domingo, 18 de agosto de 2019

Viaje a Suiza - Parte 2

Sábado, 27 de julio
Seguimos en Interlaken, haciendo cosas entre la ciudad y el lago

Y como dan malo, aquí estamos, con todo lo malo. Viene el viento y la borrasca. Noche de lluvia también.



Como va a llover, primero, mientras no cae, un poco de lago...y cuando la tormenta ya amenaza bien...pues cogemos el tren (está aquí al lado) y nos vamos a Interlaken Ost, para subirnos al Harder Kulm, que está muy bien y tiene unas vistas estupendas de la ciudad.



Bocatas arriba. Bastantes turistas, pero se está bastante bien. El funi muy barato, pero poco más hay que hacer que ver las vistas allí arriba. Mirador, fotos, y listo.

Nos bajamos, y paseamos por la ciudad. Un helado a precio de escándalo y nos vamos al camping de vuelta. Otro poco de lago.

Viene la borrasca de verdad y nos ponemos a salvo dentro de la caravana.

Domingo, 28 de julio.

Según se levantan los chavales, ya se van al lago. No perdonan. La verdad es que se lo pasan genial con el agua. Pero enseguida se pone muy malo y nos vamos a ver Berna, que es la ciudad importante que nos queda por ver (el resto quedan para otra ocasión). Salimos con el coche, porque sabemos que los parking no van a ser caros. Efectivamente, podemos decir que no lo fueron. Aparcamos en el centro de la ciudad sin ningún problema. Día de mucha lluvia, y podemos pasear por el casco antiguo.
Berna. Todo el día lloviendo

No paró de llover en toda la mañana. Además parecía una ciudad completamente dormida. Sólo había unos pocos turistas un poco perdidos y poco más. Hasta nos costó un poco encontrar un sitio para comer. Aquí un nutrido grupo de españoles que se van de cabeza a comer ¡¡en un restaurante de suiza!! atendidos ¡por un suizo! decididamente, nos van a quitar los ojos.

Bueno, acabamos en el Spaghetti Factory, que, bueno...es un italiano, que no estuvo mal. Pasta para todos, y unos 100€ sin ningún tipo de exceso.

Dimos otro pequeño paseo, nos costó un poco volver a encontrar el coche, y finalmente, pusimos rumbo a Brienz, para terminar en nuestro camping. Los Cano llegan; ponemos caravanas, y hacemos cena de bienvenida. ¡Qué bien todo!

Mañana nos vamos a ver el Jungfraujoch.

Lunes, 29 de julio.
Nos levantamos con el ansia viva de que tenemos que tomar un montón de trenes y cosas varias para llegar al "top of Europe!". A eso de las 08.30, ya estamos en marcha, que nos vamos. Tren desde Brienz, y camino hasta Interlaken, a donde llegamos muy rápidamente. Luego otro tren, y luego otro. Cada vez más gente, más prisas, más...¡¡chinos!! todo lleno de chinos por todas partes que escupen y huelen regulero. Lo siento pero huelen regulero. Por fin llegamos a la última parte del tren en donde pensamos que tendríamos un problema de espacio porque no cabríamos pero afortunadamente, nos dejaron pasar en el tren de las 11.30 y llegamos a la cima...donde había...mucha gente. Muchísima gente haciendo selfies y todo tipo de cosas que acaban poniéndote de pésimo humor. Las cosas no fueron a más porque nos salimos del Sphinx y fuimos hacia el refugio que hay unos 5 Km más adelante, en donde se ven unas cimas impresionantes...y donde tomamos los bocadillos, que nos supieron a más que gloria. También una cerveza, pero estaba malísima.


Tuvimos la suerte de ver un ¡¡desprendimiento de rocas y hielo!! que fue muy espectacular y nada peligroso para nosotros. Y muchas más fotos, pero nos volvimos al camping. Llegamos casi de noche, bastante cansados porque el viaje es una auténtica paliza.

Hay que ir una vez en la vida, pero la verdad es que defrauda un poco, al menos en los meses de verano.

Martes, 30 de julio
Coque se levantó con algunas molestias en los ojos, porque el día anterior no tuvo gafas. Nos tomamos la mañana con algo de calma,y compramos unas gafas a los que les faltaba. :)

Seguimos con la intención de hacer alguna ruta bien por el lago Blausee bien por el siguiente, el Oeschine(see), que pareceía menos abarrotado. Al llegar, nos dimos cuenta que el Blausee no vale. Otra vez, lleno de gente.

El paseo por el Oeschinen, maravilloso. Casi nada de gente, y se camina perfectamente. ¡Genial! En el bar de las vistas al lago, hicimos la parada técnica a comer los bocadillos, y con unas vistas maravillosas.


