jueves, 15 de septiembre de 2011

Veinte poemas de amor y una canción desesperada

Conscientemente, y sin que me obligue un profesor, es el primer libro de poesía que leo. Nunca es tarde, pero ya tenemos edad para leer lo que nos apetezca ¿verdad? Algo así, pasa con el contenido de este blog... :)

Bueno, cuando vi que el libro constaba de 34 páginas, me dije que no me duraría ni un asalto del WC, pero me equivoqué sobremanera. La poesía no se lee como Asimov. Hay que leerlos con calma, con un poco de lentitud. Hay que ir lento para leer poesía. Releer, dibujar, imaginar.

En términos generales, me ha gustado, pero creo que necesito un poco más de caña, para salir de la mermelada que suponen veinte poemas de amor.

Siento decepcionar -aunque sea parcialmente- a los que pensaron que ya era un completo sentimental. No.

Aunque he de reconocer que como nota general, aprueban más que sobradamente. Ahora me voy a leer unos cuantos de Asimov, que tengo en cartera desde hace un tiempo, y a terminar uno de Cela que me está sirviendo de perfecta barra de control.

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