viernes, 7 de agosto de 2015

Viaje a los Balcanes - Parte 1

El Duomo de Milano
1-ago-2015
Salimos a las 6:10 de Moralzarzal. Noche cerrada. Un día duro por delante, sin ninguna duda!!
Los niños se negaron a dormir, pero, pese a todo, se portaron bien, mientras no pudieron acceder a la tecnología para jugar. Escuchamos un poco de Catástrofe Ultravioleta!

Luego un poco de jugar, y poco a poco, ¡salió el sol!

Pasaron los km, uno por uno. 170, 180, 300. Hicimos gas-oil, en el medio del camino. Providencial, hacer un café en casa y traerlo en el termo. Pese al increíble madrugón, pude sobrevivir al volante.

El Peugeot, no dijo absolutamente nada. La temperatura exterior osciló entre 15 y 29ºC al final. No recordaba yo que la A-2 tuviese tantos puertos y repechos, pero los pasamos todos, algunos ¡en 4ª!.
Teníamos mucho miedo a la operación salida, pero finalmente se resolvió bien, sin una sola parada y pudimos avanzar correctamente. A las 11 de la mañana, ya vimos que llegaríamos al más lejano de los campings que preveíamos. “Les Pedres”, a los que llamamos y nos dijeron que sin problemas. Encontramos algún atasco en las direcciones contrarias, lo cual nos dice que el Espagueti, nos está ayudando.

Comimos en “Porta de Barcelona”, en la AP7 ya. En el mismo sitio que el año pasado. Pero con una gran diferencia, que esta vez, sacamos el toldo en la zona de caravanas, y nos echamos al cuerpo una tortilla de patata (crafted by Pilita) y unos pimientos de Padrón.  Nos sentó de muerte. Obviamente, será una de las últimas veces que nos casquemos una tortilla de esta dimensión culinaria. Pero, queda perfecto como despedida de España. Hasta dentro de muchos días, no estaremos de vuelta…si todo va bien.

Seguimos camino. Mucho tráfico, pero pudimos avanzar sin detenernos, casi. No tenemos sensación de atasco.

Cero incidentes. Viento en contra o lateral, la mayor parte del tiempo.

El camping Les Pedres, que está a 10 km de Francia, es absolutamente anodino. Dueño alemán, piscina, muchas comodidades, ni un solo español dentro, ACSI, buen camping. Silencioso, con sombra; Nos pilló un día gris y de viento. Se agradece. Los niños se bañaron, por supuesto.
Un "aire" de descanso de autopista francesa...

Cenamos como príncipes, unos garbanzos con bacon, y una botella de vino de la tierra, que, desafortunadamente para ella, es ya historia. Clós Primat, denominación de Origen Ampordá. Genial.
Los ventis de la nevera (Pepe’s design) genial!!!. Tenemos un montón de eficiencia del amoniaco!!

Al final, 798 km, 9,8l/100 de consumo. Condujimos desde las 6:10AM hasta las 16:30, incluyendo paradas.

Acumulado, 798.

2-AGO-2015
Salimos del camping de Capmany a las 10.30. No tuvimos mucho tiempo para hacer las cosas, porque nos despertamos a las 9. Dormimos casi 12 horas seguidas!

Eso, seguro que es bueno!!
En Francia...

El día amaneció fresquito, y tuvimos que abrigarnos. El camping, parecía un poco más lúgubre, si cabe, al estar con tan poca actividad. Desayuno rápido y ya en marcha. Hoy no tenemos muchos kilómetros, pero seguimos camino como si lo fuera. ¡Vamos, que tenemos que llegar a Les Mimosas!
Tomamos la carretera y luego autopista, y en 10 minutos, estábamos ya en Francia! ¡Realmente al lado, al lado!

Llegamos a Les Mimosas, y no había absolutamente ningún sitio. Nada. Tuvimos que dar la vuelta, no sin pasar algún apretón, con el calor y tener que desenganchar y todo, porque no había sitio para dar la vuelta.

Un poco de terror. Sacamos la app de ACSI. Y nos pusimos a llamar directamente.
¡San Bartolo despellejado!
Bueno, al final, llamamos a un par de ellos, que son todos por aquí iguales, y acabamos en el Californie Plage que sí tenía una plaza, la S22, muy pequeña, pero disponible.  Logramos meter la caravana sin mayor inconveniente, y decidimos, ya que era las 13 casi, hacer la comida. Un poco de pasta fresca, y una salsa boloñesa bastante buena. Luego de recoger todo un poco, nos pusimos en marcha hacia el parque acuático, que todos estos sitios tienen un buen sitio para hacer todas estas cosas la mar de bien!

