jueves, 13 de agosto de 2015

Viaje a los balcanes - Parte 2

8-ago-15
Hoy nos toca ver el castillo más famoso de Eslovenia. Pero como viene siendo ya habitual, nos tomamos las cosas con calma, en el desayuno. La noche fue muy calurosa, y tuvimos que poner en marcha los ventiladores ya.

Pudimos dormir un mínimo.  A las 10.15, salimos al castillo de Predjama, que es la primera atracción turística del país.

Llegamos en menos de 50 minutos, y sacamos las entradas. 31€, los 4. No demasiado, incluyendo una audioguía muy maja, incluyendo español.

Unos amperios?? Visto en una gasolinera de camino a Liubliana
Un castillo con muchos años de historia, pero reconstruido claramente, con la intención de ser una atracción turística. Bueno, tiene un pase. Peeero…nos encontramos el problema del calor, que acabó literalmente con nosotros. Tuvimos que parar a la salida a tomar unos cafés, unas aguas, un plato de embutidos del país (literalmente) justo en la entrada del castillo. Muy rico, muy rápido, muy conveniente. 15€, nos costó todo. Nos subimos al coche, en una auténtica masa de calor, y tomamos la A1 de nuevo para volver a Ankaran, pero un accidente o algo, nos detuvo a sólo 3 km de nuestra salida. Un atascazo del 15, con 45 minutos parados, al menos; Finalmente, salimos; paramos en los comercios que hay enfrente al camping, y nos apretamos unos bocatas allí, con unas cervezas bien fresquitas. Poco dinero. Y luego al supermercado, enfrente, a por unas cosillas.
Castillo de Predjama

Piscinaza!

Y vino la tormenta. El cielo negro, agua, viento, rayos y truenos. Nos fuimos a la caravana, pero se quedó en nada. Salió el sol.

Hemos pagado, porque mañana nos vamos muy temprano, a Zagreb. Muchos kilómetros. Más de los que teníamos previsto, porque en teoría íbamos desde Liubliana, y lo haremos desde Koper. Una hora más, 100 km más. Esperamos no tener lío en la frontera. Es la primera frontera no europea que pasaremos.

Hoy hemos hecho: 125km.
Acumulado: 2479.

9-ago-15
Pues nos  ponemos en marcha lo antes posible, porque tenemos que llegar a Zagreb con tiempo suficiente para visitarlo en el mismo día e irnos al día siguiente.
Paseando por Trogir

Ponemos el GPS, sacamos la caravana sin dificultades de su sitio, y nos ponemos en marcha a eso de las 8.20, sin problemas. Incluso la persona de apoyo nos viene a desconectar el enchufe a la hora convenida.

Como pagamos el día anterior, salimos rápidamente, enfilamos la A1 hacia Liubiana, y nos pusimos en Zagreb en dos horas contadas. Mucho mejor de lo esperado. Encontramos el camping, incluso de camino del viaje, con lo que nos detuvimos lo mínimo imprescindible.

Curioso es que, siendo Croacia un país de pleno derecho de la unión, todavía exista frontera formal, y que haya que ralentizar la marcha para pasar. Eso sí, pasamos sin ningún problema en absoluto. El gasoil más barato que en Eslovenia, pero todavía no tuvimos que repostar.

El camping de Zagreb, es uno de éstos de conveniencia, muy nuevo, con todo tipo de comodidades, check-in rapidísimo, (cada vez lo valoro más) y todo a pedir de boca. Está ubicado en forma de rotonda, con grifos y electricidad en todas las parcelas. Mucha autocaravana de paso. Aparcamos al lado de un par de familias de Rumanía con dos coches iguales (VW todoterreno) y dos caravanas exactamente iguales (Weisemberg).

Ducha rápida (en mi caso, imprescindible) y nos vamos a Zagreb, que está a 12 km.

Antes de salir, nos hicimos un pequeño bocadillo de pan y chorizo que trajimos de casa todavía. Unas ciruelas que compramos en Eslovenia y unas gelatinas de fresa. Listos para salir.

Aparcamos en la calle Nikola Tesla, muy cerca de todo el meollo nacional. No tuvimos que aparcar por pagar, por ser fin de semana. Vimos el parlamento, la sede del gobierno, la catedral, en donde Zlatko (Aurelio) nos hizo de guía improvisado. La iglesia de San Marcos, el museo de los lazos rotos, la torre Belvedere, con subida infinita y muchas fotos.

Entre  una atracción y otra, nos comimos algunos helados, y un poco de la comida típica de aquí, que es una especie de empanada con queso (y en mi caso) espinacas.

Vimos muchas cosas, hasta que el cansancio y los 36 grados contínuos, hicieron mella, y terminamos yendo al camping de vuelta, a eso de las 19

Trogir
Ducha completa, de todos, y nos fuimos al bar del camping, en donde nos apretamos unas cervezas y un plato de cazadores, que terminó siendo un poco de embutido, queso, tomate, y pepinillo en vinagre. Los niños, pizza, que estaba deliciosa, y que sobró para mañana. El restaurante del camping, es de estos que se supone providencial, para restaurar el cansancio de las etapas. En este caso, nos sentó maravillosamente bien lo que tomamos y pudimos recuperar un poco las fuerzas después de ver Zagreb con un calor sofocante.

