jueves, 5 de diciembre de 2013

¡¡Nooo, el cristo de la buena muerte noooooo!!

Recuerdo un día, que me puse a pensar sobre el porqué yo tendría que respetar a la iglesia católica. Y la verdad es que me autoconvencí de que así debería ser.

Ser...salvo tres supuestos, claro:

1. Si la iglesia se pone a legislar
2. Si la iglesia no se financia sola
3. Si la iglesia se mezcla con lo mío

Huy, creo que esto hay que explicarlo...


Vaya por delante que soy ferviente creyente de que la renovación que está sufriendo la iglesia católica desde el nombramiento del nuevo Papa, es buena, va en la buena dirección y, si Francisco (diosnoloquiera) no se cae por unas escaleras y se clava 122 veces un cuchillo fortuitamente, es probable que veamos cambios apreciables en poco tiempo.

Pero debo explicar los tres supuestos.

1. Si los obispos se arriman al poder, a soplarle a la oreja del poder legislativo, qué es delito y qué no lo es...es muy probable que se confunda emponzoñosamente, el delito y el pecado. El aborto y el divorcio, son pecados mortales (como la lujuria, cosa inexplicable). Pero no son delitos en una sociedad avanzada del siglo XXI.  En España hace 30 años, o en Irlanda hoy, decir divorcio, era y es sinónimo de echarse la mano a la boca escandalizado. Pero las sociedades avanzan y los obispos --como todo el mundo sabe-- no. Por eso, la ley de dios y la ley de los hombres, deben seguir caminos separados, siempre.  Eso nos diferenciará de Somalia, Gabón, Afghanistán o los Emiratos Árabes.

2. Este es un tema que me fascina, porque siempre  me sucede que, cuando comento estos temas con personas más o menos conminentes con las normas de la jerarquía, confluyen en "la casilla".

La casilla.


La famosa casilla...que no supone nada relevante entre los ~8.000 - ~11.000 millones de euros, que --negras cuentas, vaya por delante-- la iglesia recibe del estado anualmente.

Pues no, mire usted, la iglesia es mayor de edad y debe financiarse. Estoy completamente de acuerdo que se fondee con dinero público, la conservación del patrimonio cultural de la iglesia. Parcialmente de acuerdo que se pague a los profesores de religión. Y en nada de acuerdo, todo lo demás. Porque al final, la "obra social" de la iglesia no es tan relevante como parece, se financia casi íntegramente con dinero público, y el poso ideológico remanente, es que ding dong, hola, la iglesia te ayuda gracias a la muerte de cristo cuando es realmente el esfuerzo de tus conciudadanos el que te está llegando.

Además, Cáritas aunque es buena en lo que hace, no es especialmente eficiente.

3. Lo tercero es lo más dificilmente digerible por alguien que no lo tenga muy disgregado en su opinión. Los funerales de estado, son algo profundamente arraigado en el imaginario nacional, pero la mayoría de los países más avanzados que nosotros, los tienen prohibidos por ley. Como es natural. Es posible hacer actos solemnes, o reconocimientos nacionales, sin plantar un cura en el medio del altar. Y es que principalmente, los curas no representan a la sociedad española. Sólo a una parte. Cada vez menos significativa. Otro ejemplo simpático es cuando en la semana santa, los legionarios, que pagamos con los impuestos de todos, portan el cristo de la buena muerte, porque blablablabla.

Mal. Muy mal. La legión es el ejército nacional, y defiende a todos. Lo castrense y lo católico debe disgregarse urgentemente. Máxime (bemoles tiene, oiga) cuando la legión tiene un relevante número de musulmanes (magrebíes y subsaharianos) en sus filas, como cualquier documentado sabe.

Por tanto, y concluyo. La que se nos viene encima (algunos partidos mayoritarios empiezan a juntar denuncia y concordato) es algo que irá a débito de la conciencia social de España. No a crédito.

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