sábado, 19 de noviembre de 2011

Déjalos

Hace tiempo que pienso que educar a los niños en una religión es como educarlos en el culturismo.

Tiempo tendrá a pensar lo que quiera, por si mismo, sin tener que heredar condicionantes familiares.

Tiempo tendrá a ponerse fuerte, a hacer remo en traineras, curling o de pertenecer a la selección nacional de chessboxing.

Además de creerlo, cada día creo más que es necesario luchar por conseguir que el resto de los niños puedan crecer en un entorno así, neutro, libre de ideas insanas llenas de superhéroes que transustancian agua en vino, queman zarzas con el dedo índice, o caminan sobre el agua.

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