lunes, 16 de octubre de 2017

Cinco días de caravaning por los Pirineos Oscenses


Otro puente más, y otra vez que no perdonamos.

Miércoles, 11. Salimos después del cole. Son las 19 casi, y por fin enganchamos. No teníamos muchas ambiciones, de hecho, varias veces durante el periplo por la R2 cambiamos de destino final, para no empacharnos mucho de viaje durante el primer día. Por cierto. Vimos muchas retenciones, pero siempre en otro camino que no era el nuestro. Se agradece la R2, aunque sea "nuestra", que tengamos que pasar el Via-T...es un punto. Totalmente esperanzador...

El viaje se hace muy largo, sobre todo cuando anochece. Pensamos en parar en el camping del Monasterio de Piedra, pero ya no nos cogieron el teléfono, con lo que decidimos ir a Sabiñán, que sí nos dijo que nos esperaba sin problemas.

Sabíamos que nos iba a doler. Y nos dolió mucho. Llegamos a un camping de segunda, sin ningún aliciente, a las 21, noche, cenar y a cama...y nos cobra 34€ por dormir. Ufff...cada día se nos hace más cuesta arriba. De hecho, en Núevalos, vimos un área de servicio para poder parar tranquilamente a dormir por cero euros, en la que hubiésemos tenido los mismos servicios. ¡Los mismos! porque de hecho, no gastamos más servicios que el lavado de loza y la ducha.


Bueno, que me caliento. Al final, sacamos sólo patas y depo de agua. En 5 min estábamos cenando una deliciosa empanada de Mercadona. Lavar dientes, y a cama. zzzz. Como benditos.


Jueves 12. Festivo nacional, autonómico, local. Ese día en el que hay que tener cuidado en Aragón, porque puede haber mucho lío de coches. Vamos finalmente a Biescas. Al camping Gavín, en el pueblo del mismo nombre, que está a poco más de 4 minutos de Biescas. Salimos de Sabiñán a eso de las 10, y poco antes de las 12, ya estamos en Biescas. Día fantástico, sol y calor. Bueno, unos 24ºC, que está muy muy muy bien. Se aprecia todavía verde que en tiempos de absoluta sequía como los que vivimos, significa incluso la esperanza de que no todo está perdido.

Llegamos al camping, que es de primera, no sólo de nombre. De primera absolutamente. Impresionante. En terrazas, con mucha sombra, y mucho ambiente. Mucho. El restaurante funcionando, la cafetería también. 76€ por todo el puente, y nos buscamos una parcela. ¡Excelente! Sol y muy cerca de los baños. El tiempo es perfecto. El camping super tranquilo. Comemos. Y nos vamos a ver los pueblos del valle. Subimos por la carretera de Francia, dejando que el aire templado entre por la ventanilla. Subimos hasta Sallent de Gállego. Paramos, paseo. Un pueblo de alta montaña. Precioso. Aparcamos, vemos el pueblo, paseamos y disfrutamos de una luz maravillosa. Otra vez al coche, y bajamos un poco más. Parada en Panticosa, donde compramos unos dobladillos, de manzana y calabaza. ¡Deliciosos!

Por último, Biescas en donde paramos a descansar otro poco, y a comprar unas chuches para algunos. Vemos unas vacas y nos vamos al camping. Cena en el camping. Dormir. Mañana será día de ver el tren.

Por cierto, la cafetería es gloriosa. Ponen unos cafés estupendos, y hasta dan un poco de conversación, si se tercia. El café,  excelente.

Viernes 13. Día de ver el trenecito de Artouste. Allá nos vamos, subimos el puerto del Portalet, con un café en el último sitio de España, cruzamos y cambia radicalmente el paisaje. Más agreste, sin estaciones de esquí. Bajamos hasta Artouste y...¡¡¡el tren está cerrado!!! ¡¡Hasta el año que viene!! Luego vemos con horror que el 7-oct hacía su último viaje. Improvisar.