Hacía bastante calor, pero soportable. Perfecto para un poco de toboganes de agua.
Nos tiramos por unos cuantos toboganes, por aquí y por allá. Y cuando ya no podíamos más…a eso de las 18, nos fuimos a la playa del camping, que, parece sólo para los usuarios. Pequeña, y probablemente artificial, pero agradable, ahora que el sol se ponía.

Agua catada, no merece la pena, en mi personal caso. Los chiquis se metieron, claro. Un poco de arena, y vuelta a la caravana. Cenas, duchas y preparar lo de mañana, que nos vamos, en parte porque aquí no hay mucho más que ver, en parte porque la parcela la tenemos sólo por una noche. ¡La última y sólo por una noche! Nos tenemos que ir.

La biblia en comic
Mañana, la idea es quedarnos en algún sitio entre aquí y Milán, y tomarnos la tarde con calma.
Ahora, escribir diarios, hacer un poco de descanso y preparar para dormir. Que son las 21:50 y debe ser así.

Hemos ido, hace unos minutos a ver el lugar de espectáculos (otra constante en los campings de por aquí), y no valía mucho la pena, aunque probablemente sea un poco temprano. Desde aquí se oye la música. Es todo una feria. No sé si el año pasado nos gustó esto por la novedad, pero este año, lo hemos cogido un poco de lado.



Hoy hicimos 155 km, a 9.8l/100.

Acumulado: 953.

3-AGO-2015
Pues nos vamos de aquí! Estamos ya cansados de toboganes, pero no tenemos todo con nosotros para poder llegar a Milán del tirón, así que decidimos parar por el camino. Y por supuesto, nos apoyamos en ACSI. Nos detenemos en el Camping Park Vesima, que está muy cerca de Génova, en Arenzano.

Salimos a las 9:30, por la A8, la preciosa autopista “du soleil” que nos va llevando por la costa azul por Nimes, Cannes, Mónaco, St Tropez, etc, etc. Una auténtica maravilla ver pasar todos estos sitios con tanto nombre, glamour y yates. Complicado intentar parar en todos, pero algún día tendremos que venir aquí a hacer una visita.

Pasan los kms, poco a poco, con mucho calor y sin sofocos para el coche. Paramos en un “Aire” de Francia a echar GasOil y a tomar un bocadillo. ¡Con parking de caravanas! Vaya lujo! Y, por supuesto, sacamos un poco el toldo, que aún estaba mojado del rocío de la mañana. Aprieta ya el calor. Seguimos.

Una playa de chinos en Arenzano
Vamos pasando las ciudades de la Costa Azul, con constantes subidas y bajadas. En una de ellas, se nos sube la temperatura, pero el repecho se termina, y sobrevivimos. Bien por el Peugeot. Es importante quitar el aire acondicionado mientras dure el calentón. Así la temperatura se estabiliza más fácilmente.

Paramos de nuevo en el mismo “Aire” que paramos en el viaje del año pasado! Casualidad no buscada. Ahora mejor, recordaba más calor!

Echamos un buen café y descansamos un poco. Laberinto vegetal para los niños, que se acordaban de él!!! Y, por supuesto, se divierten como enanos. Y seguimos viaje. Ya casi no nos queda nada!!!!
Finalmente, pasamos a Italia, el GasOil, pasa de 1.24 a 1.41, y los coches empiezan a ir muy muy rápido y muy alocados!

Llegamos a Arenzano, y a la primera nos pasamos el camping, pero pudimos dar la vuelta y llegar sin inconveniente.

Nos  costó un poco colocar la caravana, un poco con el coche, otro poco a mano, y finalmente, quedó más o menos bien. Un camping muy pequeño, estrecho, y abigarrado. Casi no hay sitio para maniobras, pero por suerte nos dan una plaza que está casi recto según se entra. Colocar la caravana, no ha sido nada complicado. De todas formas, ya le empezamos a coger el truco y poco a poco, la maniobra marcha atrás, se pone más tranquila. Pero para 1 día, es perfecto.

