viernes, 6 de diciembre de 2013

¡¡¡Que los dejen en la cárcel!!!

Iba yo absorto en mi devenir sobre la A6 camino de Lugo, control de velocidad, ojos en la carretera, orejas en RNE, que --por cierto-- es cada vez más RNE de la de antes, pública. Tertulia, 2 de diciembre, poco después de las 9 por si alguien quiere buscarlo. Yo paso, recordad, es mi blog. Un tertuliano, pone el ejemplo, al que luego me referiré, y clava, paso a paso, la situación que viví yo hace pocos días. Tenía en la mente contarla, pero necesitaba un rato, para ponerla en negro sobre blanco. Hoy es festivo, y es el día perfecto. Sobre todo, jejeje...porque es el día de la Constitución. Los que me leen saben que pongo dios o rey siempre con minúsculas, para hacer daño. Pero Constitución no. 

Vamos a ello. Situación:

Comida "de departamento", sin mayores pretensiones, un jueves cualquiera, 10 personas en la mesa. Nadie sin estudios universitarios, edades entre veinti-muchos y cuarentaytantos. Oh, dios, sí era el mayor, [creo].

Ambiente claramente...demócratacristiano, liberal, ultracentro, ultraliberal...no se. Para echarse a leer el twitter, por lo general, pero absorto yo en mis acelgas con beicon, oí la frase:

-- ¡¡Que los dejen en la cárcel!!

Ella comentó su diatriba. Iba sobre la Parot, claramente. Su racional, era que si el violador de turno (de esos que la caverna ahora no deja de perseguir para demostrarle a Rajoy que es un nímio, (no por ello, sino por dejar a los etarras, realmente) y --de paso--asustar a las madres de adolescentes), no estaba rehabilitado, entonces [el juez ¿?¿?, el gobierno ¿?¿?], lo que tenían que hacer era dejarlos en la cárcel.

No lo pude evitar, claro. Se me cayó el tenedor de la mano, con todas las acelgas (¿a qué saben las acelgas? eso es otro post...) por el plato.

Pensé que no se iba a enrocar en la postura, que era un calentón sin pensar mucho, pero no, siguió con el "argumento", pese a que, se quedó en un minuto, sola en sus razonamientos. Razonamientos.

Tardé tres minutos en opinarle que por suerte, tenemos un estado con los poderes disgregados, que la ley es igual para todos, que se inspira en los países de nuestro entorno, que los marcos legales que nos protegen son los que nos permiten construir la sociedad que podemos tocar con las puntas de los dedos a diario. Que si el violador fuese su hermano, probablemente no pensaría lo mismo, con lo cual su pensamiento no estaba siendo justo, y justicia justa es lo que tienen que impartir los jueces. Que no es lo mismo que algo nos parezca deleznable a que algo tenga que suceder porque así lo manda la ley (sea de la gravedad o del código penal).

Y que eso, precisamente, es lo que nos separa de países como Venezuela o Somalia.

Pero más allá de la situación me quedé en cómo ella podía haber llegado a aquel razonamiento. Con su carrera, su máster, su experiencia profesional en sus consultoras internacionales, sus viajes al extranjero, sus libros leídos, su poso cultural. ¿¿¿¡¡Cómo!!??? ¿Cómo se estaba produciendo aquello? Me salió una mezcla de tres factores. Probablemente me equivoque, pero no encontré otros.

1. No reflexionar a diario sobre la realidad que nos rodea. Eso pasa mucho. La gente no se preocupa de tener una opinión, con lo que cuando un tema sale, simplemente, vomitan lo que les sale de las vísceras. Suele ser equivocado. O leen la prensa por los editoriales, para que les den la opinión hecha.

2. Muy relacionado con lo anterior...sólo leer un tipo de prensa. Generalmente, generalista y generalmente, opinada, sesgada. Ello no es malo en sí, sólo lo es, si no se pone el debido contrapunto por el otro lado del arco ideológico. Yo personalmente, prefiero ser más exquisito con la información.

3. Ser un indocumentado en lo básico de nuestro estado. Cierto es que en nuestros tiempos no había educación para la ciudadanía (Oh wait, ahora otra vez tampoco, que el Vader se la ha cargado), pero sólo con la conciencia cultural que te ofrece el "estar atento" al mundo que te rodea, te permite saber que la separación de los tres poderes del estado es la base que vertebra nuestra Constitución, la que hoy tan poco generosamente celebramos, y saber también las leyes deben ser justas para, incluso los que no nos caen bien, y los que pensamos que son un peligro para nosotros (y --quizá-- nuestra sociedad).

Y con esto, imbrico con lo que decía el tertuliano en RNE. Argumentaba que se había quedado absorto en la proclama intelectual de alguien muy cercano a él, que databa también con una cierta cultura preadquirida (universitario), en el que argumentaba que la aplicación de la Parot, se debe a una debilidad del gobierno, acostumbrado a no meterse en ningún charco. Nota: Sinceramente, pese a la pobreza en el razonamiento de fondo, me parece algo más elaborado que el de mi contertulia.

Decididamente, tengo que hacer un post sobre el punto 2. Sale solo. Y mientras tanto, a no callar. A no dejar derivar el devenir del mundo que ofrecemos a nuestros hijos.

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