domingo, 20 de agosto de 2017

Viaje a Italia - Parte 1

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Día 1 - 23-jul-2017


Dijimos a las 7, y a las 7 en punto estábamos arrancando el coche. Perfecto! Si los planes se hacen bien, seguro que salen bien. Por lo menos, lo intentamos. Salimos juntos finalmente, pensando que poco a poco nos iríamos distanciando, pero no fue así. Hicimos el primer sprint del tirón, 2 horas y media y nos plantamos en Alcolea del Pinar, donde hicimos combustible, algo de café y poco más. Bueno sí, unos churros, para tener claro que por el momento no hacemos régimen alimentario. Ya en septiembre, si eso. Imposible.


Segundo sprint. Empieza a apretar el calor y empiezan los problemas en el Scenic de los López_Mota, que se queja de un problema de inyección. Paramos en la AP2, justo antes de Lleida, y decidimos ir por la C25. Finalmente, podemos seguir con unos Wynn's o como se escriba, y comenzamos el camino por la C25, que es gratuita. Al final la cosa se nos complica porque acabamos callejeando por Olot, pero bien. No nos metemos en ningún lío especial. El camino se hace de goma, como esperábamos, pero finalmente, podemos llegar al camping L'Albera (antes Les Pedres) sin mayores problemas. El check-in muy fácil y rápido lo cual agradecemos al dueño. :)

A la piscina de cabeza. Fresca y reconfortante. Una cena rápida con lo que teníamos (pasta con chorizo de barbacoa reciclado) y empiezan a caer unas gotas. Ponemos toldos rápido. Menos mal que pusimos el suelo, porque en 10 minutos, empezó a diluviar y no paró hasta mucho después de recogernos. Con diferentes grados de intensidad, pero lloviendo sin parar. Asusta un poco, incluso. Pero nos vamos a dormir. Muy cansados.

Hoy, 790KM, y casi 12 horas en el volante.


Día 2 - 24-jul-2017


Al día siguiente, amaneció sin una nube, y nos pusimos enseguida en marcha. Los Cano estarán hoy en el Campeggio Villa Doria en Génova, así que vamos a atravesar hoy tres países como si nada. 

Salimos y volvieron los problemas al Scenic pero enseguida se pudo continuar, y encontramos un ritmo fácil sobre los 102 km/h. Primera parada a repostar y un café. La estiramos un poco, para hacer que la siguiente sea la de comer ya. Gasolinera con área de parada. Tomamos unos cafés sin problema, y los niños se hacen con algo de comer también. Seguimos camino rápido, porque hay viento en contra. Mucho viento, que poco a poco va amainando, pero sigue siendo un problema, porque está muy racheado. Pasamos por las ciudades de la Costa Azul, St. Tropez, Mónaco, y comienzan las subidas y los calores. De repente, 38ºC, pero todo lo vamos superando sin problemas. Catástrofe Ultravioleta, nos ameniza el camino constantemente. Impresionante todo. Nuestro Scenic no se queja de nada, ni del calor. Bien por él. El camino se nos hace muy muy muy laaaargo, y no damos llegado a Génova. Para rematarlo, un incidente con un camión en el que se produce un incendio pequeño, nos causa un atasco de +20min, que tenemos que soportar a sólo 10km del camping. ¡Llegamos! ¡Ya estamos en Italia!

El Villa Doria, es un camping magnánimo, pero para llegar, hay que sufrir un poco. Mucho callejear por zonas de cuesta, que tenemos que sortear con los trailer, que hacemos con éxito absoluto. Check-in rápido y estamos en nuestro sitio. El mover, una vez más, maravilloso, para salir y para entrar, y lo clavamos. Llegan los Cano, que estaban de paseo. Un calor horroroso, o humedad, o lo que sea. Lo llevo regulín. Me bajo al bar, me aprieto una media de Moretti (son 660ml) y todo mucho mejor. Algunos se duchan y nos vamos a Pizzería Leo, que nos recibe de forma muy cordial y nos ofrece una birra rossa, que nos sabe fenomenal. Las pizzas caseras y frescas. Coque se hizo la suya en la cocina. El carácter italiano lo tiene todo. Comemos fenomenal, 160€ por 13 bestias, y un limonchelo de regalo, no podemos pedir más. Bizum.

