miércoles, 13 de agosto de 2014

Viaje a Italia - Parte 2

1-agosto-2014
Día de descanso, para unos aguerridos turistas con las patas un poco cansadas. Así que nos lo tomamos con calma y después de desayunar como está mandado, (y comprar el pan, y tomar un espresso...) nos echamos un poco a la piscina que falta nos hacía. Nos bañamos un buen rato y nos fuimos a buscar un sitio para comer en Tellaro.

E intentamos comer en "Lupo di Mare" que nos pareció un poco decente, pero al final, entre que no nos dejaron sentar donde queríamos y que no vinieron a atendernos, nos fuimos. Luego, pudimos leer  las opiniones de TripAdvisor y entendimos muuuuchas cosas. Je, je...

Bueno,... seguimos, y fuimos en busca de los que estaban cerca del mar, y al final comimos regular, en un bar (La Marina) que nos ofreció unos crostini y unas ensaladas. Al menos no fue caro y tenía unas vistas excelentes. En general no es nada caro comer en Italia.



Por la tarde, vamos al camping y después de mojar el culo otra vez en la pisci. Nos hacemos una cena tempranera y nos vamos a Lerici, con la intención de darle otra vuelta, pero por desgracia a la primera no encontramos sitio para aparcar. Por suerte, luego encontramos un sitio, en donde pudimos bajar al pueblo por unas escaleras.

Vemos el pueblo de noche, que es precioso y además nos apretamos un helado como está mandado en Italia, que son más que buenos. Nos vamos a dormir rápido y temprano, porque mañana es día de viaje.
Resumen
Vuelve a llover mucho de noche, lo cual nos indica que probablemente tengamos que recoger mojado...

2-agosto-2014
...pero por suerte, sale el sol y casi casi recogemos todo seco. Las tormentas, al final no son para tanto.

El camping más barato que el otro, claro, 280€, por 5 noches. Recogemos y nos vamos a Garda.

El viaje, también todo por autopista. Sin incidentes. Un auténtico paseo. 254km de autopista, que se hacen en poco más de 3 horas, incluyendo un poco de tráfico.

En Peschiera de Garda se respira un calor agobiante. Mucha humedad por todas partes pero hay que acordarse de que aquí no tenemos reserva. Y los campings están a tope. Gracias a la app de ACSI (de pago, pero muy barata), tenemos todos los campings en la palma de la mano. Y es offline. Perfecta.

Nos vamos al Bella Italia pero está completo. No cabe ni una aguja. Siguiente de la lista...mmmmm...el Butterfly...tampoco. Todo lleno. Me miran con cara de extrañeza por no tener reserva. Uggg....

...momento de pánico...calor, sin comer...

Bueno, intentamos ir a por el camping di Garda pero no lo encontramos ni con GPS. Cuando vamos a por el siguiente, el camping nos encuentra a nosotros, y nos vamos para dentro.

No es un camping al uso, no señor. Con 22 Ha, 6000 plazas, sí, sí...6000 plazas,  6 piscinas, 3 restaurantes, etc, etc...no es una cosa normal, no señor.

Como llegamos a eso de las 15 horas, y el menda está un pelín cansado de tanto monta y desmonta además de los consabidos km, creo que nos merecemos una pizza como está mandado, y pese a que las horas de comer en estos campings infestados por holandeses están más cerca de las 12:30 que de las 15, no hay ningún problema y nos apretamos 4 pizzas como cuatro campeones. Con la pizza y las cervezas, las cosas se ven de otro color, sí señor. Nos vamos a montar la tienda.

Yo al menos, jamás había visto una cosa así. Montamos la tienda, en una de las últimas plazas que quedaban y con muchísimo calor. Muchísmo calor y humedad. No me mola nada este sitio.

Pero es lo que tenemos para ver Venecia y ver a Roger y Gloria, que vienen de Alemania y hemos quedado de encontrarnos aquí.

Después de montar, nos vamos a las piscinas; Empezamos por las que están en la entrada, que son muy grandes con todo tipo de comodidades, y varios socorristas.

