domingo, 20 de agosto de 2017

Viaje a Italia - Parte 3

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Día 17 – 8-ago-2017


Nos vamos a los Alpes.

Ya apetece librarse del calor por fin. Ya sabíamos que las montañas están a poco más de 150km de Venecia, y poco después de pasar el desvío de la ciudad, la cosa empieza a ganar altura, todo se vuelve increíblemente verde, y entramos en la maravilla de los Alpes orientales. Los 29ºC con los que salimos en Chioggia, se convirtieron pronto en 23ºC que nos dejaron un clima sereno para circular, incluso sin aire acondicionado. La carretera se va estrechando por momentos, pero en ningún caso para pasar peligro. Hay ascensos, pero no estamos en la zona de “los passi” que son ascensiones salvajes a más de 2000 msnm con constantes curvas de 180º llenas de motos y ciclistas, que hacen que la conducción deba ser de lo más atento. Muy pronto llegamos a Cortina de Ampezzo y luego al camping Olympia que estaba ¡¡¡cerrado!!! De 13 a 15, cerrado. Bien. Cosas de los campings de montaña. Decidimos sacar un poco de intendencia y en la entrada aparcar el tráiler y cocinar una pasta fresca con pesto rojo que teníamos. Espectacular quedó. Comimos dentro, sin mayores complicaciones, y hasta echamos una pequeña siesta hasta la hora de apertura, en la que pudimos hacer el check-in sin problemas. Un camping que en ACSI tiene 8.5 no puede ser cualquier cosa. 



Muy cuidado, con todos los servicios, ordenado, tranquilo, con un río que lo recorre y con gente de montaña que te hace las cosas muy sencillas. Fregamos la loza y nos fuimos a Cortina. Nos costó aparcar un montón de esfuerzo. El pueblo está lleno de coches de lujo y gente guapa. La cosa se pone peor por momentos, cuando vemos a gente vestida…o más bien disfrazada de tiroleses, paseando tranquilamente por la calle peatonal. Todo lleno de tiendas de antigüedades, de ropa de montaña o joyas. Un poco vomitivo. Encontramos el supermercado, compramos lo imprescindible y nos volvimos al camping. Hicimos una cena de batalla y nos metimos en cama temprano; Estamos rodeados de montañas, y el sol se va a eso de las 18.15, así que a las 20.30, en el camping ya sólo queda ambiente en la zona del bar. El resto es increíblemente silencioso, y hasta hay poca luz. Justo cuando nos subimos a la caravana, se pone a llover tímidamente. Ya no nos dejaría la lluvia hasta el amanecer en donde lucía el sol afablemente.

Día 18 – 9-ago.-17


Día de ver la Marmolada. Vamos al funivía que nos pondrá a casi 4000 msnm. Nos dice Google, que hay poco más de 38km, pero tenemos algo más de 1hora de camino, y eso que vamos –obviamente- sin caravana. Comenzamos el camino y decidimos pasar por el passo Giau, que parece que es algo más corto que el otro. Sucesión de curvas con desnivel brutal, que me hacen pensar qué pasaría si entrásemos aquí con la caravana por alguna razón. Supongo que lo iríamos superando todo, despacio y sin mayores problemas, pero ahora, tiramos para delante. Después del tiempo previsto, llegamos por fin a Malga Ciapola, donde sale el teleférico. Nos dice la señora que arriba no hay ningún tipo de visibilidad. Que subamos a nuestro propio riesgo. :( Obviamente, pagar casi 100€ para no ver nada de nada…pues como que no. Estas cosas de la montaña son así. A veces se puede, a veces no se puede. Otra vez será.

Decidimos, mientras Pili se toma un café allí mismo, hacer una ruta andando. Hay una que sale de un poco más abajo, y que nosotros haremos andando, que va hasta unos pueblos abandonados; Comenzamos descendiendo, siguiendo el track del Orux, descargado de Wikiloc. Empezamos ascensión y casi a la hora de comer, llegamos al primero de los pueblos. Valier, que parece que muy abandonado no está, porque hay una casa cuya chimenea echa humo. Parece que el resto de las casas sí lo están y es una pena, porque el pueblo es de película. Comemos allí unos bocatas, y como amenaza lluvia seriamente, comenzamos descenso, con una variante hacia donde está el coche, que hemos visto antes. Al llegar a la variante, la tomamos, y comenzamos un cresteo simpático, con zonas de cablecito de agarrarse y no mirar abajo, otras zonas de puente viejo de madera y algún paso delicadito más. Finalmente, llegamos sin problemas, justo donde está el coche. Compramos un imán para la nevera, y a subir el otro paso. El Falzarego, que nos deja arriba, con un vendedor de quesos, al que cambiamos todo el dinero que tenemos por un poco de buen hacer. Madre mía, ¡qué obras de arte!