Nos fuimos a la playa. Como siempre en Italia, las playas, privadas, con llave para pasar, y con socorrista pagado por el camping. Muy poca gente. Una playa de chinos, en la que en seguida no haces pie. Me recordó a alguna y no se a cuál! Es igual no sé. El baño…re-con-for-tan-te. Cerré los ojos, y me centré en las cosas que me hacen sentir bien.  Pensé en eso…

Nos apretamos unas frutas de hueso, en el descanso. Aguas completamente cristalinas. Absolutamente grandioso. Nos hacía falta, después de tanto y tanto kilómetro de autovía y coche.
Nos hicimos una cena maravillosa, con pasta fresca y pesto (Genovés), y luego, nos fuimos en coche, 2 km, hasta Arenzano. Un poco de lío para aparcar, pero llegamos y nos apretamos unos gelati, que nos sentaron bien. Un pueblo bonito, con muchas luces, con muchos bagni, para entrar a la playa (pagando, claro) y es que en Esp, que todas las playas son de dominio público por ley, no nos entra mucho en la cabeza eso, pero luego, claro, tiene sus cosas. La playa está perfecta, hay hamacas, socorrista, poca gente.  En fin, otro modelo. Otro país.

Luego escribir diario, y mañana recoger, que tenemos 1.5 horas hasta Milán. El duomo nos espera.
Hicimos 567 km, a 9.4 litros/100.

Acumulado: 1520.

4-ago-15
Nos levantamos temprano, en Arenzano. Hicimos los desayunos, vaciamos aguas, cargamos todo, y pusimos rumbo a Milano. Ya teníamos ganas de tocar un poco de cultura de la buena!

Autocaravana!!
En menos de 2 horas, estábamos en el Camping Cittá (pronúnciese chitá, como nos explicó la divertida chica de recepción) de Milano; Un camping que está en el centro de la ciudad, a la que se puede llegar en transporte público, y con piscina, supermercado y todas las comodidades necesarias.

Llegamos, y no hubo problema para encontrar una parcela para nosotros. Aparcamos casi casi con el coche enganchado J, vamos mejorando, pero al final, tocó empujar un poco. Una sudada poco convencional  para preparar todo, incluido el risotto y la ensalada de tomates cherry con mozzarella fresca que nos apretamos.

Y después de un café, la siesta, fregar y una ducha, estamos listos para ver Milán!

Tomamos el autobús 80, que nos dejó en la Piazza de Angeli, en donde tomamos el metro M1, que nos deja en Duomo. 2€, la entrada para ver la catedral. Muchísimas medidas de seguridad en la plaza y en la entrada del Duomo.

La catedral,…como se espera. Un gótico barroco alucinante. Unas vidrieras de espanto, y una grandeza, que sólo se aprecia en  ¿20? En todo el mundo?? Bueno. Pero majestuoso, allí estaba, el Grande, el majestuoso, ¡San Bartolomé desollado! Mi estatua favorita. ¡Mis niños se dan cuenta de mi emoción! ¡Las cosas que me hacen sentir bien!

En Milán, mucho calor. Mucha humedad. Quizá no se pase de 33, pero el calor es agobiante, al menos en mi caso. Mucha agua. Mucho beber. Algunas paradas obligadas. Al final, vimos la galería comercial del emperador, que es muy majestuosa, pero, quizá, sólo para turistas de mucho dinero.
Y tiramos de TripAdvisor, para encontrar una pizzería en donde caernos muertos. Y a fe, que la encontramos, no sin esfuerzo.

Luego de probar unas pizze maravillosas, nada que ver con las romanas, pero muy ricas también. Fuimos en busca de nuestro transporte público de vuelta.

Se pone el mar en el Adriático.
El metro sin problemas, el autobús de vuelta, a la primera también…pero misteriosamente, no tiene las mismas paradas de ida que de vuelta, y nos pasamos de largo. Tomamos el 80 en la otra dirección, y después de navegar un poquito, llegamos al camping a eso de las 22. Ya listos para una ducha, hacer diarios, y descansar.

El camping es mucho más silencioso de lo que decían las críticas (de TripAdvisor, que para campings no valen), y está francamente bien.

Algún mosquito de noche, pero nada de lo demás que se criticaba. Hay muchísimas nacionalidades, y el ambiente es bueno.

