lunes, 11 de noviembre de 2013

Un día con Yuri

No dudé que no dudaría en acercarme a ver a Yuri a Ferrol. Tras unas cuantas horas, atentamente absorto en sus (caóticas) explicaciones, me reitero en la idea de que fue una idea soberbia hacer 1200 km en ir a verle.

Sin ningún género de dudas, la mente de Yuri (hubo un curioso quorum en que era así como había que llamarle) es prodigiosa. No hay más que oirle hablar durante un rato, dando nombres, apellidos, fechas, ofreciendo detalles, detalles, detalles y más detalles sobre las historias más variadas y variopintas, para sospechar que nos encontramos con una mente eidética que nuestra sociedad no está aprovechando en su justa medida.

Pero hay que aprovechar estas ocasiones para poder saciar la sed de curiosidad que a algunos nos llega a atormentar.

Esta era la oportunidad, de -incluso- poder hacer preguntas y más preguntas.

Allá nos fuimos. Átense los cinturones...

La ocasión, como dije, la pintaban calva, así que tras convencer (persuadir) al resto de la familia, nos pusimos rumbo a Lugo, en donde hicimos parada técnica (a dejar los peques) y luego a Ferrol. La verdad es que el día era auténticamente gallego de invierno puro. Sin mucho frío pero con humedad que no dejaba respirar. De esas que te da por pensar cuánta humedad cabe en un metro cúbico de aire, por dios santo!


Dosímetro que mide rems...
Bueno, a lo que vamos. Aparcamos en el parking de la Plaza de Armas, porque ya casi no quedaba tiempo que perder. Eran las 11:50 y llegamos poco menos, que con la puntualidad de los reyes. Por poco encontramos un sitio donde ubicarnos. Las sillas, coincido por ahí, eran absolutamente incómodas, a más no poder. Recordé a la Santa Inquisición y sus potros, que debieron inspirar a algunos diseñadores...

Medalla de un liquidador 
Yuri firmaba libros, tranquilamente, haciendo dedicatorias de una página, preguntando varias cosas. Nada de "con cariño". No, no...con sesgo e historia. ¡¡Mola!! Eso sí es un lujo al alcance de muy pocos.

A la hora prevista, César Toimil (www.cesartoimil.es/blog), al que desde aquí quiero agradecer todo el esfuerzo por montar esta charla, comenzó con puntualidad británica, o casi, pero haciendo poco el tiempo que restaba para poder seguir firmando libros. Luego, al final, se intentaría terminar con lo que quedaba...

Firmando libros antes de empezar
César hizo las introducciones y presentó una serie de fotografías de sus 8 viajes a Prípiat, que es la ciudad que hubo que evacuar tras el desastre, que hoy está convertida en una auténtica ciudad fantasma, que seguro, colmaría la sed de curiosidad de muchos.

Contó los chascarrillos que nos interesan a todos los que estábamos allí, como por ejemplo que las medidas de seguridad para entrar a la zona, soy extremadamente débiles, bajo el razonamiento de que no parece muy razonable que haya muchas personas con ganas de estar allí.

También nos contó la especial relación con las personas de Ucrania y en general de la ex-URSS con el Vodka, que es parte de su vida en el sentido más amplio de la palabra en donde se bebe en cantidades ingentes, no sólo por los adultos, sino también por los adolescentes, ¡¡en su casa!!. Nos contó lo impresionante que era ir en un viejo Daewoo sin cadenas, a -40ºC con un chófer absolutamente cascado por el vodka, y milagrosamente, llegar al destino, sin mayores contratiempos.

Nos contó lo impresionante que es el silencio que se respira en Prípiat, lo importante que es no pisar líquenes y musgos (por la radiación), llevar el dosímetro siempre cerca. Nos contó (mucha risa desde aquí, claro...allí no tanta, entiendo) que los dosímetros que tenemos aquí, no sirven allí. Es como si tenemos básculas que miden gramos, allí hacen falta básculas que midan Kg, es soberanamente claro que hay que protegerse allí.

