viernes, 2 de enero de 2015

Y nuevo propósito...

Para 2015...de los otros, de los que se toman y miden mucho más fácilmente.

También un poco de chimes and drums, porque la cosa es siempre mucho más entretenida...

Eeeee...sssto es: Voy a reducir la ingesta de cafeína un 25% diario.

Ya sé que no tomo mucha cafeína, pero sí, quizá, hay días en los que sí la cosa está por encima de lo máximo establecido, que es...bueno...un momento, que Google se está liando...ya, ya...parece que entre 300 y 500 mg es lo máximo, y 200 podría ser una buena dosis para personas en buen estado.

¿Estoy en buen estado? Bien...buena pregunta. Estuve mejor, obviamente, y estaré mejor, niños mediante, así que, con todo y con eso, me considero en general buen estado, con lo que sí, sí...estoy en buen estado.

Por tanto, dicho lo cual, vamos a bajar la ingesta como

¿Es ello complicado, oye? Pues sí, mire usted, por una sencilla razón, que al más profano de los ufanos, le parecerá de perogrullo pero no lo es. Y es que me gusta el café, así corto, negro como el sobaco de un grillo guarro, y sin azúcar (esto es desde hace poco).

Pero claro que me gusta el café, como a cualquiera ¿no? Ñññññieeeec. Error. Hay gente que se puede tomar con gusto un café filtrado, o un agua de lavar calcetines, un descafeinado de sobre o una leche manchada. Todos estos nombrados, entran dentro de la clasificación "brevaje", que comparten con el bitter kas, el gin-tonic, el té o la zarzaparrilla.

Un café es otra cosa.


1,3,7-trimetil-1H-purina-2,6(3H,7H)-diona 1,3,7-trimetilxantina, exactamente.

Y todo lo que no sea con poca agua, bien presionado, tanto en la mezcla como en el agua, no es un café. Es un brevaje.

Bueno, que me pierdo por los derroteros de la gratuita crítica. Que voy a eso, a lo que dije, a quitarme un par de ellos al día, porque los excesos, salvo en dos o tres cosas que despeinan, son siempre malos.

Ea. Ahí queda.

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