A dormir. Una ducha muy rápida, y refresca por fin. Aire Acondicionado 3 minutos y sentimos el fresco en la piel ya. Se apaga, y nos dormimos. A las 2.14Am me despierto sudando y deshidratado. Lo pongo un poco, pero abrimos ventanas, y entra fresco. ¡Y tanto! Casi frío (la humedad, una vez más), y finalmente, hasta nos tenemos que abrigar un poquito. Madre mía! Italia! ¡Esto no ha hecho más que empezar!


Día 3. 25-Jul-2017

Amanece. Desayunos. Check-out, y enganchamos. Una vez más, el mover, un invento de la humanidad. ¡Espectacular! Después de cantarle el cumpleaños feliz a Óscar, nos ponemos en marcha. Ya es hora. Hemos cambiado los planes. En lugar de echar una tarde en Pisa y movernos a Florencia y luego a Siena, como estaba previsto, vamos a hacer menos camping y nos vamos a hacer una margarita, desde un camping central. Elegimos el Barco Reale, que es uno de estos complejos para holandeses, muy espectacular, lleno de actividades y pulseritas. Llegamos tras un viaje muy sencillo, pero ya vemos que el check-in no va a ser sencillo. Hay un montón de gente en recepción y parece que es bastante inclinado; Vamos a sufrir un poco. Las parcelas, -ya nos habían avisado- nos están un poco alejadas de lo que son los servicios centrales, pero siendo tres caravanas juntas, nos tiene que valer. Nuestra plaza, es con diferencia, la más complicada. Con el mover y alguna maniobra para hacer que no toque abajo, conseguimos pasarla y equilibrarla. Pero nos falta algo. ¡La lluvia! Justo cuando nos ponemos a hacer un poco de pasta con pesto genovese que acabamos de comprar en una gasolinera, ¡llueve! Pero llueve, de verdad, con granizo y mucha agua. Muchísima agua. Pero en Pisa dicen sol, así que con los pies encharcados, nos embarcamos en los coches, y nos vamos a ver la Torre Pendente y el Baptisterio. Tenemos que bajar las curvas infernales que subimos con la caravana, pero vamos "ligeritos" sin problemas. Decidimos ir por la ruta turística, sin autopista, que está un poco más pintoresca. Llegamos a Pisa y aparcamos en el parking de la torre. Fantástico. Compramos...bueno...nos venden...las tradicionales pulseras del viaje a Italia que lucirán mucho tiempo en nuestras muñecas. Ea. Sol. Calor. Humedad. Me muero.
El campanile, la basílica y el baptisterio, es un conjunto, -obviamente- único en el mundo. Un románico toscano, que es imposible encontrar con esta grandeza en otra parte. Está completamente lleno de turistas, y eso que son las 19. Intentamos unos biglietos, y finalmente sí conseguimos una visita fugaz a la catedral y al baptisterio. Grandes. Vendremos con más tiempo. Felices. Las típicas fotos sujetando la torre y nos vamos a otra cosa. Vamos al Porci Comodi, que dicen que es el 1 de Tripadvisor. Creímos que ya habíamos estado aquí varias veces. Un bocadillo a los chavales, con un agua que se llena de rocío nada más sacarla de la nevera y tres Moreti (que fueron cuatro) para los mayores. Y dos tablas de todo. Un poco de lardo, mortadela, salami al funghi, todo muy rico y ... grasiento. No quedó ni el papel que cubría la tabla. ¡Fantástico! Y los niños se entretuvieron solos.  No podemos pedir mucho más. Al coche, de noche, vuelta al camping. Pensamos que no podíamos entrar ya, porque eran las 23, pero hubo suerte y nos abrieron barrera. A dormir. Decidí ducharme mañana. Estoy destrozado. Primer día de mucho calor.


