martes, 7 de octubre de 2014

Día 16: 06-oct-2014

Un día movidito. La maleta de un compañero sigue sin aparecer desde BHM, pero ya no tenemos esperanzas de que aparezca en el corto, porque preguntando a AA, dicen que no tienen ni la más remota idea de donde está.

Bien.

¿Qué cómo es Bogotá? Es una ciudad en crecimiento, con un tráfico absolutamente caótico, con un transporte público en transformación pero totalmente desfasado y paradigma de cualquier ciudad de latinoamérica. En una zona se ve todo fenomenal, y al dar la vuelta a una esquina, el paisaje es de peli de terror. Hay que tener mucho cuidado por donde se pisa. Nos comentan los locales que la delincuencia está repuntando así que hay que llevar los ojos bien abiertos.

El hotel, hoy ya se ve mejor. Como es temático, yo tengo a Brad Pitt en mi habitación en todos los usos y colores. Incluyendo el de matón con su pistola que me asusta cada vez que voy al baño. Como siempre aquí, el servicio del hotel es máximo, todo está orientado al buen servicio. El desayuno más que correcto, con fruta y varias cosas. A años luz del del Aloft. Nos vino a buscar nuestro chofer personal y nos llevó a la zona del banco, en la carrera 20, en donde pudimos comprobar con horror que la zona es incluso peor que la de nuestro hotel.
Trabajo duro durísimo hoy. Muy concentrado mucho de avanzar, muchas caras de incredulidad y de sorpresa, pero es mejor ponerse colorado cuanto antes. Y eso. A comer fuimos a un lugar típico muy cerca del banco, en donde pudimos degustar...la bandeja paisa, que es...básicamente un pantagruélico ejemplo de ¡¡vamos a poner de todo un poco!! ¿vale? Aaaaagggg. Por dios santo. Pongo una foto. Casi todo lo que hay se reconoce, había plátano maduro frito también. A mi me sentó todo como una patada en el estómago, más o menos, porque ya venía lastrado de ayer. No puedo forzar hasta pasado mañana por lo menos. Vamos a ver cómo evoluciono de este empacho tricolor.

Terminamos temprano, a eso de las 5pm y nos fuimos corriendo con nuestro chófer, Don Alfonso, a ver el museo Botero, que cierra a las 6.30 y pudimos disfrutarlo al menos 45 minutos. ¡Espectacular! Toda la colección donada por Botero más su particular de Picassos, Mirós, Matisse, etc. De quitar el hipo. Y sobre todo, gratis para todo el mundo. Que tomen nota otros. El edificio del museo, en sí, es otro museo.

Luego otro viaje en taxi ¡¡Nascaaaar!!! hasta el hotel. Yo no ceno. No puedo.

[Update]_ Al final sí fuimos a cenar, ¡qué barbaridad! aquí no se para de comer. Fuimos a un restaurante que está al ladito de nuestro hotel. El restaurante se llama Daniel, Dine & Wine, más conocido (por nosotros) como la casita de Hansel y Gretel. Cenamos un poco de todo para picar, arepas, quesadillas, un poco de carpaccio de res, que estaba excelente y una ensalada caprese, que no tenía nada que envidiar. Muy preparadito todo y muy bien servido. Realmente recomendable.

Ayer, mi Ángela me recomendó La Mina, muy cerca de aquí, según Tripadvisor, es del top 5 de Bogotá, así que me temo que habrá que probarlo. No sé con qué estómago...

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