domingo, 26 de marzo de 2017

Caravaning en Isla Cristina

Decidimos no arriesgar y salir el mismo jueves de puente, puesto que ello hubiera requerido "apurar" un poco para llegar a un camping a una distancia mínima de casa. Decididamente, el viernes mejor.

Día de puente, y operación salida, pero no había casi nada de lío. M50, A5 y pronto salimos de la gran ciudad. Sin problemas aparentes. Parada técnica (pis), parada programada (GasOil) y parada para descansar (café) ya en la vía de la Plata. Llegamos al Camping, (Isla Cristina) antes de lo previsto, a eso de las 16.00, después de habernos apretado unos bocatas de fiambre con pan fresco, que nos supieron a gloria bendita. Aunque hace buen tiempo, hace rasquilla importante.

El camping, fascinante. Recepción sin prisas, y con paz, lo que se agradece mucho. Check-in sencillo y eficaz, con mucha información y una gran plaza (enooooorme) para acampar. Cerca de servicios. El camping estaba al 80% de turistas belgas, holandeses e ingleses, muy muy muy de avanzada edad. Jejejeje

Bueno, al lío, son las 17 y tenemos un hambre importante, porque no hemos comido mucho. Nos vamos a donde nos recomienda el camping, "El Belli", que nos dice que no tenemos nada que hacer, porque sólo dan comidas en temporada baja. ¡Vaya por dios! Y es que tampoco son horas. La Belli no es más que un kiosco en el medio de una plaza, pero que -según parece- tiene de lo mejor de lo mejor en materia prima. Al final nos fuimos al puerto y nos dieron de comer más que bien. Tampoco tenían cocina abierta, pero una ración de atún con tomate, otra con cebolla y otra más con verduras. Delicioso todo. Cruzcampo. Puaj.

Al final, nos detuvimos en un chiringuito en la playa antes del camping y nos apretamos unas cuantas cosas más de comer, todas del mar, todas fritas, todas deliciosas. Ah, y unas croquetas.

Volvimos ya por la noche y nos dimos un paseo importante por el camping, para bajar un poco todo lo que engullimos. Al catre que mañana será un día largo.

Sábado. Día de salir hacia Jabugo. Carretera de curvas y montaña. Nos pesa un poco no habernos movido de camping, porque -sinceramente- aunque hace sol y buen tiempo, no hace tiempo de meterse en el agua, con lo que estar en zona de playa, no vale de mucho.

Paramos en Valverde del Camino, en donde vimos poco cuero, pero nos apretamos unos bollos de pan con jamón "de ahí arriba". Madre mía, delicioso todo.

Seguimos, "para ahí arriba". Jabugo, compramos un jamón. Comimos un poco de presa mal preparada, y nos fuimos. Seguimos a Aracena, que tiene un castillo (meh), y unas cuevas. Las Cuevas de las Maravillas, que están realmente bien. Muy bien.

Volvemos hasta el camping, que tenemos un trecho largo. Pasamos por las minas de Riotinto a las que iremos mañana, porque tenemos entradas.

Llegamos al camping, ya a media tarde, y hacemos una buena pasta con tomate. Delicioso todo. Hay mosquitos, pero no muchos. Sin embargo, dentro de la caravana, dormimos toda la noche con la Truma al mínimo.

Domingo. Noche toledana. Carlitos se ha puesto malito, y ha vomitado. Mucho. Varias veces. En el Thetford. Jejeje. Hoy cambio el cassete, y lo renuevo. Pero todo bajo control. Decidimos no ir a Aracena, porque sigue malo. Decidimos tomarlo con mucha calma. Por la mañana un poco de paseo por aquí y por allá, y por la tarde vamos a la playa a disfrutar un poco de pisar arena mojada. Agradable, pero Carlos no está bien. De hecho, sigue vomitando. :(

Lunes. Después de una noche vomitando otra vez, parece que Carlos mejora ya. Preparamos para salir cuanto antes, pero un par de matrimonios entrados en edad, nos atacan para hacernos mil preguntas sobre la caravana. Salimos por fin.

Finalmente nos pilla algo de tráfico a la vuelta y el viaje se nos hace un poco largo, pero llegamos sin novedad alguna. La caravana perfectamente, y el Scenic también.

Todo bien. Un puente de desconectar. Lástima de cervezas.







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