martes, 18 de agosto de 2015

Viaje a los Balcanes - Parte 3

13-ago-15
Día de ver Montenegro (Crna Gora).

Salimos en el coche, justo después de desayunar. Esto parece increíble, pero el termómetro marca 37ºC a las 9:20 AM. Aire acondicionado a tope y seguimos carretera sin parar. Pasamos por una carretera de la costa, preciosa, con inmensas vistas de Dubrovnik y del resto de la costa dálmata. Realmente esta zona es una maravilla en todos los sentidos. Sin ningún género de dudas. Tuvimos que parar varias veces a hacer fotos de la zona de la bahía.

Carretera estrecha, con muchos pueblos. Se va despacio.  Poco a poco, llegamos a la frontera Croata-Montenegrina.

Pasamos Croacia, y en Montenegro nos piden todos los papeles, incluida la carta verde. Tenemos todo y pasamos. ¡Nos ponen sello en el pasaporte! Estamos fuera de la Unión. Da un poco cosa estar tan lejos de casa, pero el viaje es así, y hay que ser valientes…glups.
En Herceg Novi (MNE)
Según se entra en Montenegro, claramente, se ve más pobreza que en Croacia. Un país con muchos menos medios, claramente, más orientado al sector primario, y sin muchos visos de mirar al turismo de forma seria. Suciedad por las cunetas.

En 10 km, llegamos a Herceg Novi. El termómetro marca 39ºC a la sombra. Es muy complicado hacer turismo así. Muy complicado. Logramos aparcar en zona de limitación. Hay que ir a un kiosko (en casa de diós) a comprar los tickets de pagar. Sudada importante. Hay que rellenar los tickets. Un show. Nos los llevamos de souvenir. Un hombre (el controlador del tema), nos ayuda en perfecto montenegrino. Eso sí, se esfuerza y habla despacio.

Ensalada de pulpo (Montenegro)
Bajamos por escaleras al pueblo, y a la ciudad vieja. Por el camino, tenemos que hacer una parada a beber un poco en un bar. Seguimos al pueblo, una ciudad amurallada, fortificada, como Ragusa, pero más pequeña. Muy bonito. Buscamos un sitio para comer.

Al final, con algo de suerte, nos quedamos en una Konova, una taberna típica, que se llama Feral, y que tiene muy buenas críticas en TripAdvisor. A por ella. Ensalada de maíz (que sirven con yogur amargo), ensalada dálmata, con repollo, un plato de mariscos de la zona (almejas, mejillones, gambas y cigalas) que estaba realmente bueno, unas cervezas, y todo muy bien. 60€, lo que más hemos gastado hasta ahora. Un homenaje.

Por cierto, MNE (Montenegro) no pertenece a la Unión, pero han adoptado el Euro como moneda oficial (como Andorra, Kosovo, Vaticano). Es uno de los pocos países en el mundo que lo tienen. Majos. Nos evitan un feo cambio.

Se nos acaba el ticket del parking, y nos vamos para Dubrovnik. Nos comemos una buena caravana de vuelta en la frontera, en la parte Croata. Llegamos y nos vamos a la piscina. Un poco de relax y rehidratarse después de una buena sudada.

Luego una cena genial, y disfrutar de las Perséidas. A dormir temprano. Mañana visitar Dubrovnik
Hoy 142km

Acumulado: 3693

14-ago-15
Día de cumple de ¡Pili! ¡Feliz cumpleaños! Estábamos un poco asustados por el calor, y tomamos nuestras precauciones. Gorras, gafas, cremas, camisetas frescas, pero…

Dubrovnik

…¡todo fue poco! Es imposible ver la ciudad con un calor así. No era algo normal, nos decían en Ragusa, pero la verdad es que nos tocó sufrirlo. Básicamente, era un peregrinar de una sombra a otra. Sudados completamente.  El autobús fue un infierno, y eso que tenía aire acondicionado.
Ragusa Grad!!
De cerveza en cerveza. De terraza en terraza. Camisetas mojadas, mojando la cabeza en cada fuente.
Vimos lo que pudimos. Pili hizo 1000 fotos, porque tenía  algo menos calor que los demás, pero al final también le llegó.

