miércoles, 2 de enero de 2013

Restaurante Paprica - Lugo

Desde hace mucho que supimos, a través de un blog gastronómico, la existencia de este restaurante, en el corazón de la zona centro de Lugo. Sin duda, nos apetecía probarlo para saber lo que hacen en él, un conjunto de cocineros, que -mira tu por donde- se nos antojaron jóvenes.

Ayer, por fin, pudimos probar todo lo que ofrecen en la carta, y el resultado no puede ser más satisfactorio.
 
Fuimos al fin, al lugar donde Álvaro Villasante, ha decidido poner en marcha todo lo que ha aprendido del arte de hacer de comer...

Comenzaré diciendo que no es un restaurante "de Estrella", ni "estrellable". Le falta un poco de perfección en el servicio de sala, el gusto por algunos detalles (fuera de los platos y hasta a veces dentro de ellos), pero sin duda, están en el camino de estarlo.

Sin duda, sabiendo cómo es la gente de Lugo, es una apuesta tremendamente arriesgada en todos los sentidos. Hacer un restaurante de este estilo en una ciudad en donde la cantidad y el "buen trato" es importante, es, sin duda ninguna, una apuesta muy arriesgada.

Y esa apuesta arriesgada, no la podían hacer otros, que unas personas jóvenes, bien formadas, con ganas de hacer cosas diferentes a lo establecido. Sin duda, que lo están consiguiendo.
 
Vieiras (foto: Pepe)
Fuimos bien temprano, como nos gusta ir a estos sitios, para que nos atiendan despacio y con ganas. Después de creer que el restaurante no duraría, porque no tenían público, nos encontramos la agradable sensación de que nos equivocamos, pues al final, se llenó por completo, pese a estar en fechas navideñas, en donde es complicado llenar, porque la gente está hastiada de eventos gastronómicos.
 
Nos pusimos manos a la obra. Vimos claramente, en la carta, que íbamos a hacer un mal trato, si nos íbamos sólo a la carta, así que nos pusimos con el menú de degustación, que por poco más de 30 euros, nos iba a dar lo más importante de la carta.
 
Sin duda, era la mejor opción.
 
De entrante, "Mejillones lima limón", servidos en unos tarros de mermelada individuales. Muy ricos, muy sabrosos, llenos de matices. Toda una sorpresa, para empezar bien la mesa. Sin duda. 
 
De primero, "Atlántico y Pacífico en Vieiras con salsa de ternera". Sorprendente fusión de carne y pescado, con algas. Me encantan las algas. Cada vez más. Me parecen tremendamente elegantes en un plato, y que le dan un toque de mar a las cosas que lo dotan de un punto sofisticado importante. 
 
Merluza (foto: Pepe)
El siguiente plato, fue una "Ensalada de espinacas" presentado con bacalao crudo en aceite de oliva. Sin duda, un regalo para los sentidos. Me gustan, cada vez más, las ensaladas complejas, pero esta era sin duda, algo muy especial. Sorprendente en la presentación y en el sabor. Muy rico


 
Siguiente plato: "Merluza en salmuera". Un excelente trozo de merluza hiper-fresca (ojo, en fechas como éstas), con un punto de cocción alucinantemente bien conseguido. Comentaba en la mesa, que -quizá- sólo existan 30 segundos de margen para quitar una merluza del vapor en el punto exacto de cocción. Bien. En este plato, lo habían clavado. Me acordé de las vieiras. Estaban también clavadas en el punto de cocción. Perfectamente hechas.
 
Siguiente: "Lomo bajo con tartifflete de queso extra viejo san Simón". Inconveniente al canto, se debió de terminar el queso San Simón, porque nos cambiaron la salsa, por una de castañas y miel, que tenía una impresionante -y atrevida- cantidad de ajo crudo que, a mi, personalmente, me impactó, pero le confirió un gusto ciertamente elegante. De nuevo, la ejecución soberbia, muy importante el punto de elaboración de la carne. Perfecto. Como crítica, diré que uno de mis trozos, tenía unas partes duras de grasa, que -entiendo- deberían haber sido limpiadas en cocina.
Como vino, nos pedimos un par de copas, de "Acinvs", un Ribeiro bien montado, de esos que se saben hacer ahora, para competir  con los Albariños más exigentes. Sin duda un vino soberbio.
 
Lomo (foto: Pepe)

De postre, un "Biscuit glasé con arenas de chocolate" que estaba delicioso. Quizá en la presentación flojeaba un poco, ya que no transmitía nada en especial. Parecía "cortado" y "depositado" en el plato. Quizá se podría pensar en otro tipo de disposición más acorde con lo que se pretende transmitir. Pero el sabor era soberbio, simplemente. 
 
Un gran café terminó una comida excelente, una completa sorpresa en medio de Lugo, en donde los restaurantes son de estadio 2 y nunca se pretende ir más allá, simplemente porque el público, no lo demanda.
 
En la cocina, si no me equivoco, cinco personas, que no superaban -de media- los treinta años, con un montón de ganas de hacer cosas nuevas, de hacerlas bien, y -si es posible- divertirse y al mismo tiempo, dejando huella en la cocina de Lugo.
 
Sin duda, un lugar muy recomendable, que se queda en nuestro corazón.    
 
 
  

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