martes, 18 de noviembre de 2014

Pecado empieza por P, delito por D.

Hoy me he levantado dando un salto mortal. No sé, siempre que se mezcla ponzoñosamente el pecado y el delito, salto de mi silla como un loco con la intención de que se pongan las cosas en su sitio.

Todo empezó con esto. Está más detallado aquí, con la emocionante transcripción de la conversación telefónica.

Y digo bien, creo, Francisco está a años luz de sus predecesores. Es un nerd despiadado, y, al menos, habla de pecado y delito, de forma separada que es lo que más me irrita a mi cuando no se hace.

La pederastia es un pecado (me salté la clase en donde se dice si mortal o venial) pero es un delito del código penal, art. 189 y otros, y para los abusos a menores, que con la ley 11/1999, de 30 de abril, modifica el título VIII de la 10/95 que tienen sus penas de cárcel bien severas, por cierto.

Y me pone especialmente de los nervios que un pecado de éstos, se purgue como el pecado de mirar los senos de la mujer del vecino. Puede ser que el pecado sí, pero el delito, requiere su tratamiento que no debe ser minusvalorado a mi juicio.

Ni tan siquiera la frikada de "ya hay gente trabajando para que todo esto se pueda resolver", -con ser millones de veces más que lo que hicieron sus antecesores-  es suficiente. Necesitamos policías que tiren abajo las puertas de los arzobispados, de los colegios católicos y de las catequesis en donde haya indicios de que ésto pasa.

Quizá sea la hora de que las hogueras cambien de bando...

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