Gastamos bastante en aguas y cervezas, más de lo esperado, pero fue vida o muerte. Comimos burek, algo muy típico de Croacia, y de los Balcanes en general. Buenísimo. Tan rico como graso y pesado. Pero hay que comer. Lo hicimos en el puerto viejo de la ciudad, mientras salen y entran constantemente, barquitos con miles  y miles de turistas.

Wally!!
Y nos volvimos a la piscina. Ahora, estamos completamente muertos, rotos. Recuperando poco a poco.

Mañana viaje. Sarajevo. Esperamos menos calor, pero ya todas las orejas que vemos, son lobos.

15-ago-15
Día de viaje a Sarajevo. 

Salimos de Dubrovnik, rumbo a Sarajevo. Salimos ya con 29ºC y un calor importante. Tomamos la carretera de Montenegro, la que tomamos el día anterior. En poco, tomamos un cruce y abandonamos el mar, rumbo a Bosnia. En nada, y es que Croacia es muy pequeño por el sur, entramos en Bosnia. En la frontera, un lío importante. Nos pidieron la carta verde, como en la frontera con Montenegro.
Impactos en Sarajevo

Pasamos.

Edificios en ruinas en Mostar
Enseguida, uno se da cuenta de que Bosnia es un país mucho más pobre que Croacia. Mucho más. Casas en reconstrucción y pocos medios para vivir. Mucho sector primario, las carreteras  en muy mal estado. El Sygic (en adelante, el Sygic de los cojones), nos decía que 4 horas para hacer 284 km que separan Dubrovnik del camping de Sarajevo, pero eso nos da una pista de la velocidad a la que vamos a ir. En fin…

Lo mejor es armarse de paciencia y darse cuenta de que ir viendo los pueblos de Bosnia al paso, es parte del viaje. Quizá, la parte más interesante del viaje. Pueblos y más pueblos. Más cementerios que pueblos. Monumentos y monolitos a los chavales que defendieron los pueblos.

Llegamos a Sarajevo, después de las consabidas 4 horas. Cometimos la imprudencia de pillar una autopista nueva de circunvalación de Sarajevo en lugar de seguir como nos decía el puto Sygic.
Monumento a la concordia
Sólo hay una cosa peor que un navegante perdido. Y es…un navegante perdido con un GPS perdido también. El puto Sygic, nos empezó a llevar por lugares por donde no se podía pasar…al final, preguntar, y al muy al final…Waze. Llegamos.

El camping de Sarajevo, (Oaza), una cosa muy especial. Sin parcelar, un poco anárquico, pero rápido para entrar

Comimos un poco, y nos preparamos para la visita a la ciudad. Hacía bastante calor.
Sarajevo, mira a la guerra todavía. Está marcada en sus edificios por las bombas y han pasado 23 años ya.  No se puede mirar a ninguna parte sin ver las huellas de la guerra. No quieren olvidar todavía. Croacia y Eslovenia miran adelante. Sarajevo, todavía no.

No quieren. Ya querrán.

Tomamos unas Bureks.

Nos volvimos al camping ya de noche, y nos apretamos una cena de Sarajevo en el bar del camping Oaza, que es un restaurante maravilloso a un precio muy competitivo. Nos comimos unos Cevapi de mayores y de niños, y un potaje de verduras, que estaba muy rico. No fue nada caro. Nada en absoluto. Menos de 25 euros todo.

Km: 355

Acumulado: 4048.

16-ago-15
Hicimos, 425 km, pero 160 son de autopista a ver Belgrado
De viaje, salen 250, más de 5 horas de infierno. 40 de media. 7.3 de consumo.