Y allí pasamos la tarde, entre saltos de cabeza y otros pinchacabras.

Nos pasamos por el increíble supermercado con todo tipo de comodidades, a hacer una compra y luego nos vamos a hacer la cena. Ya en la hora de la cena (19, claro) nos amenaza un poco de tormenta, y empezamos a cuadrar lo de que pese al calor y humedad había charcos, y muchas botas de goma a vender en el super.

Pero lo que nos vino en esa noche....no es para pasar en una tienda de campaña. No...Una tormenta increíble de muchísima agua, mucha, y aparato eléctrico de todo tipo y condición.

Un poco asustante...pero lo llevamos dignamente.

Y como siempre, en Europa, amanece y sale el sol. Y empiezan a secar los charcos.

3-agosto-2014
Hoy es el día de vernos con Roger y Gloria, que no veíamos desde hacía más de 5 años. Y la verdad es que están igual. La familia ha crecido, como es natural, pero todo lo demás está igual, y eso es muy bueno.

Tardan en llegar a donde habíamos quedado, el precioso pueblo de Bardolino, que para nosotros estaba a 15 km, y para ellos a más de 200. Día de mucho tráfico y muchas tormentas, así que se hace complicado conducir. Por el camino nos cae una tromba de agua importante, de las que dejan las alcantarillas escupiendo agua. Nos asustamos un poco pero no pasa nada.

Al final llegamos y nos vemos. ¡¡¡qué alegría!!! pero ya es la hora de comer.

Y comemos en una pizzería del puerto, que no está nada mal. Somos una tropa y pedimos todo tipo de comida. Yo, (y mis vástagos, como era de esperar), pizza a morir. Y no estaba nada mala, no señor.

Nos tomamos un helado, como manda la tradición italiana, y al final nos vamos todos para el camping, a darnos un chapuzón, al que llegamos por los pelos, porque ya son las 19. Al final se bañan los peques, porque ya casi no hay tiempo para más.

Decidimos, después de que la socorrista nos eche literalmente de la pisci a las 19.00, irnos a cenar a uno de los restaurantes del camping.


Y, claro, se pone a llover como se pone a llover sólo por estos lares. ¡¡Qué barbaridad!! Qué forma de llover. Y nosotros debajo de una sombrilla, comiendo. Y parece que no se está mal, pero por suerte para antes de que terminemos. ¡¡Y un café, por dios bendito!!

Al final R&G se van y nos dejan muy buen sabor de boca. Ojalá no tardemos 5 años más en vernos de nuevo.

La humedad que se nos queda en el ambiente después de llover es simplemente alucinante. Entre el lago cerca, y lo que se acaba de caer del cielo, no se entiende más humedad. No es posible. 100%.

4-agosto-2014
Día de irnos a Venecia. No tenemos nada reservado, pero es el día de irnos, así que ponemos las ruedas para allí. Desde Garda, son 140 km, que se hacen en poco más de una hora.

Mucho calor al llegar a Venecia. Mucho. Teníamos especialmente malas vibraciones con la visita a Venecia porque todo está muy "preparado" para los turistas, pero la llegada no pudo ser mejor. Colas para entrar en el parking, 26€ de parking, precio fijo, lo tomas o lo dejas, en la piazza Roma...y nos vamos camino del vaporetto. Cogemos la línea 1, que desde aquí nos lleva por Rialto hasta Piazza San Marcos.

Pero empieza el baile de paradas y decidimos parar en Rialto. Nos bajamos. Hemos pasado por decenas de palacios renacentistas. El puente está infestado de turistas, y las góndolas van y vienen sin parar. Trasatlánticos que parecen haber atracado en el mismo puente de Rialto...con chinos y brasileños. 24 millones de turistas al año.

En Venecia es complicado encontrar un baño, pues los bares no tienen, hay que ir a los públicos, que son de pago. Por suerte, sin más complicaciones. Y fuimos a San Marcos, en donde todo es bello. Pero hay unos señores que te dicen que no te sientes aquí, que no le des de comer a las palomas, que no hagas esto o aquello. Un poco lío. La verdad es que nos perdimos un poco más por las tiendas de carnaval y nos fuimos a por el coche. Vuelta para casa, con sabor agridulce.

