martes, 2 de abril de 2013

Restaurante O Parrulo - Ferrol

 Si bien algunos (o casi todos) los artículos sobre restaurantes los comienzo como "lo teníamos en tareas pendientes"...lo de este restaurante, traspasa todos los límites. Siempre, desde pequeño, he querido ir a este restaurante, pero un día por otro, siempre lo habíamos postergado, por una razón u otra, generalmente, porque encontrábamos uno mejor.

Pero llegó el día, todo llega.

Y nos fuimos a O Parrulo, con todo nuestro mejor hacer como comensales.

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El sitio bastante sobrecogedor. El clasicismo (aka caspa) se respira por todas partes. Se intenta, por todos los medios que no afecte, pero es casi imposible. Es un reducto del tejido empresarial de la comarca de Ferrolterra, en donde se cierran los mejores y más productivos tratos de los bienpensantes.

Bien, vamos para dentro, porque Lucas, un porco celta que tienen en el jardín más parecía un caballo que un congénere de su raza.

Y nos metimos en el comedor. Silencio. Nada de música. Casi vacío. Un poco sobrecogedor, pero muy agradable.

Nos recibió una empanada de millo de pulpo, que estaba realmente buena. Ya el aperitivo nos dejó ver que no íbamos a comer cantidad, pero que no íbamos a ir mal. Simplemente la cantidad es inusualmente comedida para ser Galicia.
Merluza del pincho al estilo O Parrulo

De primero, pedimos cositas a compartir. Obviamente, tendrían que ser unas almejas, de esas que se ven cuando se pasa por la entrada del comedor. Monstruosamente grandes. Mutantes, diría yo. No asociaré causa-efecto con el Prestige, pero vamos...que jamás he visto unas almejas así. Jamás.

Lo primero, como cualquier restaurante gallego que se precie, los vinos; Un Rías Baixas, un Mar de Frades que tenían en 50 cl. Estaba delicioso. Simplemente espectacular. Y de tinto, un Crego e Monaguillo otro de los clásicos, que se está inflando a recoger premios. Excelentes ambos.

Seguimos recogiendo primeros platos. También pedimos unos calamares de la Ría que estaban muy buenos. No estratosféricos, pero muy buenos.

Y luego, de segundos, cada uno lo suyo. Unos pedimos merluza del pincho, al estilo O Parrulo, que no me terminó de convencer, no por la ejecución, que sí, sino más bien porque una merluza tan fresca y sabrosa requiere que se cate simplemente cocida, con guisantes, cebolla cocida y dos patatas. Así la pediré otro día.

Otros pidieron mero, muy rico, otros balacao, que también estaba bien, y los peques, el chuletón de buey de aprendiz dejando para otro día el grande...

O_o

Bueno, a los postres, filloas para algunos, muy ricas, cañas de crema, helados, todo muy rico, incluido un arroz con leche, que según parece hace la fundadora de la casa, desde tiempo inmemorial, a mano, durante horas. Tenía un aspecto estupendo, pero no lo probé. No soy de arroz con leche.

Solución? Soberanamente caro para ser un restaurante gallego, más centradamente en Ferrol. La calidad de la materia prima, de primera especial, y la ejecución buena, muy buena, pero no sobresaliente. Sobresaliente, es Mar Da Vila o A Gabeira. En mi opinión.

¿Vale lo que cuesta?

Si lo ponemos en Madrid, sí.

En Ferrol, no.

¿Volvería? No.

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