Mañana nos tomamos el día con calma, iremos a Milán por la mañana, y piscinita por la tarde. Arf, arf. A ver qué tal se duerme con el calor!

Por cierto, pillamos Milán en plena Expo 2015. ¡Un montón de turistas que vienen a la Expo! Por suerte, nosotros no somos de Expos.


Hoy hicimos 154 km, a 9.6 litros /100.

Acumulado: 1674.

5-ago-15
Día para tomarlo con calma y ver Milán. Nos levantamos temprano, como pasa siempre o casi siempre, nos tomamos el desayuno con cierta calma. Antes de las 10.30 no nos pusimos en marcha hacia Milán.

Eso sí, nos hicimos una visita al Coop, un supermercado que está bien cerca del camping, en donde compramos lo que ya teníamos previsto que necesitaríamos.

Volvimos a sacar los tickets en el camping para poder tomar el autobús y el metro. Sin problemas, nos pusimos en el Castelo Sforcese. Un lugar muy chulo en donde hay un montón de fotos para hacer con niños, con foso y todo. Está la famosa piedra de la inscripción del obispo que salvó a Milán de la peste en 1630 y un plano de la ciudad de la misma época en donde se veía el castillo como fortaleza principal de la ciudad

Hacía un calor bastante importante. Rondaría los 35ºC pero con mucha humedad, con lo que se hace complicado andar por la ciudad. Apareció el hambre de repente, y hubo que apretarse una insalata potente, un panini de pollo empanado y una birra alla spina, además de un macchiato. Después del tentempié, continuamos merodeando el castillo y la plaza Garibaldi. Finalmente, no pudimos más, y nos fuimos de vuelta.

Llegamos sobre las 14 al camping, con la intención de comer, pero ya no había mucha hambre, así que nos fuimos a las piscinas del camping. Resultaron ser un parque acuático, con las mismas atracciones que hay en las Mimosas, por ejemplo, pero de pago. Había que pagar, eso sí, con descuento por ser del camping. Pasamos y Carlos casi no pudo entrar en ninguna por estatura, lo que llama mucho la atención porque en Mimosas, el año pasado, (110cm) se tiró en todas. Pero bueno, seguridad es lo primero.

Al final sí apareció un barco pirata que echaba cubos gigantes de agua, y se lo pasaron (nos lo pasamos) genial.

A eso de las 19, nos echaron, porque cerraban. Nos volvimos al camping, para duchas, y para hacer la cena, que nos supo deliciosa. Hoy sí vienen mosquitos mientras escribimos el diario, pero intentamos combatirlos con todo lo que tenemos.

Mañana a las 8.30 nos ponemos en marcha hacia Eslovenia. Son casi 5 horas de viaje, así que intentaremos madrugar lo que se pueda, siempre sin rompernos la crisma.

6-ago-15
Viaje a Eslovenia. Les dijimos a los de recepción de Milán, que nos íbamos a las otto trenta. Así que a las 7.00, nos pusimos con los desayunos. 7.30, desayunados, 8.20, caravana enganchada y saliendo por la puerta. Cometimos la prudencia de pagar el día anterior, porque vimos las colas que se formaban en recepción en horas de salida. Sólo entregar las tarjetas y en marcha.

La A4, nos llevaría directamente a la frontera con Eslovenia. Kilómetros!!

Bastante tráfico, y algún pequeño incidente en la carretera, con alcances, pero ningún atasco reseñable por el momento. Encontramos, durante todo el viaje, monumentales atascos ¡en dirección contraria! Por ahora el espagueti nos ayuda.

Parada a repostar, en la que nos decía que era la más barata, y es que aquí, en Italia, sí hay diferencia entre unas y otras. 1.65 y 1.40!, así que nos fuimos a la más barata. Peeeero, el sistema no funciona, y no hay gasoil. Después de esperar un rato, no hay. Vamos bastante pelados, por haber esperado a esta…pero tenemos que ir 16 km más a por la siguiente. Nos lo recompensa el espagueti con una birra artesanal (en la misma gasolinera!!) que no estaba nada mal. Nada mal.

Seguimos kilómetros y luego una parada a tomar un bocata en área de descanso. Sacamos toldo. La temperatura sigue subiendo, desde los 21 con los que salimos de Milán por la mañana. Llegaríamos con 38 a Koper.

