lunes, 21 de noviembre de 2011

¡Es la ecología, estúpidos!

[[Tenía pensado escribir esto antes del hostiazo de Equo en las generales de nov-11, pero al final, la pereza, ese pecado al que le hecho un hueco en mi corazón, y el resto de las condicionantes coyunturales de mi existencia, lo han impedido]]

El otro día, escuchando el videoblog de Iñaki, habló, dentro de una buena intervención, como suele ser habitual, de la importancia que tiene seguir manteniendo el respeto por el medio ambiente, como uno de los valores políticos e ideológicos que es necesario mantener a pesar de la crisis, sin lograr ese "efecto túnel" que supone pensar que es un lujo que no nos podemos permitir. Eso mismo lleva pensado EEUU desde los años 60, y la verdad es que económicamente no les va mal, pero moralmente, les va de pena. Tienen la indecencia de firmar o medio-firmar los protocolos y tratados de compromiso de reducción de emisiones, pero luego, algremente, los incumplen y deciden hacer una política tendiente a cero para cambiar eso.

La verdad es que es un poco enervante. Pensaba yo, que España, después del duro trabajo de Equo en poner más o menos alineados a las varias decenas de familias y camadas de ecologistas y pseudo-ecologístas que hay  por aquí, podría significar un antes y un después, que permitiera tener una mínima presencia en el parlamento.

Pero no ha podido ser. Mucha simpatía y pocos votos. Un modelo que no se ha logrado transmitir adecuadamente, un programa electoral algo apresurado y poca gente con carisma. Garantía de fracaso, según parece por aquí.

Uno tiene la impresión, estando en Twitter, que la España que queremos ya está aquí, pero la verdad es que la España de las plazas y los mercados (de abastos...) es otra. Radicalmente parecida a la que vemos cuando miramos a la transición democrática.

En fin. Tengamos fe.

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