A la vuelta de comer, había ganas de más...
Nos contó un buen rato la historia del casco del bombero, el de esta foto y esta historia, que bien merece un rato en un salón y chimenea para disfrutarla. Son de las que hacen afición...

En fin, una pléyade de historias, que -creo- merecen ser contadas mucho más allá de las fronteras de donde se han contado hasta el momento. Creo que la exposición de César Toimil debería ser vista por más personas, y sigue a la caza de centros culturales que quieran aceptarle. Es importante que esto se sepa. Es, diría yo, urgente.

Luego, con bien medidos 30 minutos, comenzó Yuri, una presentación sin diapositivas, y muy poco estructurada. Me malicio que es -un poco- como le funciona el cerebro a él, pero no puedo asegurarlo. Habló de la importancia de ser conscientes de la fugacidad de la vida en el universo, de lo poco que hemos aprendido de Chernobil con el nuevo desastre de Fukushima, de lo poco bien que nos hacen los políticos cortoplacistas que ven la ciencia como un gasto eludible sin coste en votos (y quizá lo sea), nos habló de la pertinaz gana que tiene la vida de salir a lucir, en fin, de muchas cosas, de lo uno de lo otro, de lo fugaz y lo no tanto. Muy interesante.

César, al comenzar su charla
Luego vino un turno bien amplio para preguntas y respuestas en los que la gente preguntó todo tipo de cosas, desde las más técnicas (¿cuántos Bequerelios se pudieron liberar en Chernobil? Nadie lo sabe...) hasta las más trascendentales, que también tuvieron su cumplida cuenta.

Pero las 2 de la tarde se nos echaron encima, y la galería Sargadelos tenía que cerrar (¡¡son las normas!!) con lo que nos tuvimos que ir de allí, sí o sí. Nos emplazamos para tomar un café por la tarde sin duda. Nos encontramos en los bares de por allí, a los adorables gijonenses que vinieron expresamente a ver a Yuri, pese a su edad y las curvas que nos separaban, y más gente de aquí y de allá.

A las 16, en la Plaza de Armas, había la suficiente gente para llenar una cafetería así que no dudamos en ir a una, sobre todo, porque se puso a llover.

Yuri nos habló de la misteriosa doble explosión (desde el punto de vista sísmico) de Chernobil, de la gente (con comentarios de César, espeluznantes) de Chernobil, cómo viven y a qué se enfrentan, del submarino norteamericano que se hundió en los 60 en las costas de Canarias. ¿Dije que era nuclear? No...Aquí está la información, http://es.wikipedia.org/wiki/USS_Scorpion_%28SSN-589%29, esperamos que los sistemas de sellado del núcleo hayan funcionado...

Se apuró a comentarnos (¡¡cómo no, con todo lujo de detalles!!) la secuencia cronológica del fallo de la centra, con nombres, apellidos, los precintos del ordenador rotos, para poder hacer lo que el protocolo de seguridad no dejaba, las impresoras escupiendo informes de ¡¡operación prohibida!!....

Y de mil cosas más. Sin duda, contrataría a Yuri para ser abuelo (por horas) de mis hijos (que no tienen, para su desgracia y la nuestra), y que en una mecedora, les contara historias de las cuales entiendan la mitad, pero no dejen de pedir más y más.

Un auténtico placer haberle conocido Mr. Gagarin.

2 comentarios:

  1. No fue una cuestión de mis peculiaridades mentales, que las tengo. Es que para la charla había previsto apoyarme fuertemente en Internet y al no haber conexión al final, prácticamente me la tuve que reinventar de cero en los últimos 30 minutos. :-P

    Un placer y muchísimas gracias a usted, don Pepe y compañía. ;-)

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  2. XDD.

    Lo sé, lo sé. Lo dijiste se vió. Fue un honor poder disfrutar de la improvisación, incluso.

    Prodíguese usted más. Charlas, libros.

    Me imagino uno que se llamara "el hombre que pulsó el botón de parada en Chernobil"... O_o

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