viernes, 23 de septiembre de 2016

Colombia vota ¡¡horror!!

Nos llegan con cuentagotas las noticias del proceso de paz de Colombia. Desde que me sumergí en los mundos de los procesos de paz, con Luis R. Azpeolea (muy recomendable), no puedo más que tentar a la suerte e intentar entender qué se está negociando en el proceso al otro lado del mar. Si se ven holísticamente, es fascinante y auténticamente un reto intelectual pensar en cómo conseguir un fin tan increíblemente complejo como puede ser un proceso de paz.

Obviamente, como en cualquier proceso de paz, hay muchas alcantarillas que es mejor no destapar por parte de los mortales (luego vendrán libros, en 3-4 años...), pero que los negociadores tienen que bucear sí o sí. Me imagino el tema del negocio de la coca, los muertos no encontrados, los desaparecidos, los juicios, los pobres soldados de las FARC sin oficio ni beneficio, los secuestros, en fin...una serie de cuestiones muy muy espinosas que solamente personas expertas en negociación pueden llevar a buen puerto.

Y buen puerto, es llegar, en este caso. Simplemente llegar. Tras un conflicto de tantos años, un mal acuerdo de paz, es infinítamente más beneficioso para el país que un buen "no-acuerdo" que cronifique todavía más el conflicto y lo enquiste en la ideosincrasia social del país.

-- ¿Colombia?

-- Sí, donde las FARC.


De la misma forma que España era en el exterior, ETA, cuando, realmente, ETA sólo salía a los focos cuando actuaba. Ni antes ni después. Su influencia política era cero, al menos en los últimos 10 años de su existencia.

En España, el fin de la violencia no fue un gran fin, ¿por?, pues porque no se disolvió la banda, no se entregaron, por supuesto, no devolvieron las armas, no pidieron -claramente- perdón...

Pero, llegó la paz, que es exactamente lo que la gente quería. ¡¡Vivir en paz de una puta vez!! Eso es lo que la sociedad quiere. Pero ojo, que no todos lo vieron así. No me quiero acordar de los titulares de la prensa de derechas de este país en donde ponían todas las sospechas posibles sobre el anuncio y sobre el presidente del gobierno que lo consiguió (Zapatero, by the way, ese que no iba a salir en los libros de historia...)

Aquí tuvimos la suerte de no tener que votar, porque ETA decidió unilateralmente dejar la violencia. Fue una victoria a los puntos. Estaba moribunda, y antes de morir sin dignidad, se suicidaron (metafóricamente).

Pero de haber habido una votación nacional para un acuerdo de paz, estoy seguro que los charlatanes y chalanes que nos han tocado de representantes ahora, en esta infausta época en donde se lleva a la élite al peor preparado, hubiesen ido rápidamente a sus trincheras, y los socialistas hubiesen dicho, "vota sí" y los populares "vota no"...y así España como siempre. De un lado a otro. Nunca de acuerdo. Como ahora, como siempre.

Un ejemplo de lo que nos gobierna actualmente. Esto es lo que nos gobierna, ¡¡señores!!.




Ahora Colombia vota. Y ¿qué ganará? Es de sentido común, por lo antes expuesto, votar no "sí", sino "Sííííí"...pero están los crímenes de lesa humanidad, las familias rotas, los 250.000 muertos, y mil cosas más.

Insisto, un mal acuerdo de paz, la única salida para el futuro del país. Dice, misteriosamente, la wiki, que sólo con el 13% de los votos, valdría el "Sí", pero suena extremadamente extraño.

¿Y por qué se la juega Colombia? porque hemos vivido hace poco un Brexit, un referendum en el que se han vertido un montón de basura mentiras por parte de los que defendían el sí, que la gente (pueblo llano, no cultura, no muchas entendederas, no pensamiento complejo, cerveza, España y borrachera, billete avión barato, fútbol, fiesta, eeeeeerrrrrrr) ha captado como "uuuhh, Europa me roba lo mío, no quiero Europa que me roba, a los demás que les den". Pensamiento sencillo, político cabrón, mensaje directo, ¡funciona! Y ahí están las pruebas. Han dimitido los que han perdido ¡¡y los que han ganado!! ¡Hale! que arregle esta fiesta otro. Y según parece no hay muchos voluntarios para limpiar todo el vómito de las habitaciones a la mañana siguiente.

Sea como fuere, con el Brexit en mente, y un referendum que nunca debió existir (ahora lo veo más claro que nunca), el presidente Santos, se la juega tirando una moneda al aire.

Ojalá salga cara para todos.

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