Volvimos tranquilamente al camping y terminamos un día redondo, con Coque mejorando ya de los ojos. La vuelta se me hizo muy muy corta.

Esa noche hicimos una barbacoa que preparamos mientras los chavales se bañan en el lago. Todo muy bien.

Miércoles, 31 de julio
Día de viaje. Nos despedimos de Agnes y Markus, los dueños del camping que nos trataron fenomenal, y además nos recomendaron irnos por el puerto, en lugar de por el túnel de Zermatt. Así lo hicimos y el puerto de ??? fue maravilloso. Arriba estaba lleno de niebla.

Decidimos ir al camping Alphubel en Tasch, (Täsch) que era el que más cerca estaba de la estación de tren, y por tanto nos permite hacer una base de operaciones estable. A la postre fue una decisión muy buena, porque el camping estaba bien, para los comentarios que se ponían de él en Google.

El viaje se nos hizo realmente corto, incluyendo el puerto, y llegamos antes de comer. ¡Bien! Entramos, y nos encontramos el primer inconveniente, ...hay un puente muy estrecho sobre el río en el que hacemos atasco, y la recepción parece estar bien atascada también.

Finalmente, encontramos sitio para dos caravanas, el camping está sin parcelar, con lo que por muy lleno que esté, siempre cabe más gente. Los sitios no son los mejores, pero estaremos bien. Los baños son un par de contenedores...como portátiles, pero están francamente bien.

Parece que va a refrescar de noche, enseguida se va el sol. Hacemos la comida, comemos, un café y un paseo por el pueblo para ver que hay un Coop, al que vendremos muy regularmente...y que estamos al lado de la estación de tren, en donde podremos tomar todo lo que necesitemos para ir a Zermatt.

Esa noche, refrescó. Llegamos a ver 8ºC. Pusimos un poco la calefacción.

Jueves, 1 de agosto
Día de salir hacia Zermatt, y ver el Matterhorn, en la ruta de los cinco lagos. No veremos ni cuatro ni seis, sino cinco...así que en marcha.

Desayunos y rápidamente a la estación, en donde sacamos billetes muy baratos que nos ponen en Zermatt en 10 minutos.

La ruta comienza en el mismo pueblo, y poco a poco, asciende (la primera parte la hicimos en funi), hasta el primero de los lagos. Luego un llaneo ascendente (de ida) y descendente (de vuelta) nos lleva de aquí para allá. En el medio del camino, le cantamos el cumpleaños feliz a Iñi (¡¡felicidades!!), y hasta comimos una tarta con velas. Vimos unos tipos escalando y todo.

La ruta genial, con algún "cresteo" que se nos atragantó a más de uno, pero siempre hay forma de vadearlo.

A la vuelta, bajamos la última parte en funi, un pequeño paseo por Zermatt y vuelta al camping muy cansados. Duchas y demás, cena maravillosa en el restaurante que hay en Tasch, porque es el cumple de Iñi, y todo vale la pena. La camarera es española, y lleva 6 años trabajando de emigrante. ¡Qué historia debe tener! Nos comemos la fondue y para la cama.

Un día muy muy muy completo. Hoy hará incluso más frío.

Viernes, 2 de agosto.
Efectivamente, 4ºC, por la noche. Una rasca importante.

Nos levantamos con la impresión de que vamos a hacer una ruta muy muy sencilla, pero nada más lejos de la realidad, como luego veremos. Hicimos la ruta del Europahütte y del Hangebrüke, que son, respectivamente, un refugio muy chulo que hay subiendo por Randa, y el puente colgante más largo y alto del mundo. Madre mía...¡allá vamos!

Vamos en coche hasta Randa y lo dejamos en un parking con parquímetro. Sólo nos lo dejan 5 horas. Allá que nos vamos. Además dan un poco de lluvia. A media altura ya se pone a llover. Paramos a poner los chubasqueros pero no hace nada de frío al menos. Yo sigo subiendo y sudando como un gorrino.

 Llegamos al puente colgante....y la verdad es que asusta más de lo que parece. Justo nos pilló con la niebla en todo el precipicio y fue bastante alucinante todo. La mejor experiencia del viaje.

Luego, un poco más, subimos al refugio que estaba bastante cerca, y comemos por fin, porque yo, al menos, estaba muy muy canino. Tengo que llevarme algo para comer en los bolsillos. Definitivamente. :D


Encontramos unos españoles que pensaban en subir al puente colgante...a eso de las 18 horas. Les decimos que igual es un poco irresponsable....y nos dicen que vienen de hacer el TMB...así que mejor nos callamos.

Unas cervezas a la llegada del camping, una cena que nos supo a gloria bendita...y por supuesto unas duchas en una tarde noche, que empieza a refrescar. Los chavales, partidas de ping-pong y todo lo demás.

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