¿Cómo puede ser esto? Pues porque la carretera que une Sarajevo con Belgrado, es un auténtico infierno. Decenas de aldeas masacradas por la guerra. Más cementerios que bares. Muchos más.  Decenas de cementerios, tumbas por las cunetas de las carreteras, mujeres de negro. Un horror.
Es un viaje horripilante a la guerra todavía. Por esta carretera debieron entrar las tropas serbias a la ciudad, matando por el camino a cuanto veían. Casas con metralla. Un auténtico desastre.

La carretera, la verdad, era de aupa.  Pésimo firme y muchísimo rizado. Muy mal. Muchas trampas, mucha gente que conduce muy mal, y –en definitiva- un auténtico suplicio de viaje. Un par de sustos (carretera con desplome que tuvimos que vadear y unas piedras de un desprendimiento, que tuvimos la suerte también de poder cambiar la trayectoria. Con todo y con eso, un infierno de viaje. Llegamos cansadísimos a Belgrado. El camping francamente bien. Costó una barbaridad encontrarlo otra vez, porque el puto Sygic no sabía llevar. Según llegamos, el hombre de recepción sólo sabe alemán, pero es en serio. Sólo alemán.
Belgrado

En fin.

Impresionante camping. Un remanso de paz, en el fragor industrial de los suburbios de Belgrado.
Maravilloso. Luego, vemos que es uno de los 100 mejores camping de Europa (de entre 25.000). Tranquilísimo, parcelas enormes, atención maravillosa.

Nos fuimos a Belgrado. Aparcamos sin problemas en el centro de la ciudad. Vimos el barrio viejo, un poco la parte más turística, y los barrios castigados por los bombardeos de la OTAN del 2000. Todavía hay barrios muy castigados. Es lo que hay. Es pasado. Belgrado mira al futuro, claramente, al contrario que Sarajevo.

Es una ciudad prescindible, y poco amigable, pero merece la pena una visita.
Bombardeos OTAN en Belgrado

Volvimos al camping en una tormenta horrible. Llegamos, y la gente del camping había recogido nuestro toldo, la ropa colgada, la mesa, y todo lo demás. ¡Maravillosos! Dejó de llover y nos recomendaron un restaurante de Goulash muy conveniente, del mismo camping a sólo 300m. Todo maravilloso y por muy poco dinero. ¡Genial! A la salida tuvimos que correr porque volvió la lluvia.

Pese a todo, dormimos como benditos.

Acumulado: 4498.


17-ago-15
Viaje a Budapest. Hoy pasaremos de nuevo a la Unión Europea. Salimos del camping Zasavica, a eso de las 8.30, con intención de llegar a Budapest a las 13. Y lo hicimos a las 18…

Estuvimos más de 3 horas en la frontera Serbio Húngara…Y no había nada que hacer. Nos miraron bastante todo por dentro y nos dejaron pasar. Luego, todo autovía. Hicimos alguna parada. La tropa muy cansada.

Hemos perdido un día.

Mientras escribo esto, está cayendo una tormenta horrorosa, que nos ha inundado todo por fuera. Hay más de 10 cm de agua. Y es que hemos acampado donde hemos podido. No hay más sitio en el Camping Arena. El Haller estaba completo. Mañana veremos Budapest por la mañana y a las 12 nos iremos hacia Bratislava. Esperamos que deje de llover.

Hoy hemos hecho, 388 km, con un consumo de 10.1, y hemos estado en el coche, casi 8 horas. Un poco desastre, pero a veces, las cosas salen así.
Llueve en Budapest. Comemos dentro!

Desde luego, y sin ningún género de dudas, la caravana, en casos de lluvia extrema como éste, es simplemente maravillosa. NO hay ningún inconveniente en que llueva. No tememos nada aquí. Tenemos electricidad. Hemos cocinado un arroz con setas, una ensalada de tomate.

Y lo que es más importante, hemos fregado la loza en el fregadero, sin problemas. Muy grande.
Intentaremos dormir, si nos deja el agua.