Pensamos en hacer alguna ruta por allí, pero finalmente nos vamos hasta el puerto a subir a un Ibón.     Decidimos ir a uno suave, el de Espeluciecha, que resultó ser un sitio fantástico, lleno de renacuajos negros y tranquilidad. Comemos allí y bajamos. En la bajada vemos que nos queda tiempo para ver el Centro Faunístico Lacuniacha, en donde podemos ver lobos, linces, zorros y hasta unos bonitos jabalíes. Chulo.


Bajamos hasta el camping y a cenar.

Sábado 14. Día de hacer la ruta de Ordesa. Yo decía aquello de que había que madrugar, pero bueno, si no es por unas cosas es por otra, salimos a eso de las 10.14 del camping, con lo que llegamos a Torla (zona de buses) poco después de las 11. Lo que allí vimos, no era ni medio normal. Ni medio. Había aproximadamente 750 metros de cola de gente esperando a subirse a un autobús de 60 plazas sobre un parking que estaba lleno y fuera de control. No lo dudamos ni un minuto, media vuelta y a Broto. Otra vez a improvisar la ruta. Wikiloc es de nuevo nuestro mejor amigo. Mejor mejor amigo. Primer mejor amigo. Eso y Oruxmaps, claro.

Decidimos hacer una ruta un poco cañera, mientras nos tomamos un café en el pueblo. Aparcar en Broto, no fue una cosa menor tampoco, pero lo hicimos en el parking del final del pueblo, que ya sabíamos que estaba allí. Al final, la ruta elegida, es Broto-Fragén-Yosa-Oto-Broto., que en el track que nos descargamos dice que algo más de 7:30 horas. Bah!, nos lo hacemos en menos. Menos...


Pues empezamos a andar...y no encontramos el inicio de la ruta. Vamos a ver la cascada donde la gente se ata como lagartos y suben, y finalmente, empezamos la ruta. Subida salvaje, con escalones de raíces y demás. Bien, para abrir boca. Sudada importante. Hace calor. Tiramos bien de agua. Esperamos que haya en la ruta, porque va a ser larga.

Tiramos, siguiendo el track, y comemos justo en el punto más alto de la ruta. Excelente ubicación. Dudamos si tirar para Oto por la pista, o hacer lo que hemos venido a hacer a Yosa. Seguimos. Perdemos un poco el track, pero lo encontramos de nuevo. Hay que navegar con cuidado en cada momento. Llegamos a Yosa. Un pueblo precioso, abandonado, con su iglesia de Santiago, sus casas. Mucha pena. Terrazas en el cultivo, se ve prosperidad que no sirvió de mucho.

Bajada pedregosa. Se nota el cansancio ya. Al final nos salen casi 15 km de pura montaña, con caminos muy estrechos y mucha inclinación siempre. Siempre. No hay llano. Es el Pirineo. Casi 7 horas de pateo.

Aquí queda la ruta: https://es.wikiloc.com/wikiloc/spatialArtifacts.do?event=setCurrentSpatialArtifact&id=20309416.

Terminamos absolutamente exhaustos, y con ganas de irnos al camping. Intentamos una pizza en el "Tea" "La Tea", que se nos quedó de la última vez que estuvimos allí, pero tampoco pudo ser. Estaba cerrado. Al camping.

Pasamos de nuevo el puerto de Cotefablo, con su túnel estrecho. Esta vez, misteriosamente, regulado por semáforo. Si alguien está pensando en comprar una caravana y duda entre 2.20 y 2.30 metros de ancho, que sepa que algún día tendrá que pasar Cotefablo.

Ahí lo dejo.

Cena estupenda, con mil cosas.

Una Westvleteren, 12. 12.

Dormir, descansar.

Domingo 15. Como me fui temprano, desperté temprano, pero no quise hacer ruido, así que me recorrí el camping, y encontré -oh!- hasta conversación. Bien.

Nos dijeron que pagar hasta las 12, pero check-out hasta las 17. Son geniales. ¡Perfecto! Decidimos, salir a media mañana, comimos en ruta y llegamos a eso de las 18 sin ninguna prisa, y casi casi sin ningún tipo de atasco. ¡¡¡Perfecto!!!


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