo 
  3. Risotto de Langostinos 
  4. Carrillera de Ternera Glaseada con Verduritas 
  5. Capuchina con Helado 
  6. Golosinas 
  7. Bebidas: 
    • Vino de la Casa 
    • Agua Mineral 
    • Cafés e Infusiones
Que, a priori, no estaba nada mal. Y efectivamente, no lo estuvo. Yo, tuve la suerte, de ir dos veces, la primera, a cenar, con amigos y familia, y la segunda, con compañeros de trabajo. Hubo algún cambio de un menú a otro. En los dos, los aperitivos, constaron de croquetas cúbicas, pero en el primero, hubo una crema de espárragos, mientras que en el segundo, una sopa de fresas, con aceite de oliva.

El vino de la casa, de Ribera, poco conocido. En la segunda visita, probamos "el blanco", un Verdejo, Labores de Unzu. Muy bueno. Obviamente, marida menos con el menú en su conjunto, pero era por no repetir en mi caso, y los comensales no objetaron.

La ensalada de pintada, ave que tuve que escudriñar en la Wikipedia.org, para saber qué aspecto tenía (al final es una gallina africana), como la pularda. La ensalada estaba deliciosa. Sin ninguna duda, para mi, a nivel de sabor, lo mejor del menú. Una fusión de sabores, con la salsa de mostaza y la fruta, espectacular.

El risotto de langostinos, sabía a risotto de langostinos. Estaba perfectamente ejecutado y presentado. No era nada innovador, pero realmente estaba bueno. Muy bueno. Insulso en la capacidad de sorpresa, pero por lo demás impecable.

La carrillera, que es -últimamente- el plato de moda en los restaurantes caros, estaba muy muy buena también. Tremendamente cocida, y reducida en sus salsas, me pareció algo insulsa en presentación, pues no tenía ningún aliciente, ni tan siquiera en las verduritas. Muy buena. La carne de carrillera, pese a ser de casquería, da muchísimo juego al cocinarla hasta la extenuación, porque dispone de grasas gelatinosas interiores, que evitan que se seque.

La capuchina de helado, estaba deliciosa. El helado, de frambuesa. Excelente.

Las golosinas, mini pastas de mercado. Buenas

El café bueno, pero no excelente. 

El trato y el servicio, buenos. Obviamente, son alumnos de la escuela de cocina, que Salvador -hábilmente- ha creado, para no tener que pagar mano de obra muy cualificada, cambiándola por "cualificándose", que viene ser a coste cero.

En fin, bien. Muy bien. ¿A la altura de lo que se cobra? Con la excel en la mano, dan mucho por lo que cobran. ¿A la altura de lo que se esperaba? No. Sin duda. Falta de innovación (que seguro en la carta no falta), y algunos fallos en el servicio, que no pasaron desapercibidos. Un menú "de segunda categoría", según mi impresión general. Creo que eso no pasa en el resto de los que se presentan. 

Y a la vista está que hace mucho, mucho, que Salvador no gana el concurso.ç

39.95€ cada uno. Con todo y con ello, repetiría.

No hay comentarios:

Publicar un comentario