miércoles, 27 de marzo de 2013

Restaurante Lúa - Madrid

Otro que teníamos pendiente de ir, y nunca, una cosa por otra, lo terminábamos de rematar.

Pues hale, ya está.

Abstract?: Comida inteligente, platos excelentes, algunos sorprendentes...pero...no consiguieron emocionarme.

Y me explayo.


Ya sé que tenemos el listón muy alto, y estas cosas hay que ponerlas cada una en su sitio, pero recuérdese que esto es mi blog y pongo lo que quiero.

El sitio no está mal. Decorado de forma moderna, bastante espartanamente, con una combinación ecléctica de modernidad y tradición, un poco...extraña. Pero bien, no hay peros de ninguna parte. Se agradece un poco de música, y que el ambiente sea tranquilo y relajado.

Como se espera de un restaurante de ámbito gallego, el pan, excelente; de varias clases y tipos, con todo tipo de aditamentos.

Entrante: Snack de yuca con plátano verde frito y canela. Muy llamativo y vistoso. Los sabores, esperados, pero agradables.

Elegimos un par de copas de sete cepas un Salnés que está realmente espectacular. El distribuidor de este vino en Madrid, estaba comiendo en la mesa de nuestro lado.

¿Y esto cómo va? Sencillo, de menú degustación. No hay nada que elegir. Se pregunta por alergias y si no hay nada relevante, a por ello.

Y en nuestro caso, nuestro carnet de tragaldabas está reluciente;

Entrante 1: Bizcocho de tomate con arenque marinado, y salsa de mango. Realmente llamativo y muy bien combinados. Con el tiempo descubro la importancia de combinar los platos y empezar bien los menús. El primer plato es importante.

Entrante 2: Falso café irlandés de lentejas y crema de boletus. Los platos que empiezan por "falso" me gustan cada vez más. Rico. Muy sorprendente. Plato de escuela.

Primero: Empanada de queso San Simón caramelizado y foié. Son un fanboy del queso San Simón, con lo que no me queda más remedio que poner una altísima nota al plato.

Segundo: Sopa de ajo sobre polvo de torreznos, y yema de huevo. Muy bueno, fascinante, espectacular en la forma de servirlo. Muy sabroso. Apetecible, en un día duro de lluvia intensa en Madrid.

La empanada de San Simón.
Tercero: Caldeirada de merluza con arroz verde de apio, chile, y algas wakame. El apio no lo considero un alimento. Es más una cosa verde que algunos comen, pero que se usa, para descuartizar el sabor de cualquier plato. Odio el apio. ¿La merluza? De primera especial. Repito. De primera. De quitarse el sombrero y rezarle por darnos tanto placer. Y el resto de cosas, una auténtica interpretación de primera división de lo que hacen las señoras de Galicia.

Cuarto: Paletilla de cordero con reducción de miel, sobre cuscús de curry amarillo. Pues eso, era exactamente eso. Para Pili comenzó el desastre. No es de la cuerda de las cabras, ni de la miel. Tampoco del curry. Bacarrá.

Postre: Cremoso de té verde, con helado de mango, y crema de melocotón rosado y gelatina de menta. Ops. Tampoco de tés, ni de mangos. huy, ¡ha sido mala suerte!

Sopa de ajo.
Pero pondré el contrapunto diciendo que los platos dieron lo que se esperaba de ellos. Realmente excelentes en ejecución y el postre tenía mucho de ingenio y buen hacer. Yo les daría mucho más que un notable.

El café muy muy muy bueno. Industrial, un Illy pero ristretto como lo había pedido. El servicio muy cortés, y comedido. No sobró nada y no faltó nada.

Resultado. Muy agradable, pero no sabría muy bien definir el qué sobró o el qué faltó. ¿Chispa? Y me dirá el dueño.

-- ¡Vale majete!, dame alguna herramienta para darte lo que pides.

A lo que yo le diría: Herramienta 1: Ve a cenar a Coque, al Lágrimas o al Club Allard por ejemplo.

Bueno: Creo que deberíamos volver dentro de un tiempo, probablemente, cuando ya tenga la Estrella y volver a pensar, con la mente, quizá menos encharcada por un invierno que se resiste a ir.

El precio, extremadamente barato para lo que se ofrece, contando lo material y lo no material.

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