Día 4. 26-Jul-2017


Dormí como un bendito hasta las 6.20 en que el sol me dió en los ojos. ¡En la Toscana! Luce el sol y cantan los pájaros. Pronto el calor y la humedad harán de lo suyo. Aprovecho el fresco de la mañana para ducharme y escribir esto.

Desayunos y los niños pronto corretean por todas partes. Pese a ser un camping enorme (y carísimo), la tranquilidad es maravillosa y tenemos una zona absolutamente para nosotros.

Aproximadamente a las 10am, salimos para Florencia. Vamos a intentar aparcar en el parking de la Plaza de Beccaria. Cogemos la autopista, y llegamos sin ningún problema. Absolutamente, un paseo, sin más. El parking más barato que ayer. 1.8€/h. Estaba bastante lleno, pero quedaban plazas. Desde la plaza de Beccaria, nos fuimos a la Plaza del Duomo a intentar comprar entradas. ¡Sin problemas! Tenemos una entrada única para visitar el duomo, el baptisterio, el campanile y el museo de la ópera. ¡No se puede pedir más! Por ahora, las cosas salen muy bien. Hay cola para entrar en el duomo, así que nos vamos al baptisterio, que está vacío. Adentro, planta octogonal y lleno de arte por todas partes. Principalmente pintura y mosaico, aunque en la parte superior, también pintura al fresco. Calor dentro. Nos vamos, ya casi son las 12. Intentamos el duomo, pero hay demasiada gente. Nos vamos a la Ópera. La pietá de Miguel Ángel y la María Magdalena de Donatello que me impresiona una barbaridad. Un cerro de esculturas de Donatello y las puertas originales del Baptisterio. Eso en 200 pasos. Un vídeo de la Cúpula del Duomo. Nos vamos a por ella...¡vamos! Entramos en la Basílica, casi sin gente, y admiramos la obra maestra de Brunelleschi. El resto de la Basílica, desmerece un poco. Algún fresco, y un cuadro de los Medici. Nos vamos a comer. Al mercado de San Lorenzo. Algo así como lo que se está poniendo de moda en Madrid. Una primera planta llena de cosas que comer. Somos muchos. Unas pizzas genovesas excelentes (para mi, la mejor, la de hierbas), unos gnocchi, gnocchi rellenos y otra pasta. Ahí, no quedó nada de nada. ¿Las cervezas? En otro sitio. Pero a la mesa. Unas Moreti algo historiadas, pero que estaban regular, salvo una que era como tostada. Café. En otro local. 6 expressos. Hechos con mucho amor, en una "La Marzzoco". El Ferrari de las máquinas de café. Nos dice que ésta, bien, pero la otra, es edición especiale, 50 aniversario en honor a Piero, el capo di La Marzzoco. Otro café en la otra máquina. Fuera de juicio estamos.
Seguimos para bingo. Intentamos, ya que nos queda de paso, la capilla de los Medici. 8€ por cabeza. Adentro. Unas esculturas, de Miguel Ángel con las que se podría echar media mañana, pero cierran en 20 min y nos tenemos que ir a la Santa Croce, pero llegamos tarde por unos minutos. Bueno. Es lo único que nos faltaba por ver a nosotros. Queda para otra ocasión. Un descanso y un gelato. 30€ cada 4 gelatos. Suputamadre. Están buenos, claro, pero estamos en la Piazza de la Signoría. El centro del mundo, durante algunos años. Vemos a Perseo currandose a Medusa, a Neptuno, que está en obras, y el Palacio Veccio, los Uffici. Todo allí. Todo brutal. El centro. El meollo. Visita al Ponte Veccio, que nos pilla con un sol poniéndose, por el sitio que no es (hubiera que haber habido que moverse), pero ya no había fuerzas. Al coche. Paseo hasta el parking y de camino, unos yogures en un supermercado.

