miércoles, 3 de mayo de 2017

Caravaning en el Río Mundo

Un poco extraña fue la forma en que encontramos este destino, más bien alentados por escapar de la lluvia que por otra cosa. El caso es que el río Mundo fue el elegido final, y salimos el sábado de un puente de 4 días.

Lloviendo. Eso sí. Lloviendo intensamente. Parece que no fue suficiente la forma en que intentamos escapar del mal tiempo. Había que haber ido a Valencia, que ya toca arroz.

SAB 29-ABR

Esperábamos que la salida hubiera sido más propia del viernes que del sábado, y así fue, ya que no encontramos ningún problema en la carretera hasta la unión de la R4 con la A4, y -francamente- no fueron grandes cosas. Alrededor de la 1pm, estábamos parando en un área de servicio a esperar por los Cano, que salían más tarde, y a comer un poco. Tuvimos que sacar los toldos para comer, porque realmente hacía mal tiempo. Muy mal tiempo. Nos agrupamos, y seguimos, para llegar al camping, a eso de las 16.30, con algo de hambre y ganas de acampar.

Al llegar nos encontramos los mismos campistas que nos encontramos en el viaje anterior con la Sterckeman 470PE Confort KID's v2017.... Pensamos mucho en las posibilidades reales de que eso ocurriese. Realmente, alucinante. Algo hay.

El camping, simplemente, desconcertante. En un entorno maravilloso, lleno de naturaleza, al lado del río Mundo, con muchísima calma y tranquilidad. Pero estaba casi lleno, de campistas nacionales, en completo silencio, y con muy poco holandés. Un camping de montaña, pero no mucho. De turismo, pero tampoco mucho. De primera, sin duda. Unos baños espectaculares y un bar.

Abrimos unas cervecitas, y nos pusimos a cocinar. Un poco de pasta para los chiquis y cosas variadas para los demás. Muy rico todo, pero llueve a ratos, hay viento y la sensación térmica es ampliamente desagradable.

DOM 30-ABR
Al día siguiente (toda la noche con la Truma al 1, porque estamos a 6ºC al lado del río), decidimos ir a ver el nacimiento del río. Había opción de pasar con el coche, o de dejarlo en el puerto y caminar. Sin duda, caminamos. Y llevamos bocadillos. Y los que caminan, sí pueden comer allí, pero los que no, no pueden; Los agentes forestales "los echan" para que puedan entrar más coches. ¡Fantástico!
El nacimiento del río, en "cuevas" es bastante espectacular. Muy pintoresco, pero había mucha gente. Mucha. Pero vamos, que se podía visitar.

Bocadillos que nos supieron a gloria bendita. Ya hacía mucha hambre. Ya.

Continuamos la vuelta, con unas rosquillas que compramos junto al pan, en Riópar, y llegamos a los coches. El intento de tomar un café en Riópar a la vuelta, se vió frustrado porque la gente ¡todavía estaba comiendo a eso de las 16.30!, impresionante. Un holandés cualquiera estaría cenando. Tomamos el café en el camping, y nos fuimos a hacer la cena. De todo un poco, incluyendo un guiso estupendo, con garbanzos y pescado.

Noche de intenso frío. Viento. Tenemos que poner los tie-down. El all-weather del F45, se erige como una buena compra. Nos quita algo de frío, pero tenemos que irnos para dentro de una caravana.

Noche de calefacción otra vez.

En el camping, hay unos Belgas, pero no hay holandeses.


LUN 1-MAY
Amanece buen día. Sol y se ha ido el viento. Al fin, han llegado unos holandeses en una Knaus. Los chiquis pueden correr por todo el camping de un sitio para otro. Desayunos, y nos vamos a ver un poco la zona. Lo primero es ver la fábrica de bronces y latones de Riópar. Tiene un museo sobre lo que queda, con muy pocos medios, pero es realmente importante, lo que tienen allí de maquinaria. Muy interesante.

Pasamos por Riopar Viejo, que nos permitió tomar un aperitivo para reponer un poco de fuerzas, y tomar y respiro, e iniciar el camino a Bogarra. No me extraña que decidiesen cambiar el pueblo de sitio.

Justo antes de entrar, encontramos el "merendero" que habíamos visto por Internet, y resultó ser un negocio privado, del que tuvimos que escapar, pero pudimos encontrar un sitio al lado del río para tomar unos bocadillos y reponer unas fuerzas que hacen cada vez más falta.

Bogarra. Un pueblo que nos decepcionó un poco. Calles empinadas y poco más. Una iglesia más bonita por dentro que por fuera, con un retablo interesante, y unas vistas sobre el valle. Un café, unos helados, y nos vamos para Ayna. Justo cuando estábamos llegando, veníamos dirimiendo la necesidad de ir a ver las cosas que rodean el camping...y apareció Ayna. ¡Vaya descubrimiento! La Suiza en Albacete, dicen. Miradores, y muy muy pintoresco. Espectacular, sin paliativos. El pueblo, realmente, no tiene nada más allá de su ubicación. Y, por supuesto, el hecho de que la carretera que necesitamos tomar para evitar una vuelta de casi 2.5 horas, ¡está cortada por trabajos de desprendimientos! Al final, encontramos la forma de salir de allí, pero no iba a ser gratis. Callejear entre estrechísimas calles que nos quitaron la respiración. Pasamos por fin. Los talki-talkis, se mostraron como algo interesante para tener.

Volvimos, y decidimos cenar en el camping, pero darle de comer al señor. Así que nos fuimos al bar. Bar, con cosas. Hamburguesas de buey, pizzas (meh), costillas, e, incluso, codillo. No quedó nada. Nada de nada.

Luego una cerveza...oh, wait!, no. Y a dormir.

Frío.

MAR 2-MAY
Al día siguiente, hay que recoger. Bien. Desayunos, limpieza y recogemos sin prisa. Decidimos pasar por Alcaraz, no sin antes, mirar en Google Maps cómo poder entrar en el pueblo con 3 caravanas enganchadas. Sin problemas (muchos) encontramos la forma, y vimos el pueblo, que no es gran cosa más allá de una coqueta iglesia gótica. Tomamos unos bocadillos sin mover los coches y nos pusimos en marcha, sin más.

350 km por delante. Previsión de tráfico, pero no mucho. Llegamos sin mayor contratiempo. Vaciamos la Burstner más de lo habitual, porque pronto, la Sterckeman 470 la sustituirá. Lo contaremos aquí.







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