miércoles, 12 de junio de 2013

Libros - Caín - José Saramago

La verdad, es que no se porqué no leo más a Saramago. Y es que mola, sin duda. Es un cachondo en el sentido más pleno. No sólo porque lleva el sexo a la clave (y a la dovela...) de la vida, que lo son, sino porque trata los temas poniéndoles una serie de aristas en forma de guasa, que simplemente me seducen.

En este caso, decide embarcarse con Caín, justo después de descerrajar un hostión a su hermano, dejándolo con los ojos abiertos y moscas en la boca (sic) para recorrer lo más granado del antiguo testamento. Dicho así con minúsculas, porque -para provocar- Saramago, pone a dios con minúsculas.

Y es que el libro intenta documentar que además de ser malo, dios es tonto, por documentar en el at, sus maldades dejando a la historia sus fechorías :)

Pasamos de viaje por las azarosas andanzas de Caín, por las tribulaciones de Job, por las lujurias de Lilith, por los azufres de Sodoma, y por las caídas de la torre de Babel o las murallas de Jericó. Todo muy expuesto con recuento de muertos (sobre todo incocentes), poniendo en negro sobre blanco las tribulaciones que se traen dios y belcebú a medias. (Ello me llevó a Alberto Montt, quien es muy de ello, también...). Y es que al final, nunca sabes quién es el malo aquí. Que si querubines lanzando fuego, que si tormentas de muerte o plagas varias.

Y al final, cuando se retiran las aguas del diluvio...Caín se enfrenta en un delicioso tú a tú  a dios, y se hablan de igual a igual, y...se dicen las verdades desnudas, a garrotazos, cuando ya no queda nada más que decir ni nadie más que escuchar.

Y dices: ¡hostia!, Caín soy yo. Y tú, aunque quizá no lo sepas porque el tío este te ha embaucado.

Leído del tirón el 12 de junio, en un jetlag de muerte. 189 páginas non-stop, desde las 2.04 a las 6.25 local time. El día se avecina duro. Los marines no lloran.

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