Ya le damos cuenta a algo, antes de subir al coche. Espectacular. Un cliente, dice si es Grana y él dice que no, que es lo que él hace allí, con sus cabras y sus vacas. Algo fuera de serie.

Un risotto al volver, y estamos muertos de sueño. A eso de las 19.40, mientras escribo esto, estamos ya mirando la almohada con mucho cariño. Y es que ya son horas. Casi es de noche, baja la temperatura por debajo de 20ºC, la humedad se dispara y lo que más apetece es escribir o leer desde un edredón de plumas. Y pensar que estábamos sudando y con el aire acondicionado a tope hace sólo dos días.

Mañana veremos las tres cimas de Lavaredo.


Día 19 – 10-ago-2017


Se levantó una mañana alpina, fresca, sin aire, y con mucha humedad, que va bajando según aumenta la temperatura. Madrugar un poco, desayunos, y a las 9.15, estábamos ya camino de Misurina a ver las Tres Cimasde Lavaredo. Vimos con horror que la SS51 que vamos a tener que recorrer mañana con la caravana, está cortada y –probablemente- tengamos que dar una vuelta todavía más larga.

Seguimos subiendo a un 18%, y pronto ganamos la cota 1800msnm. Hay un parking pero seguimos subiendo. Pagamos peaje, 25€, y seguimos. Hay señales de precios de caravana. Se puede pasar la noche arriba. Seguro. Iremos algún día. Dejamos el coche, justo en el Refugio Auronzo. Es un poco romería, pero estamos casi a 2400msnm, y pensamos que la gente no debería tomárselo a la ligera.

Llevamos de todo. Nos tomamos un café rápido en el refugio y nos ponemos a andar. Pasamos una ermita de homenaje a la primera guerra mundial, y pronto divisamos el Refugio Lavaredo, en el que no paramos. Decidimos seguir por un atajo que sale a la izquierda, pese a que el track era más largo. Las nubes están amenazando lluvia. Subimos hasta la cima en menos de 10 minutos, y cuando comenzamos la bajada, se pone a llover, intensamente, y con tormenta eléctrica. Tenemos que tomar la decisión si atacar el tercer refugio o retroceder. Vamos finalmente hacia atrás, y en la bajada, con mucho cuidado, alcanzamos el Lavaredo, totalmente empapados. La sensación térmica es muy baja. Unos cafés, y un caldo de verduras que Carlos se devora y le sienta más que bien. Un selfi y sale el sol. Nos ponemos en marcha. La ropa seca en muy poco tiempo. Para hacer un poco de tiempo, pasamos por unos observatorios de la zona del sur y de repente se pone a llover, muy intensamente, de nuevo, no dándonos tiempo ni a retroceder. Seguimos camino de nuevo hasta el refugio inicial. 

Llegamos de nuevo totalmente empapados. Sale de nuevo el sol, la gente nos da un respiro. Podemos comer los bocatas, hacer un poco de tiempo mientras tomamos café, hablar con el camarero que habla español y comenzar la bajada. Vemos Misurina, y su lago, pero sigue lloviendo. Volvemos al camping; Los señores de las obras, nos prometen que estará abierto mañana a las 7AM con lo que intentaremos pasar por la SS51.

Llegamos al camping a las 17, empapados y lloviendo. Tendemos todo debajo del toldo, duchas calientes para todos, y un poco de descanso. Hacemos un potaje de garbanzos con jamón, bien calentito, que nos sienta delicioso a todos.

Un poco de lectura y a las 22, después de escribir esto, a dormir. Mañana empezamos el camino del oeste. Vamos a cruzar los Alpes Italianos, de Este a Oeste, arrastrando una caravana de 1200kg.
Esperamos llegar mañana a Fucine.


