lunes, 18 de julio de 2011

Restaurante "Astrid y Gastón"

Nos habían hablado mucho y muy bien de este restaurante, que representa uno de los mejores estandartes de la cocina peruana en España. Es un poco extraño, el concepto, porque se parte de una franquicia internacional, estilo Rubaiyat, que no suele dar buenos resultados, pero que, en el caso que nos ocupa, al menos en España, está más que aceptable.

¿Qué esperamos? Pues cocina criolla internacionalizada, con un gran trato y servicio, como se espera de un restaurante que va a superar los 60€ por plato.

Veamos qué obtenemos

La decoración es realmente buena, y el servicio, sin ningún problema.

La carta está poco estructurada, es un poco lío, y el menú degustación nos pareció un poco extremo en los platos, con lo que al final, decidimos comer a la carta.

De primero, para compartir, pero que nos presentaron perfectamente emplatado a cada uno de los dos, ceviche clásico. Un auténtico placer para los sentidos, y el estandarte de la cocina peruana, con permiso del pisco. Corvina (mmmm....¡¡qué recuerdos a Chile nos trajo el sabor del pescado crudo!!), con leche de tigre, que es suquet de pescado, con limón, lima y hierbas aromáticas.

De segundos, nos pedimos, black cod (así se llamaba en la carta, y estaba en la parte de cocina criolla...WTF!?),  que era un bacalao, deliciosamente preparado con hierbas y una salsa con frijoles, que le confería ese aspecto negruzco, y chaufa tapadito, que es un plato típico quechua, con arroz, una tortilla de huevo, carne y pescado, preparado con una salsa de habas realmente espectacular.

Cualquiera de los dos platos estaba impecablemente presentado, y tenía matices, es decir, era algo más de lo que aparentaba. Con el paso de los restaurantes de nivel, hemos aprendido a distinguir la comida de llenar la panza de lo que ofrece ese punto más por el que un cliente (determinados clientes) está dispuesto a pagar.

De postre, una degustación para dos;

  • Suspiro a la limeña, que es dulce de leche y merengue de Oporto,
  • Buñuelos de calabaza con azúcar de caña, que se llaman picarones,
  • Sorbete de Maracuyá con espuma de pisco y frutos rojos.


Todo realmente excelente, junto con un café más que rico también. No estratosférico, pero más que rico. Muy cuidado.

Algo más de 120€, para dos comensales, con un par de copas de vino Verdejo, lo que hace una velada sofisticada y divertida, llena de sabores de otras tierras y buenos matices para recordar.

Está en lo más granado del Paseo de la Castellana de Madrid. ¡Para probar! ¿Para repetir? No lo creo.

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