jueves, 9 de octubre de 2014

Día 18: 08-oct-2014

Y continuamos para bingo señores. Si ayer la cosa se relajó un poco, hoy venía la tropa de Indra y todo vuelve a acelerarse mucho. Ahora mismo, estoy en el hotel, muerto de cansancio, después  de un día increíblemente duro.

Dado que muchas de las consideraciones sobre las que íbamos a trabajar esta semana ya se han resuelto en los dos primeros días, hoy tocaba repetir las respuestas de nuevo, pero lleva un rato ordenar la cabeza para contar todo esto. Es como tener algo gigantesco que contar y tener la sensación de no terminar nunca.

Por suerte, después de alguna visita de cortesía en el banco, pude terminar a mi hora, y hacer otro poco de step ahora por la tarde. Por la mañana también, estoy que me salgo!

Bueno, creo que ahora me iré a cenar, si nadie lo remedia.

-- ¿Qué? ¿Qué si comí poco al mediodía? --Prácticamente nada... O_o...fuimos a un restaurante "de nivel" para comer al mediodía (el resto se llaman corrientassos, que podemos traducir por un guarrillo, en ESP). Como había mucho hielo que romper me tocó ser el gracioso y sociable, cosa que considero mal pagada.

¿Qué comí? Puessss...cositas. Carne desmigada, con arroz, patatas, salsa, demás cositas. Como una bandeja paisa (paisa significa "de Medellín"), pero en sencillo. Ah! Y pedí formato pequeño, con todo y con eso, costó meter el 80% que me debí comer. Me quedé con las ganas de probar los callos de aquí, pero me pareció un exceso.

[Update] Esto es el fin, amiguitos. Es el fin. Tras un infructuoso intento de irme a la cama sin cenar, al final el Whatsapp arde lleno de demoníacas ofertas cada vez más tentadoras, y caigo, hermanos, caigo pues la carne es débil, y como sabéis, aquí la preparan muy bien a la parrillita. Taxi y nos vamos a La Brasserie, por recomendación expresa de locales. Es un local en la zona G, donde todo es glamour en Bogotá. Un local con muy poca luz (leches, no se puede leer a penas la carta), pero que está fantásticamente decorado. Gente guapa por todas partes, muchas comidas de negocios y por fin encontramos sitio en un atiborrado lugar increíblemente animado para ser un martes miércoles cualquiera.

En marcha pues, y empezamos con un poco de queso brie fundido sobre una salsa de reducción de cítricos que estaba sorprendentemente bueno, durito por fuera, y al abrirlo, ¡sorpresa! se derrite. ¡¡Había pan!!, pero pan, pan. ¿Sabéis? Pan, agua, harina de trigo y levadura??? Ese! Bueno, algo que te remueve las entrañas. Luego unos calamares muy ricos también, y de segundo me pedí un pollo orgánico que dejó de tocar el órgano cuando lo mataron, y estaba muy rico. En reducción de PX. Estaba seco y sabía a pollo, como todos los pollos, pero mojadito en la salsa, entraba muy bien.
El pollo biónico ese...BTW, las patatas estaban estratostéricas

Poco a poco, me voy recuperando del sentimiento de orgullo estomacal. Ahora sólo me encuentro lleno, pero casi casi, se me han ido las constantes ganas de explotar.

Ah, de postre, profiteroles. -- Vienen 3, -- dicen los camareros...y aparecen tres, efectivamente, del tamaño de melones franceses, como pelotas de balonmano. O_O Hala, para dentro, rellenos de helado de vainilla y regados con chocolate caliente. Una lágrima cayó en la servilleta.

Recuperados del soponcio calórico, pensamos bien la opción de ir a por una copita, y cabalmente, nos pillamos un taxi y para el catre que mañana el señor del mazo nos va a levantar a las 5.



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