Día 20 – 11-ago-2017


Viaje. Salimos en otra mañana hiper-fresquita de los Alpes orientales. De hecho, la mañana era pura agüita en el aire. Estuvo lloviendo toda la noche, y ahora mismo, toda la ropa que pusimos a tender, está exactamente igual de mojada que el día anterior. Desayunamos, y enganchamos. Empezamos camino hacia Bolzano, por la SS41, que ayer nos dijeron que iban a abrir, y efectivamente, cuando llegamos estaba abierta, y vimos la zona de desprendimiento, y…poco más, porque un poco después el tráfico fue engordando y acabamos parados, para no avanzar casi nada. El atasco monumental, que pensamos que fue debido a un accidente o algo, finalmente pudo ser debido a que simplemente hay muchos coches en la carretera. Total, que echamos 6 horas para hacer poco más de 150 km. Llegamos al camping Cevedale como estaba previsto, a las 5 de la tarde. Cansados y muy frustrados por no haber avanzado. Esta zona es incluso más húmeda y fría que la anterior. Por supuesto, al lado del camping pasa un río, con agua con pinta de estar helada, y está lleno de fijos. Cuando digo lleno, es que más del 90 por ciento de las plazas son fijas. Un poco desastre, porque en este tipo de campings, todos se conocen y el viajero, por las razones que sean, no es bienvenido. Dimos un paseo por Ossana, vimos un bar, el ayuntamiento, la iglesia, y cogimos el coche, para subir a la zona de las lagunas, que está a poco más de 1500 msnm (el camping a 1200) y que es una zona preciosa. Íbamos a cenar en la “Antiqa Ostería”, pero después de echar un ojo a TripAdvisor, vemos que es un sitio caro y de diseño, que no toca. Cenamos en la caravana. Hemos hecho un asentamiento autocaravanero. Sólo hemos sacado, las patas, el cable, el depo de grises y el toldo. El resto, lo hacemos dentro. Y bien. Sin problemas. A dormir, mañana más kilómetros. No podemos quedarnos en el camping más tiempo (ni queremos), porque sólo nos han ofrecido una noche. Menos mal, que es barato.

Día 21 – 12-ago.-17

Salimos del Cevedale, con ganas de no volver nunca más. Un cero. Con una mañana fresca y muy luminosa, salimos con temperatura perfecta. Sin aire acondicionado, comenzamos la subida del Tonino. Arriba, un ferial directamente. Edificios de 8 pisos en el medio del monte y una mezcla de motos, mountainbikers, turistas despistados, trekkers…fu fufu. Un pelo rollo, tanta gente por todas partes. Totalmente desbordado por la presión turística.

La bajada del puerto, alucinante; Muy peligrosa, por estrecha, los coches suben despistados, mirando a los glaciares (que merecen ser admirados), y hacen muy difícil bajar con la caravana. Llegamos al valle, seguimos avanzando, pero los kilómetros no pasan como pensábamos. Hoy más de 300, en casi 5 horas, pero hasta que ¡por fin! Llegamos a la A4, no empezaron a pasar de verdad. Ahí sí. 108 de crucero y nos plantamos en Turín, a las 3.30. Una comida tardía, una visita a la Fattoría del Gelato (algo alucinante) y duchas, cenas, estrellas, fregar y a escribir esto.

La fattoría, es una granja de vacas que han habilitado para hacer deliciosos helados con la leche de las vacas. Y han puesto unas cuantas cosas para que jueguen los niños (gratis) y lo petan de familias con niños pequeños. Luego pueden dar de comer a las cabras, a las ovejas, conejos y hasta ver cómo las ordeñan. Todo maravilloso para los chiquis. Y los helados deliciosos.

Luego al Lidl, a buscar 4 cosas que no teníamos y acabamos con un montón de cosas que no teníamos previsto tener.

Y las estrellas, bien. Alguna perséida.

Y la temperatura fresca pero agradable.

Y el camping, (La Bella Torino) algo fuera de serie. Nuevo, ordenado, barato y muy conveniente para visitar la ciudad.

Y a dormir. Mañana el Museo Egipcio. Esperemos que no haga mucho calor.


Día 22 – 13-ago-2017


Día de ver el museo Egipcio de Turín, el segundo más importante del mundo, después del de El Cairo. Allá que vamos, porque compramos las entradas por internet. Íbamos un poco moscas, porque la almendra histórica de Turín está cerrada al tráfico y blablá, y los aparcamientos con caros, y …resultó que en domingo, se relaja la cosa (al menos en agosto) y se puede entrar casi casi hasta el museo. Nos quedamos a 800m por prudencia (sin pagar) y fuimos andando, dando un paseo. 

