jueves, 1 de noviembre de 2012

Mándame un correo y veremos lo que se puede hacer

Hace mucho, muchísimo tiempo que nadie hacía nada por mi altruístamente. Hace mucho, mucho tiempo que lo echaba de menos.

En una sociedad animalizada, en la que nos ha tocado vivir, en donde cada uno sólo cuida de los que socialmente le importan, es deliciosamente agradable encontrar personas, que permiten un respiro a todo esto.

El miércoles pasado, estaba impartiendo un curso. Me gusta dar clase. Me lo paso bien, es algo vocacional, y el responsable de formación, me lo transmitió.

Me preguntó si yo no iba a ningún curso, y le dije que no, que hacía mucho tiempo que no me tocaba ninguno. Era parcialmente cierto, porque no me apunté -de hecho- a ninguno. No lo hice porque no los vi interesantes.

Los interesantes están -creo- fuera de mi alcance.

Se ofreció a ayudarme grauitamente, y en cierto modo, me emocionó.

Y yo no me suelo emocionar en el trabajo.

Por eso, es noticia.

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