Antes de la frontera, tenemos que parar a comprar la Vignette, que es la pegata de pagar la autopista en Eslovenia. 15€, por una semana. Bueno. Le sacaremos buen partido! Y directos al camping. Fácil de encontrar. Buen check-in, un sitio fantástico.

Acampamos en el Camping Adria, en Ankaran. Las plazas azules, al lado del mar, son más caras, pero finalmente, nos quedamos en la 259, que es maravillosa!. El calor sí aprieta mucho, pero nos vamos a la piscina urgentemente. De agua de mar, limpísima y muy bien cuidada. Hay de todo aquí!

La cena, genial, con una pasta con pesto, y unos aperitivos.
Hicimos 465km, 9.6 de consumo. Algo más de 5 horas en llegar.
El anochecer, junto al mar, para unas cuantas fotos, da!
Creo que Eslovenia mola un montón!


Acumulado: 2139.

7-ago-15
Día de ver Liubliana! Despertamos sin mucho calor, la verdad, lo cual se agradece! A eso de las 9.30 terminamos los desayunos, y fregamos los cacharros. A las 10.30, el termómetro del coche ya marcaba 31ºC, y nos pusimos en marcha a la capital de Eslovenia. No nos podemos ir de este país, sin visitar la capital. Así que tomamos la A1, de camino a Liubliana

Y como no podía ser de otra forma, algo se tiene que torcer, y el cabrón del Sygic, se pone en modo “me tienes que pagar más”…y tengo que conectarlo a internet…y tengo que apoquinar 12,95€…un dolor…que ya arreglaré con ellos algún día, cuando tenga tiempo. En fin…por lo menos, tenemos otra vez GPS, que nos permite navegar.

Puente de los dragones en Liubliana
Hacemos gasoil, mucho más barato que en Italia. A 1.17, un poco más que en España en la actualidad, pero un 40% menos que en el país vecino.

En 50 minutos, a través de un maravilloso paisaje verdísimo, nos pusimos en la capital. Una autopista impecable, que con la pegatina que compramos en la entrada, podemos usar tantas veces como queramos, y nos ponemos allí. A 200 metros sobre el nivel del mar, un poco menos de calor que en la costa. Unos 34ºC oficiales, alguno más en el coche. Un poco horror para lo que está esta gente acostumbrada a ver. Según nos comentan, se trata de una ola de aire caliente del desierto que rara vez han visto por aquí! Vaya, vaya, ahora que venimos nosotros! Bueno.

Aparcamos en el centro, con ORA, pero barata. 1,40, dos horas. Vemos el ayuntamiento, la catedral de San Nicolás, un puente, otro, otro…el de los dragones.

Liubliana, es una capital centroeuropea más. Austríaca. Húngara. Como la herencia que tiene! Preciosa, ecológica, llena de bicicletas. Con río para pasear, con cafés geniales para probar. Una auténtica delicia para los sentidos. Una capital en la que dices: “Viviría aquí sin pensarlo!”, claro que los -27ºC que dicen que se alcanzan en invierno…pueden ser otra cosa.

Nos quedamos a comer, en un bar de al lado del río, en donde comemos lo más típico de la cocina eslovena, que básicamente, es chorizo criollo. Que comimos, asado, guisado, y a la parrilla. Muy rico; Con todo tipo de salsas y mostazas y eso!

Seguimos la visita. Vamos al castillo de Liubliana, que por 10 euros, podemos subir todos, con el funicular. Maravillosas vistas. Lo demás, un poco…pfff. Restaurado en los años 70, con bastante…agresión a lo que había. En fin.

Como se nos caducaba el último billete de ORA, nos fuimos de nuevo al camping.

Pero antes de llegar, nos pasamos por Koper, que es la ciudad más cercana, y compramos el cable (20 metros, reforzado, a prueba de agua) que nos hacía falta. Debimos comprarlo en España, pero fuimos a una especie de Leroy, que se llama OBI, y lo compramos por 23 euros.

Pasamos por un Spar a comprar unas cositas de comer (zumo, yogures). Luego piscinita, para mojar el culete. Y  finalmente, una cena maravillosa, de las que restauran todo el calor que hemos pasado.

Hace mucho calor hoy también. Pero creemos que dormiremos.

Hemos hecho 215 km, con 6.1litros / 100km.

Acumulado hasta aquí: 2354km.

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