Los rabiosos mosquitos (esperables, siendo zona de río) vinieron a por nosotros, y tuvimos que “guarecernos” dentro de la caravana. Benditas mosquiteras.

Mucho viento en contra hoy.  Muchísimas cuestas arriba. Eslovenia es preciosa, en su conjunto. Maravillosa. La entrada en Croacia, se nota, en el cuidado del paisaje, las carreteras, etc. Croacia está bien, pero no es Eslovenia. Sin ninguna duda.

Mañana nos vamos a Stobrec. Hemos llamado al camping al que queríamos ir, y nos dicen que probablemente no haya plazas. Creo que nos vamos a ir a otro directamente. Tenemos 400 km de camino. A ver cómo terminamos. Cambiamos 50 euros en kunas, y sacamos 400 del cajero. Esperamos tener con eso, para todos los días.

Comer y beber es mucho más barato que en España. Muy recomendable.




Hicimos, 255 km, consumo 10.1

Acumulado: 2734

10-ago-15
Día de viaje. El camping de Zagreb, no abría la recepción hasta las 9AM, así que nos tomamos el desayuno con cierta calma. Recogimos sin prisa y nos pusimos en marcha justo cuando abrían.
Dormimos un montón de horas, casi 12. Finalmente, a las 9.30 cascamos todos y nos echamos a dormir. Nos despertó el frío a media noche. Hubo que apagar ventiladores y cerrar un poco las ventanas. Claramente, esto no es Koper, y por las noches, aquí refresca ¡y mucho! Ya habíamos visto en el pronóstico, que se pone a 16ºC.

Tuvimos la inmensa prudencia de pagar el día anterior, porque, otra vez ,y van unas cuantas, se formó una cola de personas que querían pagar. Sólo entregamos el identificador y nos fuimos. A las 9, ya estábamos rodando. Sacar la caravana, fue un juego de niños aquí. El camping es plano y está genialmente diseñado para poder entrar y salir con mucha facilidad.

Antes de tomar la autopista, hicimos gas-oil, y se demostró que fue una idea adecuada, porque es mucho más barato que en la autopista. 8.08KN el litro. Tomamos la autopista, y ya no tendríamos que soltarla hasta nuestro destino. Más de 350km adelante. Se supone que el peaje sería caro.

Hicimos una parada para descansar y hacer pis, pero el resto del viaje lo hicimos del tirón. Finalmente, llegamos al camping Belvedere, en Trogir (cerca de Split), a las 14.

Fast check-in, como me gusta a mi, y luego volveríamos a por los papeles.
A la búsqueda de los burek

Cometí la cagada del viaje aquí. Con un calor de impresión, encontramos una plaza muy buena, en la zona A (la mejor), con sombra, difícil entrada pero que –tras una sudada- conseguimos ponerla; Nos echamos a comer lo que nos sobró de la cena del día anterior, y fuimos a hacer check-in.

Nos dicen que esa plaza está reservada, y que no nos podemos quedar ahí. Se nos queda cara de tonto, y vamos corriendo a cambiar el coche. Recogemos rápidamente y pasamos a otra plaza, netamente, peor, pero ya no había mucha más opción. El camping está a más del 90% de capacidad.
Estamos en temporada hiper alta.

Hacemos colada de sábanas,  y también vamos a la piscina y a la playa. La playa es de rocas y hay que saltar un poco al mar, pero merece mucho la pena, porque el agua del Adriático es totalmente cristalina y turquesa.

Hicimos 388 km, con un consumo de 10.1 litros. Tuvimos algo de viento en contra, pero poco tiempo.
Esta zona es maravillosa. Es el corazón de Dalmacia. Mañana vamos a ver Trogir y también Split. Toca un poco de cultura, que ¡ya toca! No todo es playa y piscina.

Acumulado: 3122

11-ago-15
Día de pocos km, y mucho que ver.

Desayunamos, con un calor ya importante, y nos pusimos rápido con la intendencia de salir. A priori, salimos sin picnic, con la intención de comer por ahí, aprovechando que los precios de la comida en Croacia son muy accesibles.

Salimos para Trogir, que es un pueblo muy bonito, con una fortaleza medieval y un sitio de glamour. Está a…6 km, exactamente. Y nadando, a mucho menos, así que, sin alardes, fuimos en coche.
34ºC ya en Trogir. Un calor muy importante. Recorrimos la fortaleza, vimos los inmensos yates que estaban atracados en su puerto, a cada cual más ostentoso.

Paramos en un bar a tomar un café, que resultó ser asquerosillo. Y ya es complicado, pero el resultado no fue bueno.

Luego de otro pirulo, con foto aquí y foto allá, decidimos ir para el coche, porque ya no podíamos más con el calor. El coche marcaba 43, pero había una humedad importante y la cosa se estaba poniendo fea con el calor.

