martes, 18 de septiembre de 2012

¡Cómprate unas Sidi!

Esta frase que se incluye en el título, pasó allá por finales del año 1999. No me equivoco al teclear. 1999. Pregunté a la -por aquella época- frenética lista de correo de amigos del ciclismo y obtuve varias personas que me inclinaron por esa marca, y un modelo, bastante racing, vamos a decir. Y les hice caso. No recuerdo ni cuando ni como fue aquel momento, pero sí recuerdo habermelas llevado ya a Chile, cuando las Shimano que me compré, me duraron más bien poco. Más bien poco.

Y me compré las Sidi y me fuí a Chile. Por eso me se la fecha. Y no se me olvida, por más que han pasado 13 años.
 ¿Y qué pasó después? Pues muchos kilómetros de MTB por aquí, por allá, por Puerto Rico (que fue casi un año, como único calzado)...

Piedras y más piedras, pateadas y no tantas pateadas. Todo fue pasando y las Sidi, quedaban ahí, inmunes al paso del tiempo.

Luego vinieron las Adidas, que están bien, muy bien, fielmente colocadas en una caja en donde no las saco mucho, que digamos. Son igual de rígidas que las Sidi, quizá un poco menos, un poco más "de calle", pero igualmente válidas. Pero sin un motivo aparente, las Sidi volvieron a salir del armario, para hacerse un hueco en mi corazón MTBkero, y son el calzado de diario para otoño-primavera-verano.

Y bien contento que estoy con ellas. No se les puede poner ni un pero. Quizá, cuando se pasa por zonas de vegetación, cuando se prenden las ramas en los cierres, se hace un poco complicado abrirlas después, pero nada que no se pueda remediar en un momento.

Por lo demás, son unas auténticas madroñas, llenas de asperezas y rigideces por todas partes. Unas auténticas devoradoras de kilómetros que, tienen la pinta, de ir a devorar muchos más, porque no aflojan ni parecen flaquear por ninguna parte.

¿Qué les he cambiado? Pese a que Sidi ofrece todo tipo de recambios, la suela está tan degradada, que ya no vale la pena cambiar nada. Nada de nada. Ni tan siquiera la plantilla. Sólo un día las llevé al zapatero para cambiarles el velcro por uno nuevo, y por 3 euros, las tuve nuevas otra vez, para rodar otros cientos, quizá miles, de kilómetros por todas partes.

Estoy realmente contento con ellas. Quizá no soy objetivo, quizá ha sido casualidad o conglomeración de casualidades, pero creo que me volvería a comprar otras Sidi sin duda, y las recomendaría como opción duradera. Y no soy yo fan de los productos italianos precisamente...

No.

Pero ésto, ha estado muy a la altura.






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