Mañana es día de levantar el campamento. Nos vamos a las montañas, así que ahí si deberemos ver tormentas...o no.
La noche fue increíble, de lluvia sin parar ni un minuto. Absolutamente increíble. Y ni una gota dentro de la tienda.

Al día siguiente, con mucho sueño, comenzamos a desmontar...

5-agosto-2014
...pero de nuevo sale el sol. Tuvimos que ayudar un poco al doble techo a secarse, con una bayeta, pero casi casi, podemos decir que desmontamos en seco. Y comenzó el otro viaje al que veníamos a Italia, al de la montaña.

Nos vamos a Aosta, a ver el Monte Bianco.

Pero antes tenemos que pagar aquí, 240 euros por tres noches. Increíble precio de locura. En fin...

Desde Peschiera hasta Aosta, tenemos 311 km, que son un poco más de tres horas de buena autopista por lo más bonito de las carreteras italianas del norte. Sin duda, un bello viaje.

Llegamos al camping sin mayores complicaciones. Eso sí, paramos un poco antes de llegar, a comer. De nuevo de picnic, de nuevo sin mayores problemas.

El camping era un **, el primero de ésta categoría que íbamos a pisar. Y la verdad es que si quitamos la privilegiada situación y el precio el resto no vale nada. No tiene ningún tipo de supermercado, y el más cercano, está a 1 km. La ducha de agua caliente es de meter 50cent, eso sí, con ese dinero, se puede bañar toda la familia y más... Pero bueno, se hace un poco raro en estos tiempos. Cierto es que ser campista es ser flexible. Y serlo da flexibilidad.

Montamos, y fuimos a tomar una cerveza a un bar del pueblo, que -por cierto- no están muy acostumbrados al turismo.

Llegan los Cano, y decidimos ir a cenar juntos, para celebrar el encuentro. Nos vamos a la pizzería del pueblo, que se llama "Mille Miglia", y que rápidamente, nos prepara 1 mesa para 8. Finalmente, sólo hay pizza para 5, y me ofrezco para tomar un poco de pasta, que -por cierto- está deliciosa.

Echamos unas risas antes de irnos a dormir y descansamos de un día muy largo. Por fin una noche sin lluvia. ¡¡Tenemos que venir a los Alpes para no tener lluvia!!

Estrellas en el cielo. Mucho español, mucha caravana. Camping con poca luz en las parcelas, como me gusta a mi, de Camping Luz...

6-agosto-2014
Primer día juntos, desayuno y comprar un poco de comida en el super. Teníamos la despensa bajo mínimos y necesitábamos un poco de víveres.

El nuevo refugio Torino
Y luego decidimos subir al Gran San Bernardo, para ver qué nos deparaba el puerto. Una maravilla de ascensión, más de 26 km, de puras curvas y precipicios. Paisajes en cada esquina. Merece mucho la pena. Ya arriba, la abadía (en Suiza) en donde se crían los San Bernardos, 10€, si quieres verlos, y nosotros decidimos dar un pirulo al lago.

Al final, exhaustos por los casi 2 km de ruta a pie, nos apretamos unos bocadillos con todas las cosas que compramos en el supermercado. Buenísimo todo.

Al llegar a donde estaban los coches, cafés para todos, y pis para los niños. Bajada al valle de nuevo. En Aosta, un infierno para aparcar. Nada fácil. En la oficina de turismo nos dieron toda la información para subir al Monte Bianco, y para lo que necesitamos para las excursiones que íbamos a hacer.

Aosta tiene su románico y sus bellezas, pero tampoco es un Pienza, ni un Montepulciano. Nos fuimos al camping en donde nos hicimos una cena espectacular a base de pasta de varios tipos.

7-agosto-2014
Amanecimos sin lluvia, por segundo día consecutivo. ¡¡No nos lo podemos creer!! De verdad, se agradece un montón tener sólo que eliminar la condensación.