Acumulado: 4886.

18-ago-15
Bueno, bueno, bueno.

Ha llovido por la noche, la de Noe, el arca y todos los animales de dos en dos. Ha habido momentos en los que había más de 10 cm de agua en la puerta de la caravana. Por suerte, ningún problema, pero…

El camping amaneció como un completo barrizal. Especialmente nuestra plaza, que tenía un par de centímetros de barro negro, resbaloso y bien pegajoso. Poco que hacer aquí. Desde las 6.45, me puse a limpiar un poco todo lo que teníamos allí fuera, zapatos, botellas de agua, mesa, etc, y cuando acabé de baldear, y montamos desayuno (dentro de caravana), decidimos moverla, porque en caso de que se acercase la lluvia, luego no podríamos. Y la previsión decía que a las 12, volvía la lluvia fuerte.

Pensamos en aparcar la caravana por algún sitio del camping, e irnos a ver Budapest, pero el camping, claramente estaba a un 130% de su capacidad. La mejor opción era, dejar Budapest para otro día, e irnos a Bratislava. Finalmente, tomamos la opción del camping equidistante de Bratislava y Viena, con la opción de quedarnos 2 días allí. Y nos fuimos, con una buena chupa de agua en la carretera. Llegamos sin problemas. Un camping muy tranquilo y ordenado. Con piscina y tobogán, pero…no hace día de piscinas, no. Al menos, casi no llueve y el viento está parando.

El camping está en un pueblo que se llama Donnerskirschen, en Austria.

Por el camino, en pleno aguacero, tuvimos que hacer un par de paradas. Una técnica, a hacer GasOil (todavía en Hungría) y a tomar un cafelito, y luego más adelante otra a comprar las Vignettes de Eslovaquia y de Austria. Todos los países del entorno, están copiando la idea de Suiza de poner una pegatina para pagar el importe de los peajes. Luego hay un montón de cámaras en las carreteras que controlan eso.

Hemos hecho, hasta aquí 215 km, y con un consumo de 11.1, porque hemos traído un increíble viento en contra. Eso, junto al agua que ha caído, hace que tuviésemos que traer mucha atención. Por suerte, fue todo autovía.

Hicimos unos gnocchi con salsa bolognesa para comer, y después de un delicioso café y unos dulces del supermercado de Sarajevo. Muy ricos.


Luego de un descansito, nos cogimos el coche, y nos hicimos los 45 km que nos separan de Bratislava. ¡Sólo 45 km! Y llegamos en 32 minutos al centro de la ciudad. Aparcamos sin problemas en el mismo centro de la ciudad. Luego nos cobrarían 9 euros, claro.

Nos pusimos en marcha y justo al lado del parking, encontramos la oficina de información de turismo, que nos dio un mapa de la ciudad. Empezamos por los edificios más emblemáticos, luego las calles comerciales, el puente nuevo, los cruceros por el Danubio. Bratislava es realmente bonita, y merece mucho una visita. ¡mucho! Pasamos por la catedral (katedrala) y nos hicimos 1000 fotos aquí y allá. Hicimos una parada técnica a comer una pizza (los chiquis estaban muertos de hambre a las 18…) y poco a poco nos fuimos acercando al coche. Otros 35 minutos y nos plantamos en el camping. Cena maravillosa de espirales de pasta, con un pastel de carne que compramos hoy en Bratislava. Un poco de queso cortado que nos sobró del mediodía. Lo tenemos todo para gastar poco.

Mañana nos toca Viena y nos llevaremos unos hermosos bocatas. Sin ningún género de dudas.
Hoy hemos hecho finalmente, 305 km, con un consumo final de 9.8. Madrid está a más de 2.500 km de aquí. Lo dice la Wikipedia!

Nos alojamos en el camping Sonnenwaldbad, de Donnerskirchen.

Acumulado: 5101.

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