martes, 15 de octubre de 2013

¿Por qué no le dejáis la economía a los matemáticos? (O a los astrólogos...)

Al hilo de las cuestiones tan interesantes (como casi siempre) que cuenta José Carlos Díez en su blog, http://blogs.cincodias.com/el_economista_observador/2013/10/un-nobel-muy-familiar.html, habla de la importancia del uso de las matemáticas en la predicción.

Obviamente, lo que un político o un inversor (me da igual) le pide a un economista, es una predicción. Si algo subirá o bajará, o si por el contrario, no tenemos ni la más remota idea de lo que hará.

Y economistas...¡consejos venden, oiga!

Hasta aquí bien.

Oh wait! Que hay personas en el primer mundo que pasan hambre por culpa de las decisiones que toman políticos obtusos siguiendo abstrusos consejos de economistas miopes


Yo recuerdo que hablábamos con el pozo conjunto de compañeros que abandonaban la mina carrera y se iban a estudiar económicas en Santiago. Todos decían lo mismo.

-- "Lo que explican en clase se entiende perfectamente".

-- "¿¿Y las matemáticas??" --preguntábamos todos, con lo que nos dolía el culo con el álgebra, o los métodos.

-- "De guardería".

Siempre igual. Supongo que habrá econometras (se dice así??) que se dediquen con más fruición al sesudo estudio de los números desde el punto de vista estadístico, pero o mucho me malicio, o los que acaparan el titular son otros. Son los que comunican mejor que ellos, que no son tan ratas de laboratorio pero que sin embargo salen en WSJ o en afirmando algo en boca de un sesudo gerente del FMI o del BCE.

Y eso asusta a los mercados y mueve los indicadores, y los conmueve, y viene el flipado de turno, y dice que hay que ahorrar 300 millones de euros más en sanidad, y...la gente se muere. O los niños de España pasan hambre. Hasta 250.000 dicen los más osados que tienen problemas de nutrición de algún tipo. (http://www.elmundo.es/elmundo/2011/10/16/solidaridad/1318761634.html)


Y eso, podemos llamarlo efecto mariposa o como queramos, pero sale de la pluma de un sesudo economista que no se ha parado más de lo necesario a analizar dos datos o (¡¡me malicio, lo siento!!) ni siquiera eso.

Por eso propongo firmemente que la ciencia (por ahora es tan ciencia como la psicología...) de la economía se la dejen a los matemáticos, que aunque no sepan nada de comportamiento humano, saben de modelos estadísticos. Y saben explicar (bueno, quizá no) a quien quiera escucharles que lo que dicen es exacto en la justa proporción en lo que lo dicen.

Pero al calor de una Mahou (* * * * *) sobre el embrión de este artículo, comentaba con mi buen amigo Emilio, con sana razón, que más allá del increíble cúmulo de condiciones de contorno que rodean a un hecho económico, están otras condiciones como el propio pensamiento humano, que aunque predecible, no es fácilmente modelizable. En la economía influye el miedo de las personas, la capacidad de intentar no volver a cometer el mismo error, la avaricia y otras muchas cuestiones que hacen que me plantee que la economía ha conseguido captar nuestra atención por encima de sus posibilidades.

Y mientras tanto, sus modelos dicen que hemos vivido por encima de las nuestras.

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