sábado, 1 de noviembre de 2014

¿No tienes todavía un SSD? ¡Pues no se a qué esperas!


Por coincidencias de la vida, me hice con un portátil. Otro más, y van 5. Que resulta que pese a tener --el pobre-- un curro impresionante encima de la chepa (horas de vuelo...), está como el primer día, ... o casi.

Básicamente, es un i7 a 2.66Ghz (a.k.a. un pepinaco que se derrite el geek) de hace tres años y medio, con 4 GB de RAM, en el que había

a) Un sistema operativo de 32 bit
b) Un HDD magnético, de formato 1.8", de 4.200rpm y con 89 sectores defectuosos, y subiendo.

¿Resultado de todo esto? Una máquina leeeeeenta, como el caballo del malo. Lenta para arrancar, lenta para cerrar, lenta de solemnidad. Pero, sobre todo, con momentos en los que se volvía exasperántemente lenta, momento ¡¡lo tiro por la ventana!!

Bueno, el caso es que la máquina, yo creo que todavía lo vale, o eso creía, así que me decidí a invertir en un SSD para el animalocho.

Al final, compré un Crucial de 128GB, que es más que suficiente para una gestión de 3-4 usuarios sobre la misma máquina, con todos los discos de red que tenemos en casa.

Como era natural, el intefaz SATA (¡cabrones!) del disco de 1.8", no era SATA, SATA, sino SATA, más pequeño. Como ví en la foto que el disco nuevo era mSATA, me dije que valía.

Luego me enteré de ésto...

¡Tiene mucha mala leche el tema! El miniSata es más pequeño que el microSata, como es ilógico.

Muy mala leche.

Al final, tuve que comprar el correspondiente adaptador, y hale, ya estamos en el lío!

Luego, un Win7 64-bit...y...Oh man!, Oh man!, la cosa va como un auténtico tiro. Una barbaridad de rendimiento y velocidad. Speeeed!

Mola mucho. Y me pregunto, con los precios que tienen ahora las SSD's y las memorias, ¿qué hago yo con discos magnéticos y con --todavía-- huecos en mis slots?

Nada, un SSD y otros +4GB de DDR3 para el ThinkPad ya están de camino. ¡Seguro que tendré que contar algo por aquí!

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