Llegamos a buena hora, y comenzamos la visita. Tiene casi 35.000 piezas, de las cuales 3000 expuestas, con lo que el museo es…es…grandecito. Hicimos lo que pudimos, vimos todo lo que nos dio la vida, incluida la sedente de Ramsés II y la de Amenothep. Grandes reyes, por cierto.
Luego a la calle, con calor importante, pero soportable (nada de Nápoles, por supuesto) y paramos justo al lado, en la plaza que está allí mismo, en una pizzería en donde estaban aceptables pero no perfectas. Eso sí, todos los camareros hablan español. Incluso algunas eran españolas. Luego un paseo por la ciudad, que estaba desierta.

Decidimos coger el coche e irnos a la iglesia de San Miguel Arcángel, en donde se inspiró “El Nombre de la Rosa”. Y realmente el lugar es completamente evocador. Vale mucho la pena acercarse. Artísticamente no se si vale mucho (parece que no) pero el lugar es fantástico, y tiene unas vistas del valle de Turín y la ciudad maravillosas. Compramos unas pastas de almendra.

Vuelta al camping, cena a tope en la caravana, duchas y a dormir. Mañana nos vamos a Aosta.


Día 23 – 14-ago.-17


Cumple de Pili. ¡Felicidades guapa!
Arrancamos sin prisa. El camping nos deja un sabor de boca maravilloso. Todo a mano, tranquilo, barato, bien ubicado, muy amistosos. ¡Fenomenal! Incluso vaciamos aguas, y lavamos un poco unas manchas de alquitrán que teníamos.

El camino a Aosta, fácil y rápido. Casi todo autopista, a 108km/h y el ascenso de 200 a 580 que está Aosta, facilísimo. No tan fácil, llegar a Val de Rhêmes, que es donde está el camping. En el corazón de Gran Paradiso. El camping, es un 10. Un 10. Best, ever. Montañas, perfecto. Tranquilo, verde, sin parcelar, amistoso, familiar. Comida.

Por la tarde al funi de Pila, en donde estuvimos hace 2 años. Barato, 19 euros, todos, ida y vuelta. Arriba un paseo y una cerveza. Se monta una tormenta importante y vemos que en la zona de nuestro campign está cayendo bien. Bajamos. Vamos a la concept store de Salewa y me compro unas botas preciosas. Espero que me duren 10 años, hasta la camper.

Cenamos en Il Pirata, que lo tenemos pendiente. ¡Excelentes! Mucho más que “pasables” que ponen los comentarios de Google.

Luego al camping. Sin problemas. Salvo que el Thetford se ha desajustado por el cambio de presión pero se puede arreglar. Luego me lavo las manos. En mi descarga diré que es nuevo y estaba recién cambiado.

Y a escribir esto y a dormir.

 


Día 24 – 15-ago-2017


Dejamos el mejor camping que hemos pisado hasta el momento, el Val di Rhêmes, al que deseamos lo mejor y nos vamos con muchas ganas de seguir allí o al menos de volver. Así debe ser un camping de montaña.

Tenemos poco más de una hora de viaje hasta Chamonix-Mont-Blanc, ya en Francia. Pasamos por buena carretera, siempre ascendente, buen tiempo y ninguna prisa, porque nos dijeron que no llegásemos antes de las 12, ya que tienen mucha rotación. Así lo hicimos, al menos, en previsión.

Llegamos al túnel del Mont-Blanc y nos soplaron algo más de 60€ por cruzar los poco más de 12 km de túnel, que de otra manera, nos obligarían a subir al Gran San Bernardo, cruzar media Suiza, y casi 3 horas de trayecto. Sin duda, el túnel, es una experiencia. Pero se acabó, y al salir, ya en Francia, 2km y estamos en el camping, que es…simplemente maravilloso. La señora, nos tiene preparada una plaza (separada con un cono) con vistas al glaciar del Mont Blanc, y el ambiente que se respira es montañero, de rotación, cuerdas a secar, botas chungas y calma, mucha calma. ¡Me encanta!
Hacemos una comidita exprés y nos vamos a Chamonix, que es un pueblo muy coqueto, pequeño, pero ordenado, muy chic, muy de montaña, con una concept store por cada una de las grandes marcas de montaña, incluida Quechua. Algo alucinante. Bien por Chamonix. Luego nos volvimos al camping a cenar. Bien. Se puso a llover a las 23 como predijo MeteoBlue (no falla a corto) y acabó lloviendo, mucho o poco, toda la noche.

Por la mañana lucirá el sol.