Volvimos, ya de noche, con la intención de comer unas pizzas, pero no hubo ánimos. Unas ensaladas y estamos listos. Sobremesa con una Triple de PandaBeer y una Porter Indian de Guinness. Se me cierran los ojos. Mañana un día más tranquilo. Siena y San Giumignanno. Dormizzzzzzzz


Día 5 - 27-jul-2017


Día de ver el resto de la Toscana. Vamos! Salimos un pelín tarde, después del desayuno, a eso de las 10.30, destino San Gimignano, espero escribirlo bien. Con mucho ánimo de llegar, pero ya sabíamos que las colas por aparcar en un pueblo que no puede con la presión turística, serían importantes. Eso, pero no lo que encontramos, que básicamente, fue un morir en vida, del infierno que es intentar aparcar en el pueblo. Algo fuera de lo normal.

Una carreterainfernalquenosepuedesoportar.

Finalmente, conseguimos aparcar muy lejos en una carretera y caminamos casi 40 minutos hasta el pueblo, que estaba de mercadillo, y abarrotado de gente, pero pudimos ver por fuera alguno de sus increíbles torreones medievales, y la iglesia del pueblo, que tiene cositas que sólo se pueden ver en una iglesia de pueblo puede tener en Italia. Miguel Ángel.

Nos vamos. No podemos esperar a irnos a Siena. Otra paliza por carretera interminable. Y llegamos al Parking de Santa Caterina, que nos espera por dos euros la hora. Con escaleras elevadoras, nos deja casi casi en el Duomo. Nos pillamos una entrada completa, como no podía ser de otra forma. Y nos metemos ya mismo en el duomo. Control de hombros, por primera vez. Calor por primera vez. El duomo, por fuera es grandioso, pero por dentro es algo que hay que ver alguna vez en la vida. Siena. 
Una cúpula muy grandiosa, muy del estilo de Sta. Maria dei Fiori. Decorada en azul con estrellas, y muchas estatuas de papas. Y una cripta con la basílica protocristiana preciosa con mosaicos muy interesantes. Ah, y una biblioteca, un poco turística, pero interesante. Mucho

Salimos. Hambre. Mucha. Buscamos en TripAdvisor, y nos vamos directamente. Al taglio, sin mesas. Nos pedimos una barbaridad de taglios, que nos comemos con mucho amor, y unas Moreti. Incluida una de espinacas, y otras varias dobles, con tapa, que nos recordaban a nuestra más que añorada empanada.

Un café? No pudo ser. Nos fuimos al museo de la Ópera y vimos mucha pintura románica, en tabla y alguna escultura interesante.

Tras el museo, algunos nos fuimos a la Piazza del Campo, a descansar, tomando un café, y otros siguieron al baptisterio y al resto del conjunto. Finalmente, un descanso en el Campo, y al coche. Otro trozo bueno hasta el camping. No nos da tiempo a más. Mañana madrugar. 

Cena, calor y a cama

Día 6 – 28-jul-2017


Día de movernos a Roma. Salimos con alguna dificultad del camping, pero sin incidentes, y tras repostar en Pistoia, nos ponemos hacia Roma. Tras casi tres horas del tirón, que se nos hicieron un poco de goma, llegamos al camping, perfectamente y sin incidentes. Recepción razonablemente bien, y las parcelas fenomenales, con agua, luz privada, niveladas y casi juntas. Nos ponemos a cocinar en medio de un calor importante. Aire.
Una mini siesta, y nos ponemos camino a Roma. No podemos esperar por el bus, y nos vamos en coche, finalmente. Bien. Aparcamos en el centro de Roma, sin problemas, quizá porque no es día laborable, y nos vamos hacia el Al Marmi, que es –sin duda- un sitio que teníamos que visitar. Algo fuera de serie. Pizzas de primera y precio muy razonable. Eso sí, es necesario llegar temprano, o esperaremos un montón. Llegamos a las 18.30 y teníamos todo el bar para nosotros. Después, un paseo por el Trastévere, mirando alguna iglesia por fuera y ponemos rumbo al camping, para llegar ya de noche, y a cama pronto, que mañana madrugar. 

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