miércoles, 8 de octubre de 2014

Día 17: 07-oct-2014

Ya teníamos previsto que hoy fuese un día más sencillo en la carga de trabajo, quizá porque ayer quisimos aprovechar de más.


Bueno, el caso es que empecé el día muy temprano, a las 4:43 am, en el que poco después me puse con mi nueva máquina de step, que nunca había probado pero que realmente es algo que llega a hacerte sudar de verdad de la buena.


Después de mis 45 minutitos de step, me bajé a desayunar mi tintito con leche y mi poquito de fruta, a ver si me repongo del soponcio estomacal este que tengo. Pero por el momento no hay mucha suerte.

A eso de las 12 ya habíamos terminado el trabajo en el banco y estábamos listos para empezar a hacer un poco de turismo. Nuestro chófer esperado para hoy, nos falló estrepitosamente, y tuvimos que tirar de los chóferes de reserva.

Después de casi una hora esperando, por fin apareció alguien que nos llevó justo hasta la puerta del museo del oro, en donde esperamos poder disfrutar un poco de lo mejor de Bogotá. 3000$ la entrada (algo más de 1€) y para dentro. Unas impresionantes medidas de seguridad, porque básicamente, lo que hay ahí dentro es a) oro a toneladas, b) el mejor legado que se conserva de las civilizaciones precolombinas en orfebrería. El museo del oro es algo que uno no se cansaría de ver si realmente le gustan los museos y las cosas curiosas. Está muy bien presentado, por cronología y temática, y tiene hasta una sala final en donde se entra y dentro de un espectáculo multimedia...bueno, es como una traca final.


Fascinante. Mola. Bogotá empieza a molar mucho en lo cultural (ahí incluyo lo gastronómico).

Y salimos del museo del oro, y seguimos la 7ª, que es peatonal, y llegamos al capitolio (el congreso de los diputados), y la catedral de bogotá, y un montón de espectaculares monumentos.

Tostón
Y luego subimos por la 10ª para encontrar un sitio donde comer. Era tardísimo, las 14:30. Pero encontramos Rescoldo's, una peculiar parrilla argentina en donde comimos una parrillada mixta y unas empanadas, y unas ensaladas, y unas cervezas. Wait, wait, wait,...que yo no iba a comer... oh dios...así no hay quien mejore.

Bueno, después de comer, nos pusimos a caminar por la bulliciosa zona universitaria que nos llevó hasta la puerta del teleférico de Monserrate, en donde pudimos disfrutar de las increíbles vistas de la ciudad y de los souvenirs que allí se venden. Ah, y un tecito de coca para aliviar el mal de altura, 3.200 msnm. Otro sitio para volver con más tiempo, sin duda.

Para cenar, no pudimos resistirnos, y la verdad es que así no hay quien consiga quitarse este hastío estomacal de encima.

[Update 21:30] No me lo puedo creer. El demonio está en las puertas de los restaurantes. Al final dando un paseo, dando un paseo...acabamos en "La Mina" dentro del hotel Marriot, considerado hoy como 3º mejor restaurante de Bogotá por TripAdvisor. Sólo puedo decir, que está a años luz de cualquier cosa que hayamos probado por el momento. Ambiente, servicio, calidad de la carne, carta, excelencia. Todo estaba perfecto. Pedí entraña muy poco hecha, con verduritas salteadas y estaba todo excelente. Nos pusieron un aperitivo muy colombiano, un mini-tostón (plátano machacado y frito) con taquitos de zanahoria y morro. Es-pec-ta-cu-lar. De quitarse el sombrero. ¿Precio? Para Colombia carísimo, para España, un regalo, 30€ por cabeza.

No hay comentarios:

Publicar un comentario