Y preparamos desayunos y preparamos el viaje hasta Coeurmayeur en donde se coge el teleférico (funivia) que nos sube a ver el Monte Bianco de cerca. Realmente, el parking está en La Palud. El aparcamiento cuesta 3€ y es para todo el día, eso sí, cierran a las 18, aunque el último teleférico de bajada es a las 17, así que no debería haber problemas. El funivia cuesta 90€ por familia. Un pastón, pero lo vale, sin duda, porque lo que se puede apreciar desde allí arriba es prácticamente único.

Subimos los dos tramos completos, hasta la parte alta; Allí, además de las pertinentes fotos, se puede subir un poco más, hasta el "nuevo" refugio Torino, que están haciendo y estará listo en 2015. Las obras son simplemente espectaculares. Nos subimos los 238 escalones que los separan y allí arriba, las vistas son incluso mejores. Todo el valle de Aosta, se divisa en su grandiosa magnitud. El Monte Bianco no se dejó ver de todo, porque unas nubes nos lo taparon, pero es una buena ocasión para hacer un propósito de volver pronto a verlo.

Estamos a 3400 m de altitud y a los pies tenemos un glaciar y nieve perpetua. Decidimos "ir hasta Francia" (ayer fuimos hasta Suiza), y fuimos hasta el punto Helbronner, hasta 3462m. Muy emocionante.


Hay mucho hielo que pisar aquí y mucho, muchísimo que ver. En la bajada, nos quedamos en la primera parada del funivia, a comer los bocatas que nos llevamos de la mañana, a ver un jardin botánico un poco ecléctico en el que había edelweiss y flora ibérica y muchas otras cosas.

Luego un poco de geología, en un mini-museo en el que había helados, y nos bajamos ya, que aprovechamos a tope las entradas.

Un poco cansados, decidimos que había que sacarle un poco más de partido al día, así que en el mismo parking, decidimos hacer una excursión de tarde,

Y decidimos ir a ver el lago de Beauregard, que tenía muy buena pinta, y estaba de camino al camping. Y la verdad es que el viaje, aunque fue únicamente paisajístico, no decepcionó en absoluto. Unas carreteras estrechas, con bucólicos paisajes por doquier, y miles de fotos por sacar en cada rincón. Pasamos con mucho cuidado, hasta el pueblo de Surier, y finalmente, no pudimos pasar, porque la carretera se volvía pista. Mucho cuidado a la vuelta también con los precipicios y finalmente llegamos a casa, con pocas ganas de cocinar. Decidimos buscar algo con Tripadvisor, pero finalmente, no encontramos nada decente a una distancia corta, con lo que volvimos al Mille Miglia, con ganas de probar --ahora sí-- la pizza. Sin problemas, todos pizza. Muy barato y muy bien atendidos. Precio muy razonable. Comer en Italia es un auténtico placer. Me recuerda a Galicia.

8-agosto-2014
Otro opíparo desayuno en el que nos metimos en el cuerpo toda la energía que necesitamos para andar ese día. Y super,  y nos pusimos en marcha urgentemente.


La cordillera del Gran Paradiso nos está esperando. Por el momento íbamos a hacer un par de rutas sencillas por los pueblos de abajo, pero al final, decidimos coger el funivia de Pila e irnos a lo más alto, a divisar el monte Gran Paradiso en toda su extensión.

Aunque se podría dejar en Aosta, pues hay un telecabina hasta Pila, preferimos dejar el coche en Pila, estación de esquí, después de unas cuantas curvas desde abajo. Es un telesilla rodeado de mountainbikeros desecenders que hacen el cabra. Se celebra el campeonato de Europa de DH aquí el 14 de agosto.

Subimos en la primera fase del telesilla que se llama Chamolé. Luego un pateo, en el que encontramos un lago artificial, con un restaurante como sólo saben hacerlo en los Alpes. Bien, nosotros vamos de picnic. Allí mismo comimos unos bocatas tempraneros, a eso de las 12.30. Seguimos ascenso, hasta encontrar la otra estación del telesilla. Ahí mismo nos subimos al Couis 1, que nos deja justo aquí, https://goo.gl/maps/SHmpt, que teóricamente, es un lugar en donde se divisa toda la parte del macizo que venimos a ver, pero desafortunadamente, las nubes no nos dejaron verlo. Una auténtica pena. Una pena. Pero no pudo ser.