Día 25 – 16-ago.-17


Día de subir a alguna montaña. El día anterior nos fuimos a la oficina de turismo, donde nos recomendaron subir por el funi de la Fléglere, patear hasta la bajada del funi Brevant, y bajar el ese funi, con el que comparten el tiquet. A por ello. El autobús urbano de Chamonix, es gratis, un punto para quitar coches del centro, y tenemos la parada en la puerta del camping, que nos deja en la puerta del funi. No se puede pedir más. Llega como un reloj. Después de 60€, estamos subiendo a 2000 m, en donde empieza nuestra ruta. Una horizontal, llena de frutos del bosque y mucha más gente haciéndola. No se puede pedir más, a mediados de agosto. Como es para niños, los precipicios de espanto, y las cuerdecitas para pasar con cuidado, no son muchas, pero son. Aún así, los Feres se portan como campeones,  y muy serios por los pasos algo complicados.

Llega la hora de comer, antes de llegar al funi de Brevent, y nos apretamos un bocata de salmón en lonchas con tomate italiano, que nos sabe de maravilla. Y el pan de semillas, mucho mejor que el que compramos en Val de Rhêmes, del Super U de Chamonix. Rico todo. Y manzanas de postre. Seguimos; Llegamos a la base del funi de Brevent, y hay, como no, baños, y un restaurante terraza, con precios astronómicos en donde ya no saben hacer café, claro. Francia. Decidimos subir hasta la cumbre de Brevet, a casi 2600, y las vistas son simplemente maravillosas. El Mont Blanc se puede apreciar en toda su grandeza, casi, salvando las distancias, de tu a tu, aunque queden otros 2500 para subir.

Un descanso y bajamos al mirador del medio, en donde podemos ver cómo despegan un montón de parapentes tándem, que están muy de moda aquí. 120€ los 15 min, dicen. Qué graciosos.
Bajamos hasta Chamonix, y vamos hasta el camping andando, para estirar un poco las piernas. Llegamos con tiempo de sobra, cena tranquila, duchas, recoger todo, porque mañana, muy temprano, empezamos la vuelta. Estilo Feres. 1000km si nos da el ánimo. Allá vamos.


Día 26 – 17-ago.2017
Día de hacer kilómetros. Salimos con mucho, muchísimo ánimo, porque el día anterior recogimos casi todo. Niños en pijama al coche y a las 8.15, estábamos en marcha, desayunados (los mayores).

La carretera, autopista, desde el minuto 1, lo cual favorece que pasen los kilómetros. Con todo y con eso, tenemos claro que no llegaremos a San Juan de Luz, y tenemos preparado nuestro primer stopover en área de servicio. Pasa la tarde, después de comer unas cosas que teníamos por la nevera, y parece que podríamos llegar. Llamamos. Nos dicen que nos preparan todo, incluida la tarjeta para entrar, que ya no estarán, pero que lo encontraremos todo en su sitio. Subimos el crucero de 108 a 118 y el consumo se dispara hasta 15 l/100, sin problemas. No llegaremos antes, pero haremos lo que haya que hacer para llegar. Al final, a las 21.40, llegamos sin problemas. Estában esperándonos. Camping de cien estrellas. Check-in rapidísimo, y a la parcela. Montaje en nada, y nos ponemos a cenar. En silencio, un paseo por el camping para estirar las piernas después de un día complicado, y a pensar que no se puede pedir más de un día redondo. Completamente redondo y bien aprovechado. 

La A64, una autovía para repetir. Me encanta. Sin tráfico, bien de precios, y con áreas de servicio estupendas. Para repetir mil veces.


Día 27 – 18-ago-2017


Nos levantamos con el ansia del ir al WipeOut. Desayunos y allá que vamos. Ahí quedan las fotos de lo que hicimos. Contento de hacerlo, con poca decencia, pero hacerlo. Luego duchas, y a Petritegi. Llegamos a las 13.10, perfecto. Recién abierto. Nos tratan bien como siempre, y nos dan de comer muy bien. No esperábamos menos, por supuesto. La sidra, la que haga falta.


Luego volvemos, esquivando los problemas en la frontera (atasco, por controles), por las carreteras locales. Tardamos mucho más de lo normal, pero mucho menos de lo que predecía el Google, así que nos damos por cotnentos. Luego un poco de Wipe Out, y termino de escarallarme el pie de la forma más tonta después de terminar. Bien por mi.

Duchas y demás, y se termina el día.


Día 28 – 19-ago-2017


Día de vuelta. Sin más. Recogemos todo y sin prisa, nos venimos para casa, sin mayores incidentes. Terminamos a media tarde porque nos lo tomamos con mucha calma que es como debe ser. 

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