sábado, 31 de agosto de 2013

Restaurantes: La Marina. Puçol.

¡¡¡Espectactular!!! No puedo empezar de otra manera. No puedo, de verdad. Cierto es, que se alinearon siete planetas para que tuviésemos este grado de satisfacción.

Primero: Veníamos de un día de mucho calor y estrés. Entiéndase estrés, dentro del contexto vacacional. Al llegar a Puçol, el sol se puso, empezó a correr el aire, y parece que la humedad relativa no era tal alta, con lo que la sensación térmica paso a ser excelente. Comer justo al lado del mar, con una buena temperatura, fuera en una terraza. Pinta bien.

Segundo: El restaurante tenía gente, pero no estaba abarrotado, según parece porque había fútbol en la tele.¡Bendito fútbol! Los camareros a poco más tenían que atender que a nosotros. En pleno agosto...

Y nos sentimos como en casa. La persona encargada de nuestro servicio, en todo momento nos ayudó a elegir los entrantes, y el arroz,

que resultó ser, otra vez, un arroz seco rojo con carabineros. Lo probamos de la otra vez, y no quisimos dejar pasar la oportunidad de volver a probarlo, y resultó que...

...no estábamos equivocados. ¡¡Está excelente!! ¡¡Espectacular!! No se puede decir más. Simplemente delicioso. No tengo adjetivos para un arroz como este. Los carabineros de buen calibre y muy llenos. Es un marisco que no abunda en absoluto en Galicia, y ya es rarito ¿eh? pero de todas formas, sabemos que es bien apreciado, claro.

Por otra parte, se equivocaron al servirnos medio plato de degustación de postres (a sugerencia de ellos, pues era suficiente...) y finalmente sirvieron un plato completo, terminando en el fondo de nuestras barrigas, claro. En la factura sólo se reflejó medio plato. También hubo chupito de la casa y todo tipo de atenciones con niños y personas mayores. En definitiva, una serie de cosas alrededor del arroz que hicieron que guarde un excelente recuerdo de esa cena.

¡Bravo por ellos!

Y por último, otro detalle. Un restaurante, muy de los de antes. Mucho. Pero saben lo que es importante, antes y ahora. El dueño, o el gerente, se acercó al final a preguntarnos si habíamos disfrutado, y a decirnos que todos habían trabajado para que lo hiciésemos. ¡Snif!

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