martes, 18 de abril de 2017

Caravaning en la Sierra de la Cebollera

Puente de Semana Santa por delante, así que no podemos dejar pasar el primer caravaning primaveral que se precie. Decidimos salir el mismo viernes por la tarde, ya que no había colegio y sólo había que esperar a que "algunos" termináse(mos) de trabajar. No fue mal del todo y a eso de las 16, estamos ya rodando camino de Torrelaguna. ¿Destino? Berceo, la cuna del Castellano, hace más de 1000 años. Hale. Camino largo y lento, pero muy lleno de paisajes que ver. Los Walkies que hemos comprado a los chiquis tienen mucho más alcance del esperado y funcionan de fábula. Molan un montón.

Hicimos una parada a reponer un poco de fuerzas con un cafelito, muy rico, y luego otra parada a hacer combustible, que el Toyota tiene próstata.

Ea, llegamos al camping, éste, para más señas. Bueno. Tampoco espectacular, pero muy agradable en el check-in pues era tarde, y quedaba ya poca luz. Montamos en unas parcelas un poco complicadas de maniobrar (no había espacio), pero en 10 minutos, estábamos ya calentando agua para cocinar. La barbacoa nueva, sirve como tal, pero no como cocina. Le faltan vatios.

Nos hicimos un poco de pasta con salchichas, que dado el nivel de hambre que teníamos, hizo que nos comiésemos hasta los platos. Bueno, eso no, pero lo fregaron los chiquis, sin rechistar...mucho. Por el día, hace calor, pero por la noche refresca un poquito, así que no nos dejó disfrutar mucho de todo el arsenal de cervecitas que llevamos.

Al día siguiente, sin dudarlo, nos fuimos a los monasterios de Yuso (el de abajo), y Suso (el de arriba), que nos costaron un pastizal en entradas, pero realmente merece la pena ver. Algunos facsímiles de textos de 1000 años, algún cartel protestando que los que tienen los orginales, no los sueltan, y mucho románico monacal. Precioso. Suso, pues, ya poco queda. Incluso arquerías sobrepasadas de los pocos vestigios de arte mozárabe que queda en pie.

Ya era la hora de comer, y Emilio "sabía de un sitio". Y llegamos al sitio, en Nájera...y realmente fuera de lo normal. Un sitio de menú, de comer, de toda la vida, pero realmente excepcional.

Por la tarde, un poco de monasterio de Nájera y llegamos al camping para hacer la cena. Un poco de juegos, y el tiempo, pese a ser bueno, no da tiempo para mucho más.

Al día siguiente, decidimos que ya era mucho tiempo en el mismo sitio, así que levantamos las patitas, y nos fuimos a Villoslada de Cameros, en donde nos estaban esperando ya. También check-in sin prisas ni problemas. Emilio y Bea se quedaron sin gas,...y nosotros también. Bueno, sobreviviremos con los calefactores eléctricos.

El camping, extremadamente salvaje, muy de 2ª categoría, como a mi me gusta. Nada de servicios, salvo un bar...que decidimos catar inopinadamente. Muy rico todo. Hamburguesas y guarradas varias, del estilo patatas-dos-salsas y demás. Comida. Just-Eat. Bien. Muy barato. 55 € para 9 animales comedores.

Día siguiente, día de patear un poco el monte. Con el track cargado en el Orux, nos vamos. Pal y pal. Pal y pal. Y 22000 pales después, llegamos de nuevo al camping. Mucho y muy bueno para patear, casi siempre al lado del río. Genial. Casi 15km, y los chiquis aguantan como jabatos. Cansados. Cerveza y barbacoa. Venga grasa porcina, que hay que darle calor. Neandertal. Mucha birra. Gran compañía. ¡Genial!


Día siguiente: Día de irse, pero tenemos todo el día. Así que nos vamos muy despacio, con idea de parar en San Baudelio de Berlanga, única en su especie, pero por desgracia está cerrado. Mmmmm...nos vamos al Burgo de Osma. Encontramos un sitio para dejar dos coches de 12 metros cada uno, en la plaza de toros, y nos vamos a comer. Tiramos de TripAdvisor, y encontramos un sitio...que no podemos calificar de otra forma que ¡¡maravilloso!! con menú de fin de semana-festivo, y un precio genial.

Visitamos la Catedral con su gótico bien hermoso, y nos vamos. Llegamos a casa muy cansados, pero llenos de experiencias.

Una excursión redonda.

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