lunes, 9 de abril de 2012

Restaurante "Cinco Sentidos"

Hace tiempo que las bodegas de vino tuvieron que reinventarse, porque el vino solamente no era suficiente negocio. Y el caso es que algunas lo han hecho bastante bien.

Ayer tuvimos que parar un poco el alocado viaje que llevábamos de camino a casa, en plena operación retorno de semana santa, y decidimos hacerlo a lo grande. En la propia salida de la autovía, en Rueda, vimos que las bodegas de Prado Rey habían hecho un restaurante en donde disfrutar de una parada con un poco más de cariño que en un bar de carretera.

Tuvimos que consensuar un "porque_yo_lo_valgo", sabiendo que nos iban a clavar lo que no estaba en los escritos, pero finalmente, pasamos.

Y no tenía mala pinta lo que vimos. Mantel de tela, servicio de sala aparentemente sabiendo lo que hace, y una cocina, que hasta salía en los periódicos que colgaban en las paredes.

Pedimos una tabla de ibéricos con queso viejo de oveja, que estaba muy bien, nos invitaron a un Verdejo de la casa, y de segundo decidimos ir a por la carne, que estábamos en el medio de Castilla. Un solomillo de buey que estaba más que muy bueno, y un secreto de ibérico que tampoco tenía ningún pero.

Todo muy bien. Excelente. Un restaurante de estadio 2, de ejecución, pero razonablemente bien.

¿Y cómo hacer de todo esto un desastre? Muy fácil. Estropeando la cocina con un servicio de sala indecente. Un camarero pidiéndole las cosas a otro a grito pelado de un extremo del salón a otro. ¿?¿?¿?¿? ¿De dónde sale éste? Obviamente, con mucho oficio, pero de un bar de carretera. Y para pagar, 15 minutos, 20, 25, aprovechamos para ir al baño...no vienen, cuarta vez que pedimos la cuenta, nos levantamos,....y al final, bronca, ya, y encima se ponen irónicos. Y según parece no éramos los únicos que estábamos en la misma tesitura. De pena.

Con la sala al 60% de la capacidad, y una buena cocina, no hay más excusa que la ineptitud absoluta de los del servicio de sala, para terminar con una experiencia así...

¿El resultado? Pues al final, como siempre, te quedas con lo malo, el amargor de la bronca. ¡Un desastre! Y la cocina era excelente. Y el café muy potable.

Cómo hacer de 60 euros un timo.

Una lástima. Recuerdo una cosa así en el Ars Vivendi de Majadahonda.

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