Bajamos pateando, unos 8 km, que se hicieron muy divertidos, con los enanos. Llegamos a Pila y nos enfundamos un café como diosmanda. Y los enanos se desfogaron y nos fuimos al coche. Vuelta para el camping, duchas y nos fuimos a comprar la cena de despedida.

Se puso a llover. Mucho, a lo alpino. A llover, tanto, que la barbacoa que teníamos previsto (con la 1-use-BBQ que Emilio se compró en el Carrefour, que merece post aparte) casi se tiene que suspender. Habíamos comprado una especie de chorizos frescos picantes, unos criollos y beicon. Nos lo pasamos como enanos en un cenador que tenía habilitado el camping, mientras paraba poco a poco de llover.

Eso sí, estaba todo empapado.


Con eso, nos fuimos a dormir. Mañana nos toca desmontar y comenzar el viaje a casa.

9-agosto-2014
Sin ninguna duda, la parte más triste de un viaje de estos, es comenzar el camino a casa. Pero algún día tiene que ser, y éste era el elegido. No podemos seguir danzando más por ahí. Nos vamos a casa. Recogemos la tienda, medio seca medio mojada (de nuevo, hubo que ayudar al doble techo con una bayeta), y ponemos rumbo a España. Y por donde? Pues por el pícolo San Bernardo, que nos deja en Albertville, y de ahí comenzamos el camino de vuelta.

Pasamos en el ascenso por el pueblo de L'Thuile, que es precioso. Simplemente, de estos pueblos alpinos que parece que hacen concurso de engalanamiento.

Las vistas de la parte francesa desde lo alto del puerto, son maravillosas.

Comenzamos una bajada mucho más tendida de lo que fue la subida y pronto encontramos la autopista que nos lleva a cruzar Francia.

No teníamos nada reservado ni nada pensado en ningún momento. Como cruzar Lyon, a la hora de comer, se nos dio peor de lo esperado (más de 1 hora de caravana), las previsiones de llegar a Burdeos, se nos fueron esfumando, y tras pasar una tormenta de estas que sólo se pueden montar en el macizo central francés,...decidimos urgentemente buscar un camping para pasar la noche. Y encontramos el Camping de Le Coiroux, cerca de Tulle, (http://www.campeole.es/camping-campeole-le-coiroux-correze-26.html), que -como todos los campings de Francia- estaba estupendo.

Hicimos 610 km, pero se nos hicieron de goma, con la ascensión al puerto y tanta carretera. Pudimos comprar algo para hacer la cena, cenar y descansar un poco antes de que...¡¡efectivamente!! una tormenta de dimensiones bíblicas nos vuelva a asolar una y otra vez, hasta el amanecer.

10-agosto-2014
Otra vez el sol la pudo parar y otra vez, casi casi pudimos desmontar secos. Bueno, más o menos. :)

Y pusimos las ruedas apuntando a España a donde teníamos que llegar sí o sí...pero quedaba un montón hasta casa. Un auténtico montón de km.

Pero sin mayores problemas, a 130 en Francia, y a 120 en España, llegamos a eso de las 21 horas, después de 888 km, y más de 10 horas de viaje.


Resumen
Más de 5500 km de pura vivencia, hemos pisado nieve y nos ha nevado en agosto, hemos sufrido calor y mosquitos, nos hemos bañado, saltado y mojado muchas veces. Hemos probado cosas nuevas y hemos disfrutado de la gastronomía de Francia e Italia, que han sido exactamente lo que son, países vecinos y países hermanos.

Y los enanos lo han visto. Seguro que más de una y más de 1000 veces, alguna vez les vendrá alguna de estas vivencias a la mente para comentar, contrastar, aconsejar o contar lo que han vivido.

¿El Peugeot? Bien. Ni mú. Y las ha pasado canutas, con mucha carga y mucha tralla.

Murphy nos ha respectado.

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