jueves, 28 de julio de 2011

Focusing: Proceso y técnica del enfoque corporal

Es un poco larga la historia que me llevó a leer libros de focusing. Pero estoy en el proceso de leer ya el segundo. Ya, en los prefacios del libro, explican que es un contenido denso, y no apto para cualquier persona, que hay que ser, más o menos despierto para ir pillando los conceptos que se manejan.

De todas formas, es toda una experiencia a descubrir.


De lo primero que se habla, es de que el éxito de cualquier psicoterapia, en modo objetivo, no depende del terapeuta, sino, paradójicamente, de la capacidad del paciente de hablar de su interior.

Con lo que se infiere el germen de la brillante teoría de Eugene Gendlin, que formuló allá por 1973. Se basa en que cualquier problema de actitud, de conducta o de cualquier cosa, tiene un reflejo en lo físico, en el campo de lo tangible. Y partiendo de esa premisa, es, relativamente sencillo, buscar un nexo de conexión entre ambas cosas.

Parte de un concepto muy difuso, la sensación-sentida, que luego, posteriormente, se explica de forma mucho más didáctica en el libro. Se habla de lo que es, de lo que no es, de cómo encontrarlas, de cómo identificarlas, de cómo actuar ante ellas, de cómo actuar si no se encuentran, de cómo ayudar a otro a encontrarlas.

En definitiva, a lo tonto a lo tonto, un libro muy recomendable, espeso como las teorías de Kant, pero de lectura amena, para mentes inquietas.

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