Nos pusimos rumbo a Split, sin ninguna prisa. Paramos a hacer GasOil, porque mañana tenemos 400 km hasta Dubrovnik, y así llevamos la panza llena ya. Seguro que más barato que en la autopista.
La fatiga del turista
Y por la carretera que bordea la costa, llegamos a Split, que es una preciosa ciudad de la costa de Dalmacia. Y, claro está, patrimonio de la humanidad, según la Unesco. Tuvimos buena suerte, y pudimos aparcar, no bien, sino “como todos” en una acera. En fin. Allí lo dejamos. Y no pasó nada.
Según nos acercamos a la zona amurallada, pasamos por un mercado de frutas y verduras, y nos aprovisionamos de kiwis, ciruelas, uvas y tomates. 40KN, todo, 5€.

Nos adentramos por la zona del templo de Diocleciano, que está muy bien conservado. Pero como siempre pasa en estos sitios, totalmente atiborrado de tiendas para turistas con todo tipo de cosas de lo más inverosímil. Pero así son las cosas siempre. No se puede evitar mucho. Esto te lo encuentras en Egipto, en Turquía y en España igualmente.

A mí, me dio un bajón importante, entre la falta de comida y el agobiante calor, así que nos metimos en una pizzería (Portas, excelentemente bien valorada en TripAdvisor). Y pedimos una ensalada griega, una margarita, una romana y una buena jarra de cerveza. Nos devolvieron el ánimo. Pagamos alrededor de 30 euros, lo cual está muy bien.

Burek
Y después dimos otro pirulo por la zona amurallada. Foto aquí y allá. Pero, una vez más, el calor pudo con nosotros, y nos volvimos al coche. Camino de vuelta a casa, no sin antes pasarnos por un super, a comprar unas cosas imprescindibles.

Luego una buena playa, con saltos y mucha agua increíblemente transparente. Luego un paseo hasta el pueblo cercano, por una pista de la costa, y allí, había atracciones, bares de copas, y demás fauna de cosas para turistas. No caimos en ninguna tentación y nos volvimos al camping, a cenar una ensalada de tomate, hierbas aromáticas, caballa, maíz y olivas verdes. Deliciosa!

Y luego duchas, luego ver unas cuantas perseidas, y a cama, después de escribir diario. Hoy ha refrescado, por la noche algo más que ayer. Creo que vamos a poder dormir mejor.
Mañana ecuador del viaje, vamos a Dubrovnik. Con no tener más calor que aquí, (que, por cierto, en mi opinión es menos que en Esolvenia), ya nos conformamos.  

175km hoy.
Acumulado: 3297.

12-ago-15
Día de viaje una vez más. Nos levantamos hasta un poco tarde para lo que suele ser habitual en los días de viaje. El sol nos empezó a apretar.

Rápidamente, recogimos todo, y pusimos la caravana con rumbo a Dubrovnik, o Ragusa, como se le conoció antes de que la invadieran los Eslavos. La ciudad 1000 años independiente, la Atenas del Dálmata, la Perla Blanca nos estaba esperando.

Comenzamos nuestro trayecto yendo hacia Split, como el día anterior, y finalmente, el GPS nos llevó por la A1, de donde vinimos, pero esta vez, hacia el sur. Teníamos 256 km, pero un montón de tiempo, según el GPS, casi 4 horas, así que nos tomamos la etapa con calma.

La parte de la autopista, muy bien. Las autopistas de Croacia son casi tan buenas como las Eslovenas. Ningún problema en absoluto. Buen firme y funcionan fenomenal. Las áreas de descanso son , simplemente alucinantes. Con todos los servicios.

Pero se terminó la autopista, y comenzó la parte de carretera. Carretera de costa y curvas. Paramos a comprar ajos. Y pasamos la cola de la frontera con Bosnia, porque Bosnia tiene salida al mar, después de la guerra, y hay que pasar indefectiblemente por ese país. Dentro de poco volveremos.

A los 10 km, volvimos a pasar a Croacia, y poco a poco, llegamos a Dubrovnik. Con unos paisajes alucinantes, de costa croata maravillosos.

Dubrovnik
En el camping Solitudo, fast checkin , y encontramos fácilmente una parcela sobre la que quedarnos. Bien!

Comimos un poco de la pizza que se nos quedó el día anterior, y algunas cosillas más. Y nos bajamos a la playa. Está francamente cerca del camping. De chinos, pero nos bañamos perfectamente. El agua maravillosamente buena. Con preciosas vistas y bastante gente.

Luego nos subimos con la intención de ducharnos e irnos a ver la ciudad. Nos recomendaron en recepción ir en autobús, y fue realmente sencillo. Nos dejó en la puerta de la ciudad vieja.
Dubrovnik es una ciudad maravillosa, pero –al menos en agosto- es como Venecia, un auténtico circo para los turistas. Se vende de todo, y todos los vendedores te meten las cosas por los ojos. Tanto, que no da tiempo a ver casi nada.

Al final, terminé muy agobiado, por eso y el calor. Al camping. A cama.
254km, casi 4 horas y 9.9 de